En su reporte, la agencia espacial estadounidense explica que después de una leve aparición de La Niña a fines de 2017, las temperaturas, la convección y las tasas de lluvia en el océano Pacífico ecuatorial volvieron a la normalidad a principios de abril.
Una imagen de la altura del nivel del mar del día 9 de ese mes, proveniente de la misión satelital Jason-3, mostró la mayor parte del océano a alturas neutras. Sin embargo, a principios de mayo los altos niveles del mar comenzaron a acumularse en el Pacífico central.
En los trópicos, esos niveles elevados generalmente son ocasionados por una capa de agua tibia en la superficie o debajo de ella.
Este parche de nivel del mar alto viaja lentamente hacia el este a través del océano Pacífico tropical a lo largo del Ecuador, lo que se conoce como onda Kelvin en descenso, y a menudo es un precursor de un evento de El Niño.
Sin embargo, los pronosticadores de agencias como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos de Mediano Plazo observarán atentamente si existen otras ondas Kelvin como esta a medida que se acerca el verano.
El Niño es un fenómeno climático que se manifiesta cíclicamente (entre tres y ocho años), y consiste en la fase cálida del patrón climático del Pacífico ecuatorial denominado El Niño-oscilación del Sur, en el que la fase de enfriamiento recibe el nombre de La Niña.
En sus manifestaciones más intensas, este fenómeno provoca estragos en la zona intertropical y ecuatorial debido a las intensas lluvias, y afecta principalmente a la región costera del Pacífico de América del Sur.






