
El mandatario insistió en lo dicho en su exposición inicial y reiterado por su abogado, el jurista y exparlamentario Alberto Borea, negando haber hecho, mientras era ministro, negocios ilegales a través de su empresa Westfield, con la constructora brasileña Odebrecht, y haberlo ocultado u omitido al Congreso de la República.
Borea, por su parte, sostuvo que, si su defendido hubiera incurrido en una mentira, no es suficiente causa para ‘fusilarlo moralmente’ y planteó que, en vez de destituirlo, lo investiguen y sancionen, de ser el caso, con ajuste al debido proceso.
Reiteró al respecto que esos servicios fueron legales pues no los gestionó él, pues mientras fue ministro, hace más de una década, se retiró de la empresa y la dejó en manos del ejecutivo chileno Gerardo Sepúlveda.
Sobre la omisión de informar sobre esos contratos, pidió disculpas por no haberse informado o no ser prolijo y ordenado con la documentación de sus asuntos empresariales.
Kuczynski señaló que tras las acusaciones en su contra hay afanes de volver a ‘tiempos de oscurantismo’, alusión aparente al gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), preso por diversos crímenes y mentor del partido Fuerza Popular (FP), mayoritario en el parlamento y principal impulsor de la vacancia.
Habló también de oportunismo político y rechazó las acusaciones de deshonestidad y aseguró que ‘jamás recibí soborno, coima o prebenda alguna que haya torcido mi voluntad o mi comportamiento’ ni ha incurrido en conflicto de intereses como empresario.
Declaró que se pone a disposición del Ministerio Público y abre su secreto bancario para que se investigue sus cuentas de los últimos 15 años. No me opongo a una investigación, solo exijo respeto al debido proceso y al derecho de presunción de inocencia.
‘Actuemos con sensatez, no podemos dejarnos gobernar por rencillas políticas y afanes personales’, añadió, a tiempo de sostener que nunca tuvo ni tiene nada que ocultar y pidió a los legisladores que no voten la vacancia porque carece de justificación.






