Esta situación se registró después de que la lava comenzó a fluir hacia el océano y desencadenó una reacción química, pues la roca fundida comenzó a caer en el mar durante el fin de semana y generó una nube tóxica en el área.
Tal panorama es otra de las consecuencias de la erupción que se desencadenó el pasado 3 de mayo, la cual ha generado terremotos, destruyó hasta el momento unos 40 edificios y obligó a evacuar a dos mil personas.
La niebla de lava, que está conformada por densas nubes blancas de vapor, gas tóxico y diminutos fragmentos de vidrio volcánico, puede parecer inocua, pero no lo es, según indicó Janet Babb, geóloga del Observatorio Volcánico de Hawái, citada por la cadena NBC News.
Estas nubes contienen ácido clorhídrico, que es tan corrosivo como el ácido diluido de la batería, y puede irritar la piel y los ojos y causar problemas respiratorios, precisó la especialista.
Babb sostuvo que las máscaras protectoras que las autoridades distribuyeron para proteger a las personas de las cenizas volcánicas filtrarán las partículas de la neblina de lava pero no del ácido clorhídrico.
De acuerdo con NBC News, este lunes el magma entró y luego se estancó en la propiedad de una planta geotérmica cerca de uno de los nuevos respiraderos volcánicos del Kilauea.
A principios de este mes funcionarios del lugar eliminaron 50 mil galones (190 mil litros) de gas inflamable almacenado para reducir la posibilidad de explosiones.






