
Esa réplica es una acción impropia del sector empresarial porque demuestra que ellos persisten en mantener una posición de terquedad ante una situación que saben no tiene forma de prosperar, dijo Abreu.
Al no poder imponer un nueve por ciento de incremento en los sueldos, el sector empresarial refutó el aumento de un 20 por ciento aprobado por el Comité Nacional de Salarios.
Un estudio de la Fundación Juan Bosch consideró que ese aumento, sin embargo, ‘es lo básico que se podía pedir’ y ni siquiera disminuye la desigualdad de ingresos, que actualmente resulta de 42 veces entre los que más y menos ganan.
La Fundación añadió que lo justo hubiera sido un incremento del 53 por ciento en el salario mínimo para compensar a los trabajadores por el deterioro del salario real y también para retribuirlos por un tercio del aumento de su productividad.
El pronunciamiento de la entidad aparece en el estudio ‘Radiografía del trabajo’, elaborado por el sociólogo Matías Bosch y el economista Airon Fernández.
Los representantes del empresariado deberían estar satisfechos porque, en realidad, salieron ganando con el reajuste aprobado y la molestia que dicen tener carece de razón de ser, indica la investigación de la Fundación.
Recuerda que la capacidad de compra de los salarios de los trabajadores cayó un 18 por ciento, mientras que la productividad del trabajo se incrementó en 51 por ciento entre 1999 y 2017.
Entonces el aumento del 20 por ciento aprobado en el Comité Nacional de Salarios es lo básico que se podía pedir y lleva a los trabajadores dominicanos a apenas rozar el ingreso real que tenían en 1999, es decir hace 18 años, puntualizó.
Si a eso se suma que los obreros producen cada vez más, con un ingreso cada vez menor, el aumento realmente justo debió ser 53 por ciento, pues con el 20 la situación del trabajador se mantiene estancada en condición de sobrevivencia, observó.
El incremento del 20 por ciento significa salarios de 15 mil 447.60 pesos (326.17 dólares), 10 mil 620 pesos (224.23 dólares) y nueve mil 411.60 pesos (192.72 dólares) para quienes laboran en grandes, medianas y pequeñas empresas, respectivamente.
Pero con ese aumento los trabajadores dominicanos continuarán sin poder comprar la canasta familiar promedio, que asciende a 29 mil 73 pesos (632 dólares) por lo que el ajuste acordado no ayuda a resolver su dramática situación de pobreza, indicó.
El estudio advirtió que si los trabajadores no se organizan y luchan por un aumento significativo de los salarios, la brecha productividad-ingresos persistirá y seguirá ensanchándose, y se generará mayor pobreza y desigualdad.






