
Al participar este jueves en un evento organizado por The New York Times, el político republicano sostuvo que es complicado hacer funcionar esos números como parte de la reforma fiscal que promueve el mandatario, la cual busca reducir los impuestos a las empresas desde el 35 por ciento actual.
Según Ryan, su objetivo es disminuir la tasa corporativa desde esa cifra al menos hasta el promedio de los países industrializados, 22,5 por ciento, y consideró que ese sí es un objetivo alcanzable.
Este apartado ha sido fuente de gran polémica en el plan de los republicanos para reformar el código tributario del país.
La víspera, en un discurso pronunciado en Dakota del Norte, Trump reiteró que ‘idealmente’ les gustaría colocar los gravámenes de las compañías a un 15 por ciento, un propósito que cuenta con el respaldo de algunos miembros de la formación roja.
Pero otros, entre quienes se incluye el presidente del Comité de Finanzas del Senado, Orrin Hatch, acordaron con Ryan que recortar la tasa al 15 por ciento sería un reto.
De acuerdo con el portal The Hill, especializado en temas del Congreso, si los legisladores quieren bajar las tasas sin aumentar significativamente el déficit, tendrán que encontrar formas de compensar las pérdidas de ingresos.
A pesar de la apretada agenda del Capitolio para lo que queda de año, el titular de la Cámara de Representantes aseguró que mantienen la intención de aprobar la reforma fiscal este año, al calificarla como ‘un enorme cambio de juego económico para nuestro país’.
Indicó que los comités de redacción de impuestos están muy cerca de liberar su propuesta, y después de eso moverían la legislación a través de los paneles, en momentos en los que solo se conocen los objetivos del proyecto pero ningún detalle.
Los miembros del llamado Caucus de la Libertad apuntaron este jueves en un evento separado que querían ver más temas específicos sobre la reforma tributaria.
El alcance de esa legislación es visto como la esperanza más cercana de Trump para alcanzar una victoria importante en el Congreso, donde no ha tenido ningún éxito de peso desde la confirmación de Neil Gorsuch como juez de la Corte Suprema en abril pasado.






