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Del sur | La nueva era (DO)

“Pandora, agraciada con todos los dones,
fue enviada entre los mortales con una caja que contenía todos los males que se pueden conocer. Abriéndola, se esparcieron sobre la Tierra,
quedando únicamente en el fondo de la caja la esperanza”.
Ángel Aceves de Frutos

Viendo las listas caí en cuenta de que hay en ellas falta absoluta de equidad de género y como por arte de magia vino a mi memoria el mito de Pandora, la Eva de los griegos. Estamos instalados en plena transición de una Era a otra, fue cuando abrieron la caja y comenzó la nueva Era: Después de Odebrecht (DO) No se puede discutir que nada será igual y que el cambio que implica es y será radical. Y como en la caja sólo quedó la esperanza, todo debe ser cuidadosamente pensado antes de realizarlo si de verdad se quiere que la esperanza no se quede allí pegada.

En esta nueva Era ya no será lo mismo robar, estará instalada la sospecha de que el ladrón puede ser denunciado por el amigo. Aunque todavía no sea posible determinar si lo que motiva la denuncia sea el temor a la ley o sean cuestiones valóricas, sin dudas en la nueva Era que se inicia lamentablemente se mantienen notables conductas de la Era AO (Antes de Oderbrecht). Veamos:

Supongo que no hay discusión acerca de que los actos delictivos fueron efectivamente realizados y que no pueden ser puestos en duda. Pero como de lo que se trata es de identificar a quienes los cometieron podemos ver los periódicos llenos de declaraciones de la era AO “todos son de mi lado”, “faltan de aquel lado”, “él es honesto”, “falta el ladrón del frente”, etc.
Así no es. Así no puede ser. Desde enero pasado en la agenda nacional se instaló la necesidad del “Fin de la impunidad” y ahora que los primeros (anoté primeros) han sido procesados, no es posible que comunicadores, políticos, botellas y lambones extiendan generosos certificados de buena conducta. Con todas las limitaciones institucionales, las incompetencias y especialmente el hecho de que no existe un poder judicial independiente, esto es lo mejor que se podía lograr hasta ahora. He visto que lo han entendido muy bien los voceros de la Marcha Verde. Amigos, amigas, la caja fue abierta y no será posible cerrarla. Se ha comenzado a transitar un camino nuevo y con todas las dudas, impericias y desconfianzas, póngase alguien la mano en el corazón y responda si alguna vez se imaginó esas escenas “en vivo” de la televisión del pasado lunes.

Pero no todo es “chercha”. Antes de que empiecen a acabar con los políticos quiero volver a lo que escribimos la semana pasada: quienes tienen acceso a los medios de comunicación deben ser más responsables que nunca. Ni apocalipsis, ni arbitrariedad: justicia y para todos los que resulten responsables. No es difícil asegurar que será arrestado un número mayor de imputados.

Los cambios de era suelen ser complicados, conllevan la incertidumbre propia de estos procesos así que no estaría mal que los que hablan y hablan y hablan se tomen un vaso de agua y eviten joyitas como “El sistema político está podrido”. No vamos a negar que en efecto algunos partidos lo estén, pero es difícil aun con altos niveles de abstracción llegar a tan extraña conclusión, que por demás va creando un estado de ánimo que no facilita navegar por estas aguas revueltas.

La Era DO, debe ser la era de la democracia y el hecho que ésta no sea una realidad todavía en República Dominicana no es sólo responsabilidad de los partidos. Evidentemente que los partidos la tienen, pero también la tienen quienes han impedido el fortalecimiento de organizaciones políticas democráticas con anuncios arrogantes como: “eso lo hemos hablado mucho ya, la democracia no se construye sobre la base del ejercicio de la política” (pero sí con auspicio de la USAID).

Hoy, exactamente después de cincuenta y seis años, República Dominicana está frente a uno de sus más grandes desafíos: el reto de la democracia. Dejar atrás la impunidad legal y política que ha permitido el espectáculo deprimente observado en el día de ayer, es parte del relato necesario de la nueva Era en la que no puede haber un solo demócrata que se alegre de ver pasar por su pantalla a un ministro en ejercicio preso o a legisladores que esperan su lugar en las recién acondicionadas dependencias del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva.

Los irresponsables que cuestionaban si estábamos o no viviendo una crisis, saben que mentían y saben que jugaron y siguen jugando el papel de intentar de forma permanente y por años el deterioro de la política y mejorar sus mugrosas billeteras.

Y como ya la caja de Pandora no puede ser cerrada, nunca olvidemos que allí en el fondo está todavía la esperanza, que solo reconocerá en los días, meses y años que vienen a quienes actuaron responsablemente, a quienes no dieron indulgencias interesadas y a quienes después de tanto tiempo no dejaron pasar la oportunidad que una crisis siempre trae consigo.

Guillermo Cifuentes
Articulista

 

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