
Se trata de la Tercera Edición dominicana del ‘Diario de Campaña de Máximo Gómez’, presentada anoche en la biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña con la asistencia de centenares de personas y figuras de la política y la cultura local.
Esta tercera puesta en circulación, salida de los talleres gráficos de Editora Mediabyte, es auspiciada por la fundación Máximo Gómez, de Baní, provincia de Peravia, donde hace 180 años nació tan excepcional patriota.
La primera edición del Diario de Campaña de Máximo Gómez fue editada en 1940 y la segunda en 1968 en Cuba. Luego hubo dos dominicanas, una en 1975 por la Editora Alfa y Omega y otra en 1984, por la Biblioteca Pedro Henríquez Ureña. Cuatro figuras presentaron la obra: Oscar Iván Peña, presidente de la Fundación Máximo Gómez; Carlos Rodríguez, vicepresidente de la fundación; el académico Euclides Gutiérrez, y René González, director del Instituto de Historia de Cuba.

Peña evocó cómo el importante intelectual, político y ex presidente dominicano Juan Bosch enseñó a sus compatriotas sobre Máximo Gómez, a quien llamó ‘El Napoleón de las guerrillas’ y sobre el que escribió el libro ‘De Montecristi a la gloria’.
Lo que hemos conocido de Máximo Gómez nos da la dimensión de un hombre extraordinario no solamente en el campo militar, donde fue un genio, sino también como escritor, como padre amoroso, como hombre de un pensamiento político profundamente social y de una gran humanidad, y por eso constituimos hace dos años la fundación que lleva su nombre, para divulgar su vida y obra, aseveró Peña.
En tanto el historiador Rodríguez, responsable de esta edición, señaló que el nuevo libro es fundamental para conocer el pensamiento, la trayectoria, la personalidad y las más acrisoladas virtudes que pueden adornar el alma de un ser humano.

Recordó que República Dominicana y Cuba fueron las grandes pasiones de la vida de Gómez, a quien corresponde el título de último de los grandes libertadores de América en el siglo XIX.
Dijo que este libro no fue escrito para ser publicado, ni el autor lo redactó pensando en la gloria, sino para dejar plasmadas en el papel sus horas de angustia, de dolor, de duda, de incertidumbre.
El académico Gutiérrez, autor del prólogo a esta edición, recordó que como jefe militar de la gesta independentista de Cuba, Máximo Gómez sintetizó el método de guerra irregular del pueblo dominicano, que había escrito el más grande estratega militar del país, que fue Matías Ramón Mella, Prócer de la Independencia y de la Restauración.
Por su parte, González evocó que al conocer del alzamiento del 10 de octubre de 1868, Gómez se presentó a los cubanos en calidad de soldado, sin hacer alarde de sus conocimientos militares, y le otorgaron el grado de sargento.
Sin embargo, a los pocos días de su incorporación, tras la histórica carga al machete del 26 de octubre, en Pinos de Baire, era identificado como uno de los más capaces jefes del Ejército Libertador cubano y los propios españoles lo reconocieron como ‘el guerrillero más grande de América’.
Aseguró que en la Guerra de los 10 años (1868-1878) fue maestro de toda una generación de futuros jefes y ejecutor de las principales campañas del Ejército Libertador. Luego, al llamado de José Martí, se incorporó a la gesta de 1895 y con la firma de ambos quedó establecido El Manifiesto de Montecristi, el programa de una revolución que sería solidaria, antillanista, humanista y antimperialista, afirmó.
‘En la nueva contienda volvió, ya viejo, a reverdecer laureles y junto al mejor de sus discípulos, el general Antonio Maceo, protagonizó la invasión a Occidente y desplegó una campaña de constantes lances y maniobras tácticas que quebró la voluntad de combate de muchos jefes españoles’, dijo.
‘La Revolución Cubana le rinde culto. Fue el estratega del arte militar cubano durante las guerras de independencia. En su honor la Academia de las Fuerzas Armadas lleva su nombre’, recordó el director del Instituto de Historia de Cuba.
‘El diario que hoy presentamos lo revela como militar, como político y como ser humano. Gómez fue en extremo susceptible, lo que se debía a su elevado concepto de la ética, la moral, la lealtad y el honor. Las páginas de su diario transparentan sus sufrimientos espirituales y a la vez la grandeza de su patriotismo’, señaló González.






