Según el mandatario republicano, quien la víspera tuvo el primer gran éxito legislativo con la aprobación en el Congreso de su proyecto de ley de reforma fiscal, ese posible desempeño tiene como fin ‘complacer a sus jefes demócratas’.
Las empresas ya están haciendo grandes pagos a los trabajadores. Los demócratas quieren aumentar los impuestos, odian estos grandes recortes, agregó el gobernante en su cuenta personal de la red social Twitter.
Ayer, en la misma plataforma, Trump apuntó que dichos medios están trabajando horas extras para seguir el ejemplo de sus amigos, los demócratas derrotados, y solo degradar.
Este es realmente un caso en el cual los resultados hablarán por sí mismos, comenzando muy pronto. Empleos, empleos, empleos, precisó el jefe de la Casa Blanca.
Aunque en las últimas ocasiones no los mencionó directamente, Trump ha atacado verbalmente a las cadenas de televisión CNN, ABC, NBC, y otras, y los diarios The New York Times y The Washington Post.
La reforma fiscal es defendida por los republicanos como una medida extraordinaria que traerá mayor crecimiento económico a la nación.
A su juicio, constituye la vía para impulsar la creación de empleos, aumentar la competitividad del país y regresar a la gente el dinero que les pertenece.
Por otra parte, los demócratas la atacan por considerarla un beneficio para los más ricos y en detrimento del resto de los ciudadanos, que aumentará la desigualdad en lugar de disminuirla.
En sentido general, la iniciativa se trata de la mayor modificación del sistema fiscal norteamericano desde 1986, y se centra en recortar los impuestos corporativos e individuales, eliminar numerosas deducciones y establecer un nuevo mecanismo de tributación internacional.






