Por Prensa Latina
Washington, EEUU.- El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, anunció que enviará de forma anticipada a los legisladores a sus distritos para su receso de campaña antes de las elecciones de mitad de mandato.
La decisión de salida de los congresistas de Washington por las próximas siete semanas, evitará un tema caliente en el Capitolio: una votación solicitada por el representante republicano Thomas Massie para un juicio político al secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Con la disposición de Johnson no se espera que los legisladores de ese órgano regresen a la capital hasta después de las elecciones del 3 de noviembre, en las que los republicanos se juegan el control del Congreso, pues dominan las dos cámaras (de Representantes y el Senado).
“Es hora de que nuestros miembros regresen a sus distritos y expongan sus argumentos ante el pueblo estadounidense”, expresó Johnson a los periodistas apostados en el Capitolio.
Massie, sorprendió a sus colegas de bancada con el anuncio de que forzaría una votación sin precedentes para destituir a Hegseth por su gestión de la guerra de Estados Unidos con Irán.
Debido a que su resolución cuenta con facultades procesales especiales, puso en marcha un plazo legislativo que obligaba a los líderes republicanos a someterla a sufragio en el pleno en 48 horas.
Solo que, en este momento, Johnson encontró la forma de retrasar el problema que se le venía encima hasta noviembre.
En su resolución de 34 páginas, Massie alegó que Hegseth abusó de manera reiterada de las facultades de su cargo al dirigir la guerra de Estados Unidos con Irán, incluso al ejecutar órdenes ilegales y mantener soldados desplegados sin autorización del Congreso.
La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), un organismo apartidista, reveló en un informe que ese conflicto ronda los 38 billones de dólares (un billón equivale a mil millones) y que se montará en el entorno de los dos a tres billones cada mes mientras continúe.
Los datos analizan el periodo que va desde el 28 de febrero, cuando se produjeron los primeros bombazos coordinados entre Estados Unidos e Israel sobre Irán, hasta el 1 de agosto, pero no incluyen la reparación de las bases estadounidenses en la región dañadas durante las hostilidades.
La CBO admitió que la reposición de municiones representa la mayor parte de los costos incurridos, en particular por el elevado gasto de misiles interceptores utilizados para defenderse de los misiles del adversario, lo cual deja un «inventario reducido de interceptores para varios años».
En junio, la administración Trump envió al Congreso una solicitud de fondos suplementarios por valor de 87.6 billones de dólares, de ellos 67 billones para el Departamento de Defensa destinados a necesidades vinculadas a la guerra contra Irán.






