{"id":294502,"date":"2017-09-27T07:08:25","date_gmt":"2017-09-27T11:08:25","guid":{"rendered":"http:\/\/primermomento.com\/?p=294502"},"modified":"2017-09-27T20:10:32","modified_gmt":"2017-09-28T00:10:32","slug":"decir-lo-bueno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=294502","title":{"rendered":"Decir lo bueno"},"content":{"rendered":"<p>Con frecuencia no expresamos en su justa dimensi\u00f3n lo positivo que nos rodea; no apreciamos lo suficiente a nuestros familiares y amistades, ni las maravillas de la naturaleza. A veces, cuando enfrentamos la p\u00e9rdida de alguien, aparecen los buenos recuerdos que en vida no fueron reconocidos; y es tarde para enmendar, para decir lo bueno que no fue dicho.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-291946 alignleft\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/RosarioEspinal-300x180.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"180\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/RosarioEspinal-300x180.jpg 300w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/RosarioEspinal-110x66.jpg 110w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/RosarioEspinal.jpg 500w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/RosarioEspinal-280x168.jpg 280w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/RosarioEspinal-118x71.jpg 118w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/07\/RosarioEspinal-479x287.jpg 479w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Igual nos pasa con la sociedad en general. Se ha vuelto pand\u00e9mico criticar el pa\u00eds donde se vive, cualquiera que sea el pa\u00eds. Son m\u00e1s las quejas que las satisfacciones, a\u00fan entre las personas que tienen mucho.<\/p>\n<p>En la Rep\u00fablica Dominicana, para ser espec\u00edficos, valorar lo positivo se ha vuelto pol\u00edticamente incorrecto. Si se hace, se tilda inmediatamente a esa persona de acr\u00edtica o de gobiernista. Criticar todo suena m\u00e1s valiente, m\u00e1s audaz.<\/p>\n<p>Vivimos por tanto en una espiral descendente. No quejarse se considera un signo de cooptaci\u00f3n, o de ignorancia en el mejor de los casos. La queja es el signo de estos tiempos.<\/p>\n<p>Hemos perdido pues la capacidad de identificar lo positivo. Decir lo bueno parece inapropiado, entreguista, inaceptable. No se compadece con la inteligencia que debemos tener. La queja se ha elevado a categor\u00eda de prestancia.<\/p>\n<p>Nada mejor para comprobarlo que los medios de comunicaci\u00f3n y las redes sociales. Durante las 24 horas del d\u00eda ah\u00ed se vomita la queja, de algo, de alguien. Y no es que no existan m\u00faltiples razones para quejarse; las hay. Pero los medios y las redes parecen puro teatro de negatividad.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, es muy dif\u00edcil construir una sociedad mejorable. La queja es el ingrediente reinante. La cr\u00edtica, desprovista de responsabilidad social, desprovista de un justo balance entre lo bueno y lo malo, nos desanima.<\/p>\n<p>Para forjar una sociedad mejor hay que identificar lo que est\u00e1 bien y construir a partir de ah\u00ed lo mejor. La queja es solo \u00fatil en tanto permite se\u00f1alar lo que est\u00e1 mal para superarlo, pero no puede convertirse en el modus vivendi de los opinantes, en una pose; y, sobre todo, no puede opacar lo positivo que siempre existe en cualquier situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La queja pand\u00e9mica tampoco permite encontrar soluciones, porque la esencia de ese estado ps\u00edquico es ver lo negativo. \u201cEste pa\u00eds no sirve\u201d, \u201caqu\u00ed no funciona nada\u201d, \u201chay que irse de aqu\u00ed\u201d son todas expresiones derivadas de la prevalencia de la queja sobre cualquier otra condici\u00f3n o estado, sobre la posibilidad de construir lo positivo.<\/p>\n<p>Hay muchos problemas que nadie debe negar. No verlos ser\u00eda una irresponsabilidad ciudadana. Pero despu\u00e9s de identificarlos, la \u00fanica manera de superarlos es encontrando los puntos positivos para, a partir de ah\u00ed, forjar los cambios. Machacando lo negativo no se construye lo positivo.<\/p>\n<p>Para mejorar este pa\u00eds hace falta una mejor gesti\u00f3n gubernamental, indiscutiblemente; pero tambi\u00e9n hace falta una ciudadan\u00eda con el deseo y el convencimiento de que es posible mejorar. Exigir no es simplemente un estado de queja; es se\u00f1alar un problema, identificar la soluci\u00f3n, y luchar para lograrla.<\/p>\n<p>La queja que no busca la soluci\u00f3n desencanta. La queja por la queja hunde. Para superar los problemas de este pa\u00eds, primero, hay que creer en la posibilidad de cambiar; segundo, hay que creer en los cimientos positivos y decir lo bueno; tercero, hay que llenarse de energ\u00eda para enfrentar obst\u00e1culos y resolverlos.<\/p>\n<p>Si aprendemos a valorar lo positivo y a gritarlo a viva voz, la vida ser\u00eda m\u00e1s satisfactoria y m\u00e1s alegre, pero, sobre todo, estar\u00edamos en mejores condiciones de encontrar soluciones a los tantos problemas que aquejan.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Rosario Espinal<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\"><em>Soci\u00f3loga y profesora universitaria<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con frecuencia no expresamos en su justa dimensi\u00f3n lo positivo que nos rodea; no apreciamos lo suficiente a nuestros familiares y amistades, ni las maravillas de la naturaleza. 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