Los participantes en la movilización pidieron a la NFL, ubicada en Manhattan, Nueva York, que anule la prohibición, mediante la cual, se impide a los atletas arrodillarse en señal de protesta contra la violencia policial y la discriminación racial.
Entre los presentes en la protesta, organizada por la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, la Liga de la Justicia de Nueva York, la Red Nacional de Acción y la Marcha de las Mujeres, había personas que usaban camisetas del futbolista Colin Kaepernick.
Fue este deportista, exmariscal de campo de San Francisco 49ers, quien en 2016 comenzó la práctica de arrodillarse durante el himno para protestar contra los mencionados problemas de la sociedad estadounidense, un ejemplo seguido luego por muchos miembros de la NFL.
Tamika Mallory, cofundadora de la Marcha de las Mujeres, expresó en la manifestación de este viernes que, con la prohibición, la NFL es ‘cómplice de la opresión de la gente negra y morena’, según citó el portal digital The Hill.
No estoy aquí para hablar con la NFL, ya han trazado una línea en la arena y nos han doblegado. La pregunta es, ¿qué estamos preparados para hacer?, añadió.
La Liga de fútbol anunció hace dos días que a partir de la nueva política castigaría con multas a los equipos cuyos jugadores participen en las protestas en el campo.
La medida se produce después de que esas formas de expresión se convirtieron en un importante punto focal durante la temporada 2017, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, criticó repetidamente a la liga y pidió a los propietarios que despidieran a jugadores que se arrodillaran.
De hecho, el mandatario ayer calificó de correcta la medida, la cual indica que si los jugadores no quieren acatar la decisión de permanecer de pie, pueden quedarse en el vestidor.
Reiteradas veces Trump atacó de manera verbal, incluso con un tono grosero, tales posturas de los atletas, a pesar de que estos repitieron que no se pronunciaban contra los símbolos, sino contra la violencia y la discriminación.
El 22 de septiembre último, en un mitin en el estado de Alabama, el gobernante llamó ‘hijos de p…’ a quienes protestaban e instó a los dueños de los equipos a despedirlos, una actitud que provocó rechazo dentro y fuera del deporte.






