El tema que me motiva en esta ocasión, debo aclarar, no está ligado al marco de las competencias profesionales, laborales y curriculares del personal docente/directivo de los Centros Educativos de la República Dominicana. Más bien, me referiré a los Programas de Impacto y el… impacto que en el estudiantado dominicano (focalmente los del sector público) tienen las competencias que organiza y celebra el Ministerio de Educación.
La metodología de la enseñanza basada en competencias escolares es un fiel testimonio del aprovechamiento de la capacidad intelectual y cognitiva que un niño o adolescente en edad escolar puede desarrollar. Los seres humanos somos competidores por naturaleza y aunque algunos no ven positivamente la competencia por la formación de rivalidades, lo cierto es que un ambiente educativo basado en una sana competencia genera en los estudiantes el afán por producir destrezas especiales, prepararse para competir y practicar para no desfallecer.
En República Dominicana es aplicado el concepto de Programas de Impacto para denominar toda aquella actividad, dentro o fuera del curriculum educativo, que tenga como meta dirigir al estudiante al aprovechamiento de sus capacidades intelectuales o vocaciones especiales. Son ampliamente conocidas las Olimpíadas de Lectura, de Ortografía y de Matemáticas y, aunque menos conocidas, pero igualmente muy importantes, las Olimpíadas de Ciencias.
Es un esfuerzo que el Estado dominicano viene desarrollando desde hace 20 años, que en 1997 se introdujeron estos mecanismos como forma de adaptar el Sistema Educativo del país a las nuevas tendencias internacionales. En México, por ejemplo, los Concursos de Ortografía son programas que cada Estado Federal realiza de manera constante, así como el Festival de las Letras o la Olimpiada del Conocimiento Infantil.
Otros países iberoamericanos como Cuba, Chile y Argentina, aplican metodologías similares. De hecho, en las competencias y pruebas de diagnóstico internacional de la capacidad y la calidad educativa, esta última nación ocupa constantemente los primeros lugares entre los países de AL.
Consultando los tan mencionados resultados de las pruebas PISA correspondientes al 2015 y donde RD ocupa los últimos lugares en Ciencias, Matemáticas y Lectura, encontramos que los resultados en sí no son muy alentadores para la región de Latinoamérica, pero hay quiénes pueden celebrar. De 72 países/economías evaluadas, la región de CABA (Argentina), es la primera de AL que aparece en la lista, con un rendimiento de 475, 475 y 456 en cada prueba, ocupando en promedio el lugar número 38 (aún por debajo de la media).
En general, la lectura crítica y el fomento del estudio de las ciencias, así como las matemáticas, son ejes transversales del proceso de enseñanza en las aulas de Argentina, cuyo modelo de administración educativo es descentralizado y donde las regiones y los municipios tienen un rol de gran importancia en el proceso de administración del sistema educativo local. Diferente a nuestro país, donde la educación es altamente centralizada.
En contraste, el estudiante promedio dominicano (RD ocupa el puesto 72 y último en la misma evaluación) tiene un conflicto enardecido con el hábito de la lectura, por lo regular no vincula las ciencias a su jornada escolar y prefiere que nunca llegue la hora de las matemáticas.
Es aquí donde entra el rol del educador, que debe convertirse, en su aula y con sus alumnos, en una pieza clave en la construcción de un conocimiento crítico, potencializando las competencias entre los estudiantes para incentivar su destreza y ampliar su conocimiento. Para los fines de ilustrar mejor este ejemplo, tomo como referencia a la sección Peravia (en el noreste de la provincia que lleva el nombre) donde podemos analizar un caso que, aunque es común, es poco conocido. Allí, un alumno de 12 años se prepara para la competencia de lectura. Antes de iniciar su proceso de preparación para aquel concurso no había leído ninguna obra literaria; hoy ha leído 15 y sigue leyendo en su trayecto a convertirse en el mejor lector de la zona.
La motivación de este alumno se replica en cada municipio y en cada provincia del país con miles de casos anuales. Incentivar el hábito de la lectura, propiciar herramientas para el conocimiento de la lengua y la buena escritura (Concurso de Ortografía), así como potenciar el conocimiento crítico y la conciencia lógica para las competiciones de matemáticas, son herramientas que impactan positivamente a miles de estudiantes cada año en todas las escuelas de la República Dominicana. En el mejor de los casos, competir motiva a los alumnos a dedicarse a su preparación para ganar. En el proceso de competir se adquieren habilidades especiales, conocimientos que servirán para ser aplicados en los ámbitos más variados de su vida académica y laboral.
La importancia para la calidad educativa de la lectura y de las ciencias no es algo nuevo, ni siquiera en nuestro país. El respetado escritor dominicano Odalís G. Pérez, en un artículo de 2010 publicado en el HOY (Pérez, La Lengua Española en la Educación Dominicana. 2010), se refiere del siguiente modo al sistema de lectoescritura propuesto por Hostos en 1901: “…en el Proyecto de Ley General de Enseñanza Pública redactado por Eugenio María de Hostos y sometido en 1901, podemos observar la importancia y necesidad de la Lectura y la Escritura en los diferentes grados de las Escuelas…”.
Propiciar la creación de espacios de estudios y conocimientos, es el rol primero de la escuela. Las competencias son una herramienta de muchas que pueden ser aprovechadas y el papel del maestro y de la sociedad es dar seguimiento a ese trabajo.
Enmanuel Díaz Santiago
Maestro en formación







No se de cuando data el artículo, pero le faltó uno de los programas de mayor impacto ,que es el modelo de la onu. También aclarar que las olimpiadas de ciencias sociales y los festivales de inglés y francés también son programas de impacto que tienen relevancia a nivel local , Distrital, regional y nacional.