La medida exceptúa a quienes se les concedió una visa para viajar a este país si no la utilizaron, a los que poseen permisos de residencia o Green Card y con doble ciudadanía incluyendo la estadounidense, y elimina la indicación a las autoridades de que presten especial atención -y rechacen- a refugiados sirios cuando procesen nuevas solicitudes de entrada.
La orden ejecutiva original de Trump provocó fuertes protestas en Estados Unidos, así como situaciones complejas en varios aeropuertos del país y otras naciones, donde quedaron varados los viajeros, incluidos residentes permanentes en la nación norteña, hasta que un juez federal de Seattle, James Robart, decidió bloquear temporalmente la medida.
El Tribunal de Apelaciones de San Francisco, California, ratificó el congelamiento del veto, acción que el mandatario calificó de vergonzosa y prometió recurrir ante la instancia superior, pero posteriormente desestimó esa posibilidad y anunció nuevas medidas en materia migratoria destinadas a ‘reforzar la seguridad del país’.
Centenares de personas fueron arrestadas en las últimas semanas en varios estados por participar en protestas callejeras contra las disposiciones migratorias del jefe de la Casa Blanca.
Durante la campaña electoral, Trump prometió crear una fuerza encargada de deportar a 11 millones de extranjeros que residen en Estados Unidos sin autorización, priorizando los delincuentes más peligrosos, así como construir un muro en la frontera con México para evitar la llegada de los indocumentados.






