Por Juan Manuel García
Australia acaba de prohibir las redes sociales, y empezado a estudiar los efectos de tales restricciones.
A partir de diciembre, los adolescentes tendrán restringido el acceso a plataformas en línea, como Instagram y YouTube. Otras naciones empezaron a anotarse con disposiciones similares.

Periodista
Hay preocupación por cómo la tecnología digital impacta en la juventud. Lo importante, sin embargo, no es que se tomen tales medidas, sino que se pase a las evaluaciones sobre la salud mental, sobre suicidios y otras derivaciones.
Publicaciones especializadas como Nature se andan preguntando hasta donde tales prohibiciones de redes sociales, en realidad, benefician a los jóvenes. Y parten, precisamente de la Ley de Modificación de la Seguridad en Línea de Australia. Esta ley impedirá que los menores de 16 años tengan cuentas en diversas plataformas de redes sociales, como Instagram, Facebook, TikTok y YouTube.
El tema es complejo y está siendo sometido a debate en todo el mundo, porque se quiere determinar si las redes sociales estarían generando una epidemia de enfermedades mentales, en nuestros muchachos incapaces, hoy día de prescindir de los celulares inteligentes y de las pantallas.
Lo que está a la vista, no necesita mucha explicación. El uso de estos aparatos tecnológicos ha hecho que los niños en su temprana edad, influidos por rojos y oídos, están terminando por eliminar o dar poco tiempo a los ejercicios físicos que los lleva a compartir y socializar con otros seres. Y cuando llegan a la adolescencia es el momento de anotar las variaciones de conductas y las desviaciones.
En el país se está empezando a ver los efectos y los riesgos infiltrados por las redes sociales y que están dañando el equilibrio emocional de nuestra gente.
¿Habrá fuerza de voluntad y aparecerán los recursos para enfrentar este monstruo que trae la modernidad enredada en las redes sociales?






