WASHINGTON, Distrito de Columbia.- El presidente estadounidense, Donald Trump, emitió hoy nuevos ataques verbales contra la investigación sobre las elecciones de 2016, que durante casi dos años encabezó el fiscal especial Robert Mueller.

Tal pesquisa se centró en la posible injerencia de Rusia en dichos comicios y la presunta colusión del país euroasiático con la campaña de Trump, quien reiteradas veces calificó la indagación de cacería de brujas.
Era una investigación ilegal, que comenzó de manera ilegal; todo era corrupto; fue un intento de golpe y los vencimos, manifestó el mandatario republicano a reporteros antes de salir hacia Texas.
Comentó que la pesquisa, ‘realizada por gente que realmente lo odia’, no encontró pruebas de conspiración entre su equipo de campaña y Moscú para vencer en las últimas elecciones presidenciales, ni que él cometió un delito de obstrucción de la justicia.
‘Lo que hicieron fue una traición, terrible, contrario a la Constitución y todo aquello en lo que creemos’, recalcó el jefe de la Casa Blanca.
También reiteró que no ha leído el informe de Mueller sobre el caso, y carece de interés en hacerlo, pues, añadió, tiene otros muchos temas para ocuparse.
Ayer, el secretario de Justicia, William Barr, aseguró a legisladores que en una semana publicará el mencionado reporte.
Podré divulgar ese informe al público en una semana y después estaré a disposición de los presidentes de ambos grupos judiciales sobre cualquier petición que tengan al respecto, afirmó el fiscal general en una audiencia ante el Congreso.
Hace una semana, el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, bajo control demócrata, aprobó iniciativas para la entrega del informe completo, sin editar.
Barr envió el pasado 29 de marzo una carta al Congreso para comunicar que el reporte de Mueller, de casi 400 páginas, se daría a conocer, con algunas redacciones, para mediados de abril.
De acuerdo con la misiva, dirigida a los comités judiciales del Senado y la Cámara de Representantes, la oficina de Mueller estaba ayudando a determinar qué parte del debería ser reescrita.
Además, el secretario de Justicia manifestó que el documento será presentado al Congreso sin recibir primero una revisión por parte de la Casa Blanca.
El 22 de marzo se dio por concluida oficialmente la pesquisa del fiscal especial y sus colaboradores, y Mueller entregó a Barr el informe que detalla ese proceso.
Dos días después, el fiscal general envió al Congreso un resumen de cuatro hojas sobre el reporte de Mueller, pero tal sumario resultó insuficiente para los legisladores demócratas, quienes demandaron hacer público todo el material.
Según explicó Barr en el compendio realizado para los miembros del Capitolio, la investigación no encontró que la campaña de Trump o alguna de las personas relacionadas con ella hubieran coordinado o conspirado con Rusia en sus esfuerzos por influir en los comicios.
Expuso que Mueller no llegó a ninguna conclusión sobre si el presidente obstruyó la justicia en el transcurso de la pesquisa, una acusación que realizaron algunos detractores del gobernante y que también fue objeto de indagación.
Pese a la falta de conclusiones de Mueller en ese aspecto, Barr y el fiscal general adjunto del país, Rod Rosenstein, determinaron al leer el informe que no hay lugar para presentar cargos por obstrucción contra el mandatario.
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