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Cuba, historia viva y triunfante de Centroamericanos y del Caribe

LA HABANA, Cuba.- No se puede hablar de la historia de los Juegos Centroamericanos y del Caribe sin nombrar a Cuba.

La mayor isla del Caribe, fundadora de la justa, pasó de actora de reparto a imprescindible protagonista de la lid atlética más antigua a nivel regional.

La añeja competición nació gracias a la iniciativa de la Sociedad Olímpica Mexicana tras la pobre actuación de ese país en los Juegos Olímpicos de París 1924.

Una de las intenciones de mayor peso que argumentaron los precursores, fue tratar de organizar un evento polideportivo entre países latinoamericanos para mejorar su nivel competitivo.

Cuba y Guatemala apoyaron el proyecto y los directivos mexicanos Alfredo Cuéllar y Enrique Aguirre negociaron con el Comité Olímpico Internacional (COI) para obtener el aval internacional.

A partir de ese momento comenzó a escribirse una historia que vivió su primer capítulo sobre las pistas de la capital mexicana en 1926, y que tuvo como ganador a los anfitriones.

Una excavación a la leyenda de los Juegos nos lleva a recordar que Cuba fue sede de la segunda edición en 1930, que elevó la presencia de naciones a ocho (en la versión inicial fueron tres).

México se mantuvo con la corona hasta 1946, cuando en Colombia la delegación cubana plantó bandera en la cima por primera ocasión.

Los mexicanos se rehicieron e hilvanaron una cadena de victorias que se extendió hasta 1970 cuando la mayor de las islas del Caribe otra vez llegó a la cúspide y mandó a parar.

Determinante en el esplendor deportivo de Cuba fue el proceso social que brotó en 1959. A partir de esa fecha el Estado convirtió la actividad atlética en derecho de todos y comenzó un lógico proceso de avances.

En Panamá-1970 la delegación caribeña acuñó su primera gran actuación al dominar la tabla de preseas con una diferencia de más de 50 medallas con respecto a su competidor más cercano, que fue el país de los mariachis. En total Cuba ganó 96 de oro, 61 de plata y 51 para una sumatoria de 210.

Ese alumbramiento no se detuvo hasta las ediciones de 2002 y 2010 cuando las sedes de El Salvador y Puerto Rico no garantizaron la seguridad pertinente para la delegación deportiva de la Mayor de las Antillas.

El dominio dorado de Cuba en Juegos Centroamericanos y del Caribe es indudable, 1752 preseas de ese color resultan hasta la fecha cota inalcanzable para México que como segundo atesora 1235.

La tabla general es liderada por los aztecas 3537 por 3320 de los caribeños, aunque recuérdese que la comitiva isleña no participó en dos de las últimas diez ediciones.

Para la batalla que se avecina en el presente 2018 en la ciudad colombiana de Barranquilla, Cuba deberá plantarle cara no solo a la resistencia de los mexicanos sino también a la de los dueños de casa. Colombia, además de ajustar el programa deportivo a su favor, -algo propio de todas las sedes- con la inclusión de algunas disciplinas en las que son potencia, robustece sus armas con una exquisita preparación.

A ello deben sumarse las potencialidades de Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico, que a pesar de no ser aspirantes a la mayor gloria, son rocosos en varias disciplinas y minan algunas posibilidades de triunfos para los principales candidatos.

Para lograr el feliz descorche emocional y atlético, Cuba deberá mostrar más que filo en todas las disciplinas donde se presente.

Lógicamente el peso de estas pretensiones recaerá fundamentalmente sobre los deportes de combate y el atletismo.

Lo anterior no solo se basa en el parecer de especialistas, sino en rigurosos análisis que plantea el Instituto Nacional de Deportes cuando la prensa le interrogó sobre el tema.

Las pretensiones de reinar en Colombia se anuncian lógicas si nos remitimos a la jerarquía histórica, pero no debemos descartar que el deporte cubano es víctima de estrecheces financieras producto del bloqueo estadounidense. Ese cerco mina oportunidades de fogueo y desarrollo.

Sin embargo, el optimismo reina en sus filas. Varias son las razones para confiar, una de ellas se ratificó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Veracruz-2014, cuando a escasas jornadas de la culminación de las acciones, los anfitriones lideraban el medallero.

Cuba desenvainó su arsenal e intenciones y propinó una estocada que la catapultó a la histórica cima que en suelo cafetero aspira a mantener.

Daniel Martínez/PL

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