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Los amargos lugares del infierno

Dedicado a los héroes a quienes les pagaron con el nombre de una calle o avenida para borrarlos de la memoria de los pueblos. (FCR). Ultima clase en la Universidad.

Perdón por rebuscar en el panteón universal de los que muertos aun sobreviven en el pensamiento de la humanidad. Cumplo con el deber sagrado de vencer el miedo costumbrista de los débiles que no entienden lo que es honor, vergüenza ni mucho menos valentía. Señalemos con bravura aquellos que poseen un excesivo odio a la patria; multipliquemos el valor de nuestros vecinos que han sido acosados por encargo de los gobiernos. Esta perra involución alucinadora en pleno siglo XXI ensucia y da asco.

No puedo pasar por alto mencionar a un país, del que no quiero acordar el nombre, pero tiene bastante petróleo y que muchos lo asedian y abastecen de odio, un odio imperial; muchos humanos ricos y poderosos quieren sangre, pero sangre del sur. Conflictos humanos protagonizados por el hambre, no de paz sino de guerra asquerosa y fría. Surge un nuevo apoyo callado y armonioso a las canalladas internacionales que deben nutrirnos de experiencias. ¡Oh Dios, cuanta gente que se convierte en tejido toxico de la plaga imperial! Esa gente es la que al final tenemos que buscar para que le saquen el puñal al muerto sin importar la distancia en que residan. Ellos los que ambulan por Libia, Haití, Puerto Rico o República Dominicana.

Los imperios modernos tratan de extirparte y lo logran la honradez a los hombres que no son cubanos. Las armas de los imperios no son para la paz, los imperios no quieren paz, desean únicamente la guerra para fomentar su ego.

En pleno siglo XXI los ricos no debieran portar armas, pero el que lo tiene todo necesita las armas para sobrevivir ese es el componente exponencial del ego en superlativo. Y resulta que ahora el peor enemigo del pueblo es el gobierno de turno en muchos casos.

Todo esto lo dijo el Maestro.

Román Polanco
Articulista

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