Durante una visita al estado de Kentucky, el compañero de fórmula de Donald Trump manifestó que habrá una batalla en Washington DC en torno a esa propuesta, que está encaminada a derogar y reemplazar la Ley de Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare.
De acuerdo con medios locales, el viaje del vicepresidente es parte de un esfuerzo para tranquilizar a los conservadores que han planteado objeciones al proyecto de ley salido de la Cámara de Representes, que ya recibió el aval de dos comités de esa instancia, pero deberá recibir la aprobación del pleno y luego del Senado.
La propuesta, presentada el pasado lunes, desmantela cuestiones centrales de la actual norma como los subsidios para ayudar a los más necesitados a comprar cobertura, la expansión del programa Medicaid, y los mandatos para que todas las personas tengan seguro.
En lugar de esos aspectos, los republicanos pondrían en marcha un nuevo mecanismo centrado en créditos fiscales para posibilitar la comprar la cobertura médica, los cuales irían desde dos mil hasta cuatro mil dólares al año, y proporcionarían menos asistencia financiera a las personas de bajos ingresos y a los adultos mayores.
Desde su aparición la iniciativa generó más reacciones adversas de las esperadas, pues mientras la oposición demócrata se avizoraba como un factor seguro, eran menos previsibles las diferencias de criterio dentro del propio Partido Republicano.
Algunos integrantes de esa formación estiman que el proyecto no va lo suficientemente lejos, ya que desde su punto de vista mantiene la injerencia del Gobierno federal en el mercado privado de seguros, y no cumple todos requisitos de la reforma de salud esperada por sus votantes.






