La empresa familiar del mandatario agotó el pasado martes su último recurso ante el Centro de Arbitraje de Nueva York, según publicó el diario panameño La Estrella, después de que el 22 de marzo, la corte neoyorquina bloqueó las demandas personales contra Orestes Fintiklis, dueño mayoritario del inmueble.
El árbitro de emergencia de la Cámara Internacional de Comercio (ICC, por sus siglas en inglés) dio el golpe final a Hoteles Trump al dictaminar que la organización no tiene derechos legales sobre la administración del hotel en esta capital, ni la posesión de la propiedad, señaló la fuente.
También privó a los litigantes de revertir las decisiones legales, cuando determinó que ni los propietarios del hotel, ni Hoteles Trump, podrán iniciar un nuevo caso judicial al respecto, por lo tanto, finalizó el proceso legal, refirió el periódico en su versión digital.
A pesar de ello, se mantiene el reclamo financiero en tribunales estadounidenses, en los cuales el propietario demandó a su antiguo operador por el monto de 15 millones de dólares, acusado de incumplimiento de contrato, mala administración e irregularidades financieras.
Además, en la justicia panameña se dirime una acción legal similar en la que piden indemnización de 10 millones de dólares por daños y perjuicios de las acciones del Trump Hotel para evitar la entrada de la policía a la instalación, daños a los sistemas, equipos y la reputación, y pérdida de negocios, aseveró el medio.
El otrora Trump Ocean Club International Hotel and Tower, actual The Bahia Grand, es un complejo habitacional de 70 pisos y más de 250 mil metros cuadrados de área, inaugurado en julio de 2011, y desde entonces funcionó bajo administración de la familia del presidente estadounidense, hasta que el nuevo dueño rescindió el contrato y tomó distancia de la marca.
Esta última acción estuvo acompañada de enfrentamientos físicos de Fintiklis y su equipo y los directivos de Trump Hotels, quienes se mantuvieron a la fuerza en el edificio, lo que ocasionó la intervención de la policía en varias ocasiones y medidas cautelares de la justicia local.
El clímax de la confrontación fue cuando la palabra Trump fue arrancada del muro de granito a la entrada del hotel, después del fallo de una jueza panameña, que virtualmente expulsó a los empleados del operador, por lo que recibió amenazas de los abogados de los mismos, según denunció la letrada.
En noviembre pasado, la organización británica Global Witness (Testigo Global), reveló que el actual mandatario estadounidense vendió su nombre ‘a un desarrollo en Panamá que era utilizado para lavar dinero’ de la droga.
Las evidencias de los vínculos con cárteles colombianos y la mafia rusa apuntan al brasileño prófugo de la justicia panameña Alexandre Ventura Nogueira, a quien se le atribuyen las ventas anticipadas de un tercio de los apartamentos residenciales del complejo, que además incluye un casino, aseveró la fuente.






