{"id":297408,"date":"2017-12-28T04:00:59","date_gmt":"2017-12-28T08:00:59","guid":{"rendered":"http:\/\/primermomento.com\/?p=297408"},"modified":"2017-12-28T13:39:31","modified_gmt":"2017-12-28T17:39:31","slug":"ostalgias-y-disquisiciones-navidenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=297408","title":{"rendered":"ostalgias y disquisiciones navide\u00f1as"},"content":{"rendered":"<p>En estos d\u00edas de Navidad con aguaceros, indicio irrefutable de los cambios clim\u00e1ticos que la devastadora voracidad humana provoca, la nostalgia puede apoderarse f\u00e1cilmente de los seres sensibles echando de menos los villancicos y hasta los encendidos merengues que se apoderaban de las ondas radiof\u00f3nicas para esta temporada del a\u00f1o. Nos han quitado hasta \u201cel martinique\u00f1o\u201d y \u201cNavidad que vuelve\u201d.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-286869 alignleft\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-300x200.jpg 300w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-73x50.jpg 73w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-280x187.jpg 280w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-60x40.jpg 60w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1-118x79.jpg 118w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/juan-bolivar-diaz1.jpg 348w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Pareciera que hasta la televisi\u00f3n se ha negado a la tradici\u00f3n, con el agravante de que este a\u00f1o no se puede arrancar para Puerto Rico, el pa\u00eds m\u00e1s navide\u00f1o del universo, en aportes musicales, luces, festividades, y hasta en la prolongaci\u00f3n porque despu\u00e9s de los Reyes se celebran las octavitas, con las cuales se llega casi hasta la mitad del primer mes del a\u00f1o nuevo. Pero esta vez las navidades son fallidas en la tierra del ed\u00e9n destrozada por un hurac\u00e1n que llev\u00f3 el nombre de la madre de Jes\u00fas, tanto que tres meses despu\u00e9s el 40 por ciento todav\u00eda no dispone de electricidad ni suministro seguro de agua potables.<br \/>\nADVERTISING<br \/>\ninRead invented by Teads<\/p>\n<p>Nostalgia se siente tambi\u00e9n de aquellas serenatas o parrandas nocturnas y de los aguinaldos madrugadores, del jengibre y el ponche que revitalizaba la solidaridad del vecindario. Ni hablar de la Misa del Gallo a la medianoche, porque la inseguridad generada por la extrema desigualdad clausur\u00f3 esas manifestaciones de aquellos tiempos que, como todos los pasados, siempre fueron mejores. Para los que entramos en la decadencia, porque el horizonte se va estrechando irremisiblemente. Porque \u201cahora el tiempo vuela y los a\u00f1os pasan muy r\u00e1pido\u201d. Aunque lo que vuela y pasa son nuestros h\u00e1litos de vida.<\/p>\n<p>La siembra hacia arriba de la varilla y el cemento, la migraci\u00f3n campesina y pueblerina que masifica las ciudades donde se concentra el progreso material, han fragmentado el tejido social solidario pero a\u00fan as\u00ed todav\u00eda muchos dominicanos procuran volver a sus or\u00edgenes para las celebraciones de la Nochebuena y la Navidad.<\/p>\n<p>Los migrantes m\u00e1s notables en estos d\u00edas son los provenientes de decenas de pa\u00edses donde se dispersaron los dominicanos en las \u00faltimas seis d\u00e9cadas. Se les encuentra en el medio y lejano oriente, en la Europa hasta oriental, y en los \u00faltimos a\u00f1os cuando han descubierto que \u201cel sur tambi\u00e9n existe\u201d, en Ushuaia, la ciudad m\u00e1s sure\u00f1a del mundo, donde ni los incentivos de apartamentos provocan la poblaci\u00f3n argentina. All\u00ed ya hay una colonia dominicana que se busca la vida hasta a quince bajo cero la mitad del a\u00f1o. En Alaska, al extremo norte, los dominicanos se cuentan por miles.<\/p>\n<p>La di\u00e1spora dominicana, expulsada por nuestra falta de oportunidades de vida, se ha convertido en sost\u00e9n fundamental de la relativa estabilidad econ\u00f3mica, al ritmo de m\u00e1s de 5 mil millones de d\u00f3lares anuales, 240 mil millones de pesos, sin nada incluido, sin los cuales ni los seis mil millones de d\u00f3lares del turismo nos hubiesen salvado de la ruina. Ese aporte equivale a la mitad de los ingresos fiscales nacionales.<\/p>\n<p>Llegan alborozados a los aeropuertos, y se hacen sentir en los lugares de esparcimientos, en los barrios y hasta en las iglesias, exhibiendo su mejor\u00eda, pero tambi\u00e9n reafirmando su dominicanidad y exigiendo el reconocimiento que muchos quieren negarles, consider\u00e1ndolos narcotraficantes y trabajadoras sexuales, cuando en realidad el 95 por ciento se faja de campana a campana para ganarse el pan y la esperanza, mejorar sus viviendas y asegurar su vida y la de los suyos, so\u00f1ando eternamente con el regreso.<\/p>\n<p>Ellos son parte de nuestra Navidad, del reencuentro de estos d\u00edas, de la solidaridad y de la humanidad de los migrantes, por quienes el papa Francisco ha vuelto a pedir respeto en su mensaje navide\u00f1o \u201cUrbis et Orbe\u201d, en que de nuevo clama por la paz entre los seres humanos y los pueblos, rechazando este mundo \u201cen que soplan vientos de guerra y un modelo ya caduco sigue provocando degradaci\u00f3n humana, social y ambiental\u201d. Mundo donde los dominantes volvieron este a\u00f1o a espantar las celebraciones en Bel\u00e9n, donde naci\u00f3 el humilde rabit de Galilea, que nos leg\u00f3 el amor y la solidaridad humana.-<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Juan Bol\u00edvar D\u00edaz<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\"><em>Periodista<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estos d\u00edas de Navidad con aguaceros, indicio irrefutable de los cambios clim\u00e1ticos que la devastadora voracidad humana provoca, la nostalgia puede apoderarse f\u00e1cilmente de los seres sensibles echando de menos los villancicos y hasta los encendidos merengues que se apoderaban de las ondas radiof\u00f3nicas para esta temporada del a\u00f1o. Nos han quitado hasta \u201cel [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":["post-297408","post","type-post","status-publish","format-standard","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/297408","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=297408"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/297408\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=297408"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=297408"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=297408"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}