
El antiguo colaborador del mandatario republicano enfrenta desde antes, además, imputaciones de supuesta conspiración, lavado de dinero, evasión de impuestos, entre otros, debido a los cuales permanece en arresto domiciliario desde octubre de 2017.
Según el documento legal con esas formulaciones, el hombre que encabeza la investigación sobre la presunta interferencia de Rusia en las elecciones de 2016 y una supuesta complicidad con la campaña de Trump también atribuyó los nuevos cargos a Konstantin Kilimnik, un asociado ruso de Manafort.
La oficina del fiscal especial sostuvo que del 23 de febrero a abril pasado ambos imputados trataron intencionadamente de persuadir ‘de forma corrupta’ a dos testigos con el fin de influenciar, retrasar o evitar testimonios oficiales ante el tribunal federal del Circuito del Distrito de Columbia.
Estos testigos debían dar testimonio sobre los trabajos que Manafort y Kilimnik realizaron en representación de un partido político ucraniano antes de que el exjefe de campaña pasara a formar parte del equipo de Trump, que es el tema por el cual se han presentado los diferentes cargos en su contra.
Ahora el antiguo colaborador del jefe de la Casa Blanca deberá enfrentarse a dos juicios: uno fijado para el 24 de julio en Virginia, y otro que comenzará el 17 de septiembre en Washington DC, apenas dos meses antes de las elecciones de medio término de noviembre.
Las nuevas acusaciones son parte de un esfuerzo reciente de la oficina del fiscal especial para revocar o revisar las condiciones de libertad bajo fianza de Manafort mientras espera juicio, tema que será discutido en una audiencia la próxima semana.
De acuerdo con los fiscales, Manafort, Kilimnik y otras personas organizaron en 2012 un esfuerzo de cabildeo con expolíticos europeos conocidos informalmente como el ‘grupo Hapsburg’ para promover posiciones favorables a Ucrania entre funcionarios estadounidenses y del llamado viejo continente.
El diario The Washington Post difundió que Kilimnik mantuvo la comunicación con Manafort mientras este estaba trabajando para la campaña de Trump, ya fuera mediante correos electrónicos, conversaciones frecuentes, o durante dos viajes que el ciudadano ruso realizó a Estados Unidos.
Según el periódico, Manafort, que se ha declarado inocente de todos los cargos en su contra, y Kilimnik, parecían discutir cómo usar el papel del primero de ellos en la campaña electoral para ganar dinero.






