Por Prensa Latina
Londres, INGLATERRA.- El encarecimiento de los combustibles fósiles está teniendo hoy un impacto directo en los costos del transporte aéreo y terrestre, con repercusiones visibles en las tarifas que pagan los viajeros.
Según ONU Turismo, el aumento de los precios del petróleo y la escasez de combustible de aviación en algunos mercados está incrementando las tarifas aéreas y reduciendo la capacidad de vuelo en varias regiones.
Esta situación, combinada con la incertidumbre sobre la conectividad aérea, está redirigiendo la demanda hacia destinos más cercanos y afectando potencialmente la demanda agregada de viajes.
El diésel alcanzó máximos de 2022, lo que añade presión sobre los costos operativos de aerolíneas y empresas de transporte terrestre.
Los expertos del sector señalan que los viajeros están optando cada vez más por destinos más accesibles y por estancias más largas en lugar de múltiples desplazamientos cortos.
La situación energética también está afectando la competitividad de destinos que dependen de vuelos de larga distancia, especialmente aquellos en regiones remotas o con conectividad limitada.






