Hablar de adolescentes es tarea difícil, pero más difícil aún, es de los qué se han convertido en una amenaza social. De acuerdo a estudios realizados, la conducta violenta se aprende y la primera oportunidad para aprender a comportarse agresivamente surge en el hogar, observando e imitando la agresividad de los padres, madres, así como de otros familiares o incluso de personajes que aparecen en programas de los medios de comunicación masiva.
Las reaciones de los padres y madres, que premian las conductas agresivas de sus hijos e hijas, y el maltrato infantil por parte de ellos, son algunos de los mecanismos mediante los cuales los niños, niñas y adolescentes aprenden, desde una temprana edad, a expresarse en forma violenta. El niño(a) y los adoslecentes aprenden a asociar estímulos agresivos con conductas violentas y a responder con violencia a eventos estresantes o frustrantes.
Es increíble para muchos, pero para los que viven de cerca sólo se trata de una realidad. En los Estados Unidos, los niños y jovencitos adolescentes que asesinan se están multiplicando y están creando verdaderos enjambres de éstas personistas psicópatas, sin conciencia, y sin remordimientos.
Carmen Iris Sierra
Periodista






