Por Prensa Latina
Washington, EEUU.- Ante los ojos atónitos del mundo quedó reducido a cenizas el World Trade Center (Centro de Comercio Mundial) en Nueva York hace hoy 25 años durante los mayores atentados terroristas en la historia de Estados Unidos.
El 11 de septiembre de 2001, 19 extremistas suicidas secuestraron cuatro aviones comerciales; estrellaron dos de ellos contra las torres gemelas del World Trade Center y uno contra el Pentágono en Washington DC, mientras una cuarta aeronave se desplomó en Pensilvania. Como resultado, murieron casi tres mil personas procedentes de unas 80 naciones.
Investigaciones posteriores revelaron que más de mil restos humanos de personas que perdieron la vida por el ataque están aún por identificar y permanecen guardados en el Museo y Memorial Nacional del 11 de septiembre, erigido sobre lo que fueron las dos torres que un día representaron el centro del poder económico mundial.
Tras los atentados, el entonces presidente George W. Bush habló al pueblo estadounidense para delinear la estrategia de Seguridad Nacional que sería luego eje de la cruzada global o guerra contra el terror.
Fue así que -en busca de Osama Bin Laden, cabecilla de la red Al Qaeda, señalado por su papel en los ataques- Estados Unidos invadió Afganistán en octubre de 2001.
Las tropas del Pentágono se mantuvieron por casi dos décadas en una guerra, la más costosa que tuvieron, y se retiraron de la nación centroasiática en 2021 sin lograr los objetivos: En Afganistán no estaba Bin Laden (apareció 10 años después en Paquistán donde lo mataron fuerzas especiales de Estados Unidos) y los talibanes volvieron al poder.
En nombre de esa propia guerra contra el terror, la Casa Blanca ordenó la invasión a Iraq y destruyó a Libia.
Khalid Sheikh Mohammed, el llamado cerebro de los ataques espera todavía por el juicio, programado ahora para junio de 2028.
Según encuestas, 25 años después, los estadounidenses consideran aquellos ataques terroristas como un acontecimiento decisivo: un suceso que cambió fundamentalmente el país y que debe ser recordado.
Pero al mirar en retrospectiva, hay otros 11 de septiembre que marcan el dolor y la muerte: en 1973, el golpe militar en Chile y el derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular presidido por Salvador Allende. La mano de la CIA estuvo detrás.
También un 11 de septiembre, pero en 1980, fue asesinado por terroristas asentados en Estados Unidos y en las mismas calles de Nueva York, el diplomático cubano Félix García, por eso Cuba dedica la fecha a rendir tributo a todos los funcionarios del servicio exterior que ofrendaron sus vidas por defender a la Revolución desde esa trinchera.
El 11 de septiembre de 2001, por primera vez Estados Unidos sufrió en carne propia el impacto del terrorismo que ha sido, en muchos casos, un arma al servicio del propio gobierno de este país contra otras naciones del mundo.






