{"id":296290,"date":"2017-11-21T04:01:01","date_gmt":"2017-11-21T08:01:01","guid":{"rendered":"http:\/\/primermomento.com\/?p=296290"},"modified":"2017-11-21T13:06:40","modified_gmt":"2017-11-21T17:06:40","slug":"en-memoria-de-don-rafael-herrera-construyamos-un-instrumento-que-propague-su-pensamiento-y-ejemplo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=296290","title":{"rendered":"En memoria de Don Rafael Herrera, construyamos un instrumento que propague su pensamiento y ejemplo"},"content":{"rendered":"<p><em>\u201cNo te enorgullezcas por los grandes hombres que,<\/em><br \/>\n<em>A lo largo de los siglos, nacieron en tu tierra, El m\u00e9rito no es tuyo<\/em><br \/>\n<em>Piensa m\u00e1s bien en como los trataste entonces<\/em><br \/>\n<em>Y en c\u00f3mo has seguido sus ense\u00f1anzas\u201d.<\/em><br \/>\nAlbert Einstein<\/p>\n<p>Con motivo de un nuevo aniversario del fallecimiento de Don Rafael, el 25 de noviembre de 1994, deseo reproducir por este medio el art\u00edculo que escrib\u00ed pocos d\u00edas despu\u00e9s de ese triste acontecimiento, publicado en aquella ocasi\u00f3n en el Nuevo Diario.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-296291 alignleft\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Franklin-Diaz-195x300.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Franklin-Diaz.jpg 195w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Franklin-Diaz-143x220.jpg 143w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Franklin-Diaz-118x182.jpg 118w\" sizes=\"auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/>Hace unos a\u00f1os o\u00ed decir al profesor Juan Bosch que \u00a8solo quien hab\u00eda visto un caballo sab\u00eda verdaderamente lo que significaba esa palabra\u00a8. Interprete que a alguien le era m\u00e1s f\u00e1cil entender o comprender alguna explicaci\u00f3n con referencia de lo que ya hab\u00eda visto anteriormente.<\/p>\n<p>Algo parecido refiere un adagio chino \u00a8un ver es mejor que cien decires\u00a8. La partida f\u00edsica de Don Rafael, me ha dejado esta moraleja: un sentir es mejor y m\u00e1s expresivo que cien ver y mil decires.<\/p>\n<p>Solo quien sinti\u00f3 la amenaza real de perder su libertad, su vida o la de alg\u00fan ser querido y no lo perdi\u00f3, por su intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Solo los (las) que pudieron quedar viudos (as) o hu\u00e9rfanos (as) y no lo fueron, gracias a \u00e9l.<br \/>\nSolo quienes sintieron de cerca perder su carrera, sus bienes, sus capitales, sus empresas y la salvaron, por su apoyo.<\/p>\n<p>Solo los perseguidos, los calumniados y acusados injustamente, a quienes desde sus editoriales defendi\u00f3.<\/p>\n<p>Solo los que sintieron mejor\u00edas o la cura de sus enfermedades en los hospitales, donde llegaron las ayudas que el promov\u00eda.<\/p>\n<p>Solo quienes sintieron en su voz y en sus argumentos, los suyos.<\/p>\n<p>Solo esas personas saben realmente a plenitud lo que significo DON RAFAEL HERRERA, en la vida, el destino y la historia de los dominicanos. Son innumerables las ocasiones en que \u00e9l fue la diferencia entre las paz y el desasosiego, la libertad y la prisi\u00f3n, entre la honra y la deshonra, entre la vida y la muerte para muchos seres humanos, entre ellos yo.<\/p>\n<p>Me brindo su amistad sana y amplia, su confianza, su apoyo moral y para m\u00ed siempre estuvo, aun en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de \u00e9l, los \u00faltimos, los de su enfermedad. Recuerdo que uno de esos d\u00edas en que lo visite en su casa, caminaba en la sala con su hijo HECTOR, al preguntarle que como se sent\u00eda, me respondi\u00f3: \u00a8aqu\u00ed defendi\u00e9ndome\u00a8. Se me rompi\u00f3 el coraz\u00f3n, sabiendo lo que significaban sus palabras. Se defend\u00eda de la muerte.<\/p>\n<p>Su valent\u00eda personal, al enfrentar los grandes y m\u00faltiples desaf\u00edos que debi\u00f3 encarar es uno m\u00e1s de los valiosos ejemplos de su fruct\u00edfera vida.<\/p>\n<p>En cinco de sus editoriales menciono mi nombre o el de las empresas que yo dirig\u00eda entonces, a m\u00ed, un humilde plebeyo. El \u00faltimo p\u00e1rrafo del que t\u00edtulo \u00a8Injusta orden de prisi\u00f3n\u00a8, el 16 de julio de 1990, defendi\u00e9ndome dice: \u00a8esa orden de prisi\u00f3n debiera revocarse, en reconocimiento de un hombre honrado que ha pagado mejor sus obligaciones que otras que han recibido ayuda muy sustancial, por v\u00eda de su absorci\u00f3n por bancos.<\/p>\n<p>Rev\u00f3quese esa injusticia\u00a8. Y fue como cuando Dios, dijo: \u00a8h\u00e1gase la luz\u00a8. Al enterarse que hab\u00eda pagado a todos los depositantes de Intercambio Monetario S.A, en su editorial \u00a8ESA FINANCIERA PAGO\u00a8, el 21 de diciembre de 1992, dijo: \u00a8saludamos en FRANKLIN DIAZ REYES un ejemplo de honestidad y firme decisi\u00f3n de cumplir con sus compromisos\u00a8. Con estas palabras alejo las dudas que sobre mi imagen y nombre se cern\u00edan. Por eso digo que m\u00e1s que un amigo, moralmente, DON RAFAEL, fue para m\u00ed lo que CRISTO para LAZARO.<\/p>\n<p>De su humanismo militante, es impresionante lo que se ha escrito y abundante los testimonios de gratitud que se han expresado, no solamente por sus editoriales sino tambi\u00e9n por las obras de bien que realizo. Pienso que fue un fiel disc\u00edpulo de S\u00f3focles, quien hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os dijo: \u00a8la obra humana m\u00e1s bella es la de ser \u00fatil al pr\u00f3jimo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Franklin D\u00edaz Reyes<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\"><em>Articulista<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNo te enorgullezcas por los grandes hombres que, A lo largo de los siglos, nacieron en tu tierra, El m\u00e9rito no es tuyo Piensa m\u00e1s bien en como los trataste entonces Y en c\u00f3mo has seguido sus ense\u00f1anzas\u201d. 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