
El aumento de sueldos mínimos fue decidido por el Comité Nacional de Salarios y de inmediato cuestionado por la patronal que ahora amenaza con reducir en seis mil los empleos en un semestre y aumentar los precios.
Brache dijo ‘reconocer la validez de los reclamos de los trabajadores’ pero consideró que un aumento salarial del 20 por ciento no termina ahí pues a ello se suman los seguros médicos, fondos de pensiones y todo lo periférico por lo que se estima que equivale a un 30 por ciento real en detrimento del empresariado.
También justificó que los representantes de su sector se retiraran de la mesa de negociaciones porque ‘no se iba a reconocer la reclasificación de las empresas ‘, un punto que reclaman desde hace tiempo e insistió en que haber aplicado un aumento sin contar con la presencia del sector privado no generó un ambiente propicio al diálogo.
Líderes sindicales, políticos y medios de prensa han advertido al empresariado que a mayor salario, más capacidad adquisitiva de la gente; que los sueldos actuales no permiten la sobrevivencia del obrero porque distan mucho del valor de la canasta familiar y que la tozudez con que se oponen al incremento pone en poligro la armonía social del país.






