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La verdadera razón del alboroto alrededor de Nancy Pelosi, China y EEUU

Las corporaciones financieras norteamericanas, sean dueñas de medios de comunicación social o fabricantes de armas, siempre tienen motivos para alborotar detrás de un solo propósito: hacer cualquier tipo de negocios.

La presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU., Nancy Pelosi, llegó a Taiwán, en medio de todas las preocupaciones de Estados Unidos, y las advertencias del gobierno chino.

“¿Por qué la presidenta de la Cámara de Representantes se involucra en acciones tan provocativas?”.

Esa fue la pregunta, un tanto insidiosa, en el marco de los acontecimientos mundiales, que hizo el medio oficial de prensa ruso Sputnik a Karen Kwiatkowski, teniente coronel retirada de la Fuerza Aérea de los EE. UU., ex analista del Departamento de Defensa de los EE. UU.

Entre otros conceptos, la Kwiatkowski, dijo con desenfado extremadamente democrático a la cerrada y censurada y manipuladora prensa oficial soviética:

“Existen varias razones concebibles (…), Parece que el único compromiso sustancial de EE. UU. con Taiwán es la venta de armas a un precio excesivo y la donación del exceso de vacunas contra el COVID”.

O resumiendo, será tan simple como que la visita de Pelosi a Taiwán es un movimiento simbólico en el contexto de una guerra por ventajas geopolíticas. Y de negocios para la guerra armamentista, sin la que parte de las corporaciones norteamericanas sustentadoras del sistema no pueden vivir.

Durante años se ha difundido en medios de prensa norteamericanos y de Europa, distintas explicaciones sobre los compromisos de Estados Unidos para facilitar armas a Taipéi, en claro desafío y provocando el enfado de Pekín.

Desde mediados del 2019, se informaba que el Pentágono había aprobado una venta de armas a Taiwán, previa aprobación del Congreso, por un valor de US$2.200 millones.

Por su cuenta, ahora, algunos componentes del mundo académico chino han considerado que, con la visita de Pelosi a Taiwán, Estados Unidos se ha arrinconado y corre el riesgo de perder prestigio. Un riesgo visto por académicos.

Lo de las vacunas contra el Covid y el “imprudente viaje” de Pelosi a Taiwán, es otra razón conocida, aunque, ahora inexplicada. En junio de 2021 un grupo de senadores estadounidenses volaron a Taiwán “en un avión militar” para anunciar una donación de 750.000 dosis de la vacuna covid-19, y el viaje fue visto también por Beijing como una provocación. La isla sólo había vacunado al 3% de su población, y se había negado a aceptar la oferta de vacunas contra el coronavirus fabricadas en China. Taipei, por su parte, ha acusado a Beijing de bloquear sus esfuerzos por comprar vacunas a nivel internacional, en lugar de intentar ayudar.

“Algunos políticos en EE.UU. solo se preocupan por sus propios intereses, juegan abiertamente con fuego en el tema de Taiwán y se convierten en enemigos de los 1.400 millones de chinos, lo que nunca terminará bien”, dijo el canciller de China, Wang Yi, en un comunicado reciente.

“Esta visita puede ser poco más que una gira de despedida para Pelosi, para agradecer a sus muchos donantes políticos en la región. La presidenta de la Cámara de Representantes, parece operar en su propio mundo de privilegios políticos, basada en una larga carrera haciendo exactamente eso”.

“Sospecho que los consejos del Pentágono y CINCPAC fueron ignorados tanto por Pelosi como por los hombres y mujeres jóvenes e inexpertos de la Consejera de Seguridad Nacional de EE. UU., dirigida por el asesor Jake Sullivan. (…)”, volviendo al criterio de la experta Karen Kwiatkowski.

Pelosi agotó un trayecto en un viaje al Indo-Pacífico que incluyó a Japón, Malasia, Singapur y Corea del Sur. Y a Taiwán. Pasando por encima de la escalada de tensiones entre China y Estados Unidos. Beijing lleva largo tiempo advirtiendo de distintas maneras sobre ese viaje.

Pero la Casa Blanca ha insistido en que “no hay violación de la soberanía” de China con la visita de Pelosi a Taiwán. Según el coordinador del Consejo de Seguridad Nacional para Comunicaciones Estratégicas, John Kirby, Estados Unidos no se va a dejar intimidar por la retórica belicosa de China.

Desde hace varios años se ha revelado que Nancy Pelosi y su marido el inversor Paul Pelosi (quien recientemente fue apresado por andar tomando bebidas alcohólicas mientras conducía su vehículo), tienen inversiones en China, específicamente en acciones de Tesla. Este habría hecho una cuantiosa compra de acciones de un fabricante de chips.

Xi Jinping advirtió al presidente Joe Biden de que “no juegue con fuego” en Taiwán ante la posible visita de Pelosi.

Pelosi se reunió con el primer ministro Ismail Sabri Yaakob y su homólogo en la legislatura de Malasia, Azhar Azizan Harun, difundió The Malaysian National News Agency, agencia noticiosa del gobierno de Malaysia.

Como parte de la tramoya del viaje de Pelosi, esta agencia resaltó que en el aeropuerto de Taipei Taoyuan se recibió una carta diciendo que había tres artefactos explosivos para interrumpir la visita de Pelosi. Y también advertía que, a pesar de las advertencias, incluidas acciones militares, la Pelosi estaba, ya, en Taiwán, llegada desde Malasia, siendo recibida, junto a los seis legisladores y funcionarios estadounidenses que la acompañan, por el ministro de relaciones exteriores de Taiwán, Joseph Wu, cuando aterrizó en el aeropuerto Songshan de Taipei. Es la primera visita de Pelosi a Taiwán, en 25 años, desde que el republicano Newt Gingrich estuvo por ahí, en 1997.

Armas americanas para Taiwán
Armas americanas para Taiwán
Simultáneamente, en Taipei se pasaba el susto de la ocurrencia de un terremoto de magnitud 5,4 que sacudía a costa del condado de Taitung, en el sureste de Taiwán, en estos días previos a la visita.

En la Casa Blanca, en Washington, declararon insistiendo en que Pelosi tenía derecho a ir a Taiwán.

Esto, mientras el Ejército Popular de Liberación de China mantenía ejercicios militares en la provincia suroriental de Fujian, al otro lado del estrecho de la isla, cerrando el área marítima designada, y con pruebas de fuego real y misiles cerca de Taiwán, desde la noche del 2 de agosto, como elemento disuasorio, según los chinos.

Pero, el Ministerio de Defensa de Taiwán negó que los aviones de combate Su-35 de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China hayan cruzado el Estrecho de Taiwán, dijo el portavoz del Ministerio de Defensa de Taiwán, Sun Lifang, aunque otros modelos de aviones cruzaron la línea media.

Los informes dicen que un grupo de portaaviones estadounidense liderado por el USS Ronald Reagan estaba en dirección a Taiwán.

Weibo, una de las redes sociales más grandes de China, se ha visto afectada por interrupciones significativas en Internet, en medio de la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi, a Taiwán, decían los rusos en su agencia Sputnik. Esto, asimismo, mientras la Pelosi emitía por Tweet su primera foto desde Taiwán. Pelosi, continuaba en forma desafiante en su red social, después de llegar a Taipei: “Su visita a Taiwán ‘honra el compromiso inquebrantable de Estados Unidos’ con la democracia de la isla; la solidaridad de EE. UU. con el pueblo de Taiwán es más importante hoy que nunca; La visita a Taiwán no contradice la política estadounidense hacia China.

Veintiséis senadores estadounidenses, incluido el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnel, emitieron una declaración conjunta en apoyo de la visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Sputnik intentó una información confirmando que Nancy Pelosi llegó a un hotel en Taipéi, pero el mensaje fue interrumpido por fallas en el servidor o en la red, o dificultades con el formato que no fue soportado.

“Cómo la visita de Nancy Pelosi a Taiwán ayudó a China a lograr una importante victoria geopolítica”, es lo que dice Moscú, por sus medios.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, criticó a Washington por sus acciones con respecto a Taiwán y señaló que Estados Unidos quiere demostrar “impunidad”, demostrando al mundo que puede salirse con la suya. Esto refleja la misma línea [de los EE. UU.] de la que estamos hablando en relación con la situación de Ucrania: este es el deseo de demostrar a todos su impunidad y mostrar su permisividad”, dijo Lavrov, ya concluido el viaje de Pelosi a Taiwán.

Lo que sí, está a simple vista de profanos es que cuando Pelosi dejó de trastear, lo que siguió atrás fueron unas crecientes tensiones entre Washington y Pekín, mayores que las que habían iniciado los rumores sobre, según algunos, su pésimo viaje político, aunque sí muy exitoso comercialmente. Porque Pelosi, una empresaria de 82 años de edad, muy exitosa junto a su esposo, en los negocios, hizo lo que tenía que hacer en favor de las corporaciones fabricantes de armas. Por eso, tal vez, se hizo acompañar de una tropa de legisladores, todos cabilderos y comisionistas de las corporaciones armamentista que obtuvieron o renovaron buenos clientes entre los países y localidades visitadas por la presidenta de la Cámara de Representantes norteamericana en su periplo por Asia del Pacifico. En territorio de China no todo pasó desapercibido.

En los frentes del Consulado General de Estados Unidos en Hong Kong miembros de un público reunido allí, pisotearon una foto de Pelosi; y en escaparates y en la estación de tren de la ciudad taiwanesa de Kaohsiung, apareció numerosa publicidad digital publicada en la plataforma de redes sociales Weibo, diciéndole vieja bruja y otros improperios contra la política estadounidense. Pero Hong Kong, no es Taipei, aunque en Pekín entiendan que sólo hay una China.

Juan Manuel García
Periodista

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