
Esa historia es totalmente falsa y con claras intenciones difamatorias, señaló Manafort en un comunicado en referencia a una publicación del diario británico The Guardian.
Según el medio de comunicación, Manafort y Assange, responsable de una filtración masiva de documentos norteamericanos clasificados en 2010, se encontraron tres veces (2013, 2015 y 2016) en la Embajada de Ecuador en Londres, donde el último está hace más de seis años.
Meses después de la fecha de la presunta tercera cita, Wikileaks, que también negó la información del periódico, divulgó correos electrónicos del Partido Demócrata desfavorables a su candidata a las últimas elecciones presidenciales, Hillary Clinton.
No está claro por qué Manafort quería ver a Assange y lo que se discutió, apuntó The Guardian la víspera.
Sin embargo, agregó, es probable que la última reunión esté bajo escrutinio y pueda interesarle a Robert Mueller, fiscal especial a cargo de una pesquisa sobre la supuesta injerencia de Rusia en los comicios presidenciales de 2016.
La investigación indaga también acerca de la presunta complicidad del equipo de campaña de Trump con el país euroasiático, algo que ambas partes han negado reiteradas veces y el mandatario califica de ‘cacería de brujas’.
Hace dos días, Mueller acusó a Manafort de mentir a investigadores federales, por lo cual enfrenta el riesgo de nuevos cargos penales en su contra.
Mediante esa actitud, Manafort violó el acuerdo de culpabilidad del pasado septiembre, cuando acordó cooperar con la referida pesquisa.
Después de firmar tal pacto, Manafort cometió delitos al mentir al Buró Federal de Investigaciones y la oficina de Mueller en una variedad de asuntos, expusieron fiscales ante un tribunal.
Un incumplimiento libera al Gobierno de cualquier obligación que haya tenido bajo el convenio, agregaron los acusadores, según reportes de prensa.
Por otra parte, en la misma presentación judicial, el equipo legal del acusado se opuso a los criterios de la administración, pues, subrayó, Manafort ha proporcionado información al Gobierno en un esfuerzo por cumplir con sus obligaciones de cooperar.
Dos meses atrás, Manafort se declaró culpable de un cargo de conspiración contra Estados Unidos y otro de conspiración para obstruir la justicia mediante la manipulación de testigos, y acordó renunciar a varias propiedades y cuentas bancarias.
Tal pacto con los fiscales le permitió al exjefe de campaña evitar un segundo juicio federal en Washington D.C. después de ser declarado culpable de ocho cargos de fraude fiscal y bancario por un jurado en Virginia en agosto.






