BANÍ, República Dominicana.- Con la tragedia ocurrida en la ciudad de Mocoa, Colombia, que dejó un saldo de 127 muertos debido a la crecida de tres ríos que arrastraron, de paso, lodo y piedras, una situación similar podría ocurrir con el río Baní.
Desde hace mucho tiempo, la población ha exigido a las autoridades provinciales y nacionales la construcción de un muro de contención sobre el río Baní por temor a un posible desastre natural que afectaría a cientos de familias que residen a orillas de ese cauce.
Desde la zona norte hasta la parte baja del municipio de Baní, se han asentado muchas familias pobres que se vieron compelidas a ocupar esos peligrosos terrenos debido a su condición de extrema pobreza.
El Estado dominicano no le ha garantizado a esas familias el derecho a una vivienda digna -como manda la Constitución del 2010- ni tampoco ha sido capaz de levantar el muro de contención sobre el río Baní para así prevenir los efectos del cambio climático.
Algunos periodistas y comunicadores de medios locales han advertido a las autoridades sobre un posible desbordamiento del río Baní y sus posibles consecuencias sobre la población más vulnerable.
En adición a las crecidas y la devastadora avalancha de lodo y piedras que causó 127 muertos en Mocoa, hubo unos 170 heridos, 200 desaparecidos y miles de damnificados.
Al mirar ese retrato, Baní, afirman algunos observadores locales, no debe esperar a que ocurra una devastación como esa y el presidente Danilo Medina tenga que declarar estado de emergencia en este municipio.
En la temporada de huracanes, las escuelas públicas del municipio han servido de refugios para los cientos de desplazados por la crecida del río Baní lo que en el pasado provocó la paralización de la enseñanza.
Defensores del medio ambiente plantean, de producirse un evento como el de Mocoa, una crecida del río Baní arrasaría con cientos y quizá miles de de frágiles viviendas.
Los ambientalistas agregan como agravante la interrupción del servicio de agua potable y energía eléctrica. La crecida del río Baní, sin duda, podría causar más destrucción porque el municipio no cuenta con un sistema de alcantarillado y una planta de tratamiento, advierten.
Antes, la furia de la corriente de agua del río Baní ha inundado parte de la ciudad y ha arrastrado casitas, autos y motocicletas.
Los sectores de Pueblo Nuevo, Villa Majega y Santa Rosa serían los más perjudicados en caso de que ocurriera una potente crecida del río Baní, aseguró Alexis Agramonte, ambientalista y comentarista del programa Matutino Tele10, de Intercable Banilejo.
Las autoridades municipales, provinciales y nacionales, con sus organismos de socorro, no están preparados para hacer frente a una catástrofe en esta ciudad, por lo que deben ir preparando un plan de respuesta ante una eventual crecida del río Baní.
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