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Ahora si fue verdad que nos jodimos

Con el perdón de mis lectores por la expresión, ya que no acostumbro a usar ese tipo de vocabulario en mis escritos, pero a veces la impotencia nos saca el monstruo que todos llevamos encerrado.

Primero comenzaron a desviar el tránsito pesado proveniente de el Sur por la calle Beler, porque aparentemente, perjudicaba a dos o tres comerciantes instalados en la calle Presidente Billini. Pronto, este cambio “político” se convirtió en la pesadilla de los residentes, hasta ese momento, en esa tranquila calle. Algunos moradores levantaron su voz de protesta, pero nadie les escuchó. A los pocos meses, nuestro ayuntamiento local, tuvo que utilizar miles de pesos para reparar los hoyos causados por los camiones, volteos y patanas, dinero éste, que bien podía ser utilizado en otros problemas de nuestra comunidad. Según informe de nuestro cabildo, sólo en el badén de la calle Beler con Canela Mota, se gastó más de un millon de pesos.

Los residentes de esta calle, no pueden con el polvo y el humo que estos vehículos dejan a su paso, sin contar con los apocalíticos tapones que se forman. Estacionar un vehículo en esta calle, es un constante riesgo al que los moradores y visitantes se ven sometidos.

Hasta hace sólo un par de años, el problema sólo era para los que viviamos en la calle Beler y la calle Canela Mota, pero el problema pronto se extendió para el barrio 30 de Mayo y María Carlixta, porque al no existir ningun control en el ordenamiento del tránsito, las guaguas del sur y todos los vehiculos pesados, encontraron una via mas cómoda atravesando por esos dos barrios. Los daños causados por el paso de estos vehiculos al sistema cloacal, es tan deprimente, que la materia fecal, muchas veces, puede verse a flor del pavimento.

No conforme con todos estos daños y buscando mejores vias para su desplazamiento, ahora le está tocando a las calles 27 de Febrero y 16 de Agosto, por donde están transitando vehiculos de alto cilindraje, que ponen en peligro la vida de los ciudadanos.

La situación se torna cada día más insoportable, con una circunvalación que no acaba de arrancar, a pesar de las promesas y con unas autoridades que sólo reaccionarán ante la presión popular, pero lamentablemente, nosotros seguimos comiendo M…., entre bachata, merengue y denbow.

Raúl Montero
Sicólogo y escritor

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