
Los pandilleros apuñalaron, violaron y asesinaron a jóvenes, y transformaron parques pacíficos y hermosos vecindarios tranquilos en campos de matanza manchados de sangre, comentó el gobernante en Long Island, en el estado de Nueva York.
Son animales, y no podemos tolerar como sociedad la pérdida de gente inocente, maravillosa y vibrante, recalcó el mandatario, quien una vez más apeló a su retórica nacionalista.
Vamos a defender nuestro país, proteger nuestras comunidades, y poner la seguridad del pueblo estadounidense en primer lugar con el cumplimiento de la ley, agregó.
Como ha hecho en otros temas, Trump criticó las políticas de administraciones anteriores, que a su juicio, permitieron la entrada de drogas y violencia por tener fronteras débiles y no aplicar de forma correcta las normas sobre inmigración.
Manifestó que los criminales están en suelo norteamericano debido a un liderazgo político débil, y en muchos casos también por la imposibilidad de la policía para hacer su trabajo.
Por otra parte, Trump destacó el trabajo de los actuales oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, siglas en inglés), quienes son más duros, añadió, que los miembros de bandas criminales.
Al mismo tiempo, aseguró que los inmigrantes ilegales serán encontrados, arrestados y deportados, una premisa que es parte de su criticada postura en este tema.
Según Thomas Homan, director interino del ICE y presente en el acto, esa entidad detuvo a tres mil 311 miembros de pandillas este año, incluyendo 100 en Nueva York, la mayoría de los cuales estaban afiliados a la MS-13. El arresto de integrantes de bandas callejeras violentas envía un mensaje claro a las empresas criminales de todo el mundo: ‘no son bienvenidos en Estados Unidos’, afirmó.
Para María Teresa Kumar, directora ejecutiva de la organización Voto Latino, los comentarios de Trump y sus ayudantes son simplemente un intento de incitar al miedo como un medio para justificar los esfuerzos agresivos de deportación y las costosas políticas de seguridad en las fronteras.
Citada por el diario The Washington Post, sostuvo que los inmigrantes indocumentados son menos propensos a cometer crímenes que la población nativa, y ‘esa brecha sigue aumentando cada año’.






