
En la misiva, dirigida al jefe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Scott Pruitt, 236 alcaldes de 47 estados y territorios escribieron que el intento de hacer retroceder las reglas ambientales tendría ‘impactos devastadores en la salud y la economía de sus comunidades’.
Nos oponemos firmemente a la derogación propuesta del Plan de Energía Limpia, que pondría a nuestros ciudadanos en riesgo y perjudicaría nuestros esfuerzos para abordar la amenaza urgente del cambio climático, expresa el documento.
De acuerdo con el texto, la autoridad legal de las ciudades y otros municipios generalmente solo se extiende hasta donde lo permiten sus gobiernos estatales y la ley federal, y como resultado, ‘nuestros esfuerzos locales para abordar el cambio climático son muy sensibles a las políticas nacionales’.
La carta de los alcaldes aparece porque la EPA busca derogar desde el año pasado el CPP, la pieza clave de la agenda ambiental del expresidente Barack Obama (2009-2017).
Pruitt manifestó que ‘el gobierno de Obama llevó los límites de su autoridad con el CPP tan lejos que la Corte Suprema (de Justicia) emitió una suspensión histórica de la norma, para impedir que sus devastadores efectos se impongan al pueblo estadounidense mientras se impugna en los tribunales’.
El plan energético, dado a conocer en 2015, tiene la meta de reducir las emisiones de dióxido de carbono en la generación de energía eléctrica en un 32 por ciento para 2030.
Tal mecanismo establece los primeros límites nacionales impuestos a contaminación por carbono de las plantas de energía y, según varias fuentes, es la medida más importante adoptada en el país hasta la fecha para abordar el cambio climático.
Sin embargo, poco después de llegar al cargo en enero de 2017, Trump firmó una orden ejecutiva que ordenó a la EPA revisar la regla para una posible derogación.






