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Un 27 de febrero diferente

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Ayer la Patria estaba de cumpleaños y como es costumbre en este día, teníamos que celebrarlo. Uno, como es ya su costumbre, pintandonos desde el Congreso Nacional un país que solo existe en su mente, para provocar aplausos y vítores entre sus similares, y otros, la gran mayoría, desde la Plaza de la Bandera reclamando el país que el primero describió en su discurso.

Les aseguro que no hay satisfacción más grande que la de saberse, en momentos de crisis, del lado correcto de la historia. Ser parte de aquella gran masa de ciudadanos, que llegaron allí haciendo uso de sus propios recursos, sin recurrir al tradicional soborno del picapollo y los 500 pesos, nos hincha el pecho de sincero patriotismo. Y sentimos pena por aquellos que por compromisos partidarios, por mantener una botella o empleo, o por simple lambonismo, se pierden la oportunidad de manifestarse al lado de la razón, de la honestidad, del patriotismo, al lado del pueblo dominicano.

Ayer el pueblo dominicano tronó en la Plaza de la Bandera, y tronó fuerte, para que fuera escuchado por todos. El pueblo le gritó su inconformidad a los que han estado a cargo de la cosa pública por ya casi veinte años sin resolver nada. Y el pueblo dominicano les reclamó:

-Que está jarto de pagar altas contribuciones para que un grupito del partido y sus familiares se den vida de reyes.

-Que está jarto de que sigan comprometiendo la soberanía del país con prestamos que se utilizan para balancear el presupuesto, porque están robando mas de lo que el pais produce.

-Que está jarto no tan solo de los asquerosamente altos sueldos de los funcionarios y dirigentes del partido, sino que esta práctica se haya transmitido a sus familiares quienes también se convierten en parásitos enquistados en la nómina pública.

-Que está jarto de tener en las noches que permanecer trancado en sus casas porque las calles le pertenecen a los delincuentes.

-Que está jarto de que los dominicanos mueran en los pasillos de los hospitales públicos por falta de espacios, servicios médicos de calidad o por falta de medicamentos.

-Que está jarto de pagar colegios privados para la educación de sus hijos porque el sistema de enseñanza pública hace tiempo colapsó, que el tan cacareado 5% para la educación se utiliza para construir escuelas sobrevaloradas y pobremente equipadas.

-Que está jarto de la corrupción, de la impunidad, de que nos quieran embobar con estadísticas de progreso que no van acorde con la realidad que se vive en las calles.

Ayer el pueblo tronó, y ese grito de protesta no tan solo se oyó en la Plaza de la Bandera sino que arropó a todo el pais… de manera firme, clara, sin dejar lugar a dudas el pueblo dominicano sentenció:

SE VAN!

Efraín Enrique Santana
Articulista

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