{"id":294506,"date":"2017-09-27T07:52:45","date_gmt":"2017-09-27T11:52:45","guid":{"rendered":"http:\/\/primermomento.com\/?p=294506"},"modified":"2017-09-28T09:54:05","modified_gmt":"2017-09-28T13:54:05","slug":"sembrar-cemento-y-cosechar-inundaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=294506","title":{"rendered":"Sembrar cemento y cosechar inundaciones"},"content":{"rendered":"<p>No podemos culpar a Mar\u00eda de todas estas inundaciones, que han arrojado 26 mil damnificados, un millar de viviendas destruidas o averiadas, una treintena de comunidades incomunicadas, puentes y carreteras da\u00f1adas, 27 acueductos fuera de servicio con casi medio mill\u00f3n de personas sin agua potable ni electricidad y p\u00e9rdidas multimillonarias en la producci\u00f3n agr\u00edcola. Despu\u00e9s de todo ese monstruoso hurac\u00e1n evadi\u00f3 golpear de lleno el pa\u00eds, como hizo con Dominica y Puerto Rico, convertidos en ruinas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-286869 alignleft\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-300x200.jpg 300w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-73x50.jpg 73w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-280x187.jpg 280w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-60x40.jpg 60w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-118x79.jpg 118w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1.jpg 348w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Dos semanas antes tambi\u00e9n nos pas\u00f3 de lado Irma, otro monstruo atmosf\u00e9rico, que acab\u00f3 con Bermudas y San Mart\u00edn y dej\u00f3 graves da\u00f1os en Cuba y La Florida, resultado de las descomunales agresiones contra la naturaleza en que se ha empe\u00f1ado esta civilizaci\u00f3n depredadora. Con el agravante de que las peores cat\u00e1strofes afectan a los m\u00e1s pobres, a los pa\u00edses m\u00e1s vulnerables por su posici\u00f3n geogr\u00e1fica y sus condiciones de vida.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hace tiempo que ya no precisamos de un hurac\u00e1n para ver los resultados de esta \u00faltima semana. En octubre y noviembre del a\u00f1o pasado, sendas vaguadas causaron tanto da\u00f1o como ahora, En a\u00f1os anteriores, tormentas fuera de la temporada cicl\u00f3nica resultaron devastadoras, como las denominadas Olga y Noel en el 2007.<\/p>\n<p>Y as\u00ed seguir\u00e1 ocurriendo, ya que hemos destruido los lechos de los r\u00edos, extrayendo sus agregados para levantar las edificaciones que tanto enorgullecen a los dominicanos, como signo de progreso y modernidad. Buscar los agregados en las minas terrestres identificadas hace tiempo costaba mucho m\u00e1s porque est\u00e1n m\u00e1s distantes y hay que triturarlos, y para qu\u00e9 si los r\u00edos est\u00e1n ah\u00ed a orillas de nuestras grandes urbes. Hemos sembrado abundante cemento y estamos cosechando inundaciones.<\/p>\n<p>Un dram\u00e1tico ejemplo de esas depredaciones son los r\u00edos y arroyos de San Crist\u00f3bal, que aunque fundamentales para dar agua a m\u00e1s del 40 por ciento de la poblaci\u00f3n dominicana, han sido sistem\u00e1ticamente saqueados a la vista de todos. Durante a\u00f1os los grupos ecologistas y los expertos han venido advirtiendo de las consecuencias, pero ha podido m\u00e1s el poder de los traficantes y constructores.<\/p>\n<p>Todav\u00eda el mes pasado se denunciaba que persist\u00eda el saqueo del hace tiempo degradado r\u00edo Nigua. En marzo el senador Tommy Gal\u00e1n emplaz\u00f3 al Ministerio de Medio Ambiente a detener la depredaci\u00f3n de esa importante fuente fluvial. Una y cien veces se anuncia que se termin\u00f3 la explotaci\u00f3n abusiva de los lechos fluviales, pero no hay manera de hacerlo cumplir.<\/p>\n<p>Y as\u00ed seguimos de tormenta en tormento, sin que podamos asistir a los damnificados. Menos de la mitad de los que perdieron sus viviendas o sufrieron graves da\u00f1os en octubre-noviembre del a\u00f1o pasado, han recibido el auxilio gubernamental. De 41 mil millones de pesos en que fueron evaluados, s\u00f3lo se les ha podido destinar 20 mil millones, seg\u00fan la versi\u00f3n m\u00e1s optimista.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el fulgor del cemento y la concentraci\u00f3n de la riqueza siguen impulsando a los dominicanos a emigrar al borde de la modernidad, incentivados por las persistentes p\u00e9rdidas en los peque\u00f1os cultivos, generadas por las inundaciones, para sobrevivir en condiciones extremas de vulnerabilidad. .<\/p>\n<p>No culpemos de nuestras imprevisiones, inequidades e iniquidades a los huracanes Irma y Mar\u00eda. Mejor ser\u00e1 que nos vayamos preparando para la cat\u00e1strofe a que nos conduce nuestra creciente vulnerabilidad, cuando nos toque un monstruo de la categor\u00eda de los que apenas nos han rozado en este mes. Entre 1930 y 1998 nos destrozaron 4 grandes huracanes, San Zen\u00f3n, In\u00e9s, los gemelos David y Federico, y George, por lo menos uno cada 17 a\u00f1os, y del \u00faltimo ya han pasado 19. Nuestra pobreza y miseria no necesitan ser desnudadas, es que sus intimidades est\u00e1n a la vista de todos.-<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Juan Bol\u00edvar D\u00edaz<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\"><em>Periodista<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No podemos culpar a Mar\u00eda de todas estas inundaciones, que han arrojado 26 mil damnificados, un millar de viviendas destruidas o averiadas, una treintena de comunidades incomunicadas, puentes y carreteras da\u00f1adas, 27 acueductos fuera de servicio con casi medio mill\u00f3n de personas sin agua potable ni electricidad y p\u00e9rdidas multimillonarias en la producci\u00f3n agr\u00edcola. 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