{"id":307016,"date":"2018-06-07T06:20:30","date_gmt":"2018-06-07T10:20:30","guid":{"rendered":"http:\/\/primermomento.com\/?p=307016"},"modified":"2018-06-07T16:24:14","modified_gmt":"2018-06-07T20:24:14","slug":"el-habla-social-de-juan-bosch-y-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=307016","title":{"rendered":"El habla social de Juan Bosch (y, 3)"},"content":{"rendered":"<p>Es por eso que a ese lenguaje social que Juan Bosch trajo al pa\u00eds hace ya m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, se le acus\u00f3 de ser portador de la lucha de clases. Porque jam\u00e1s la historia pol\u00edtica dominicana hab\u00eda empleado la lengua con tanta fuerza creativa, y porque fue \u00e9se lenguaje social el que transform\u00f3 al pueblo dominicano de humanidad espectadora a hacedora de la historia. Y porque en ello estaba impl\u00edcita una \u00e9tica, que desgraciadamente se ha olvidado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-306698 alignleft\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Andr\u00e9s-L.-Mateo-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/>Tan pronto lleg\u00f3 en el a\u00f1o 1961, Juan Bosch se sit\u00fao ante una historia que le era propia y ajena. Sus a\u00f1os de exilio lo hab\u00edan alejado de la comprensi\u00f3n de la especificidad del dominicano. Lo perturb\u00f3, sin ninguna duda, la engre\u00edda manera de no ser que el trujillismo hab\u00eda esculpido como se\u00f1a de identidad. Se empin\u00f3 sobre la ausencia de nuestras miradas, la reticencia de nuestro silencio, el miedo esparcido y, sobre todo, la polarizaci\u00f3n entre la vida y la palabra. La historia verdadera del dominicano era una omisi\u00f3n. En el libro de Octavio Paz \u201cEl laberinto de la soledad\u201d se habla abundantemente sobre el ser que \u00e9l denomina \u201cel ninguno\u201d. Y atribuy\u00e9ndoselo como signo al mexicano, dice algo lapidario y brutal: \u201c(\u2026)Sobre M\u00e9xico impera el silencio anterior a la historia\u201d.<\/p>\n<p>Exactamente lo que ocurr\u00eda en la sociedad dominicana bajo el trujillismo. Trujillo se hab\u00eda encaramado sobre la deshistoricizaci\u00f3n. Hab\u00eda cancelado la historia anterior a \u00e9l, y eran sus actos, su macro-ego actuante lo que explicaba tanto la historia en movimiento como la realidad. En puridad de sentido hab\u00eda convertido al sujeto plural dominicano en el \u201cninguno\u201d de que habla Octavio Paz. Y \u00e9se espacio de asombro que conten\u00eda un \u201csilencio anterior a la historia\u201d era nuestro h\u00e1bitat. Las charlas de Juan Bosch, su recurrencia a refranes y expresiones populares, la sem\u00e1ntica de clase diferenciadoras de las posiciones que ocupaban los sujetos frente al aparato productivo y a la posesi\u00f3n de la riqueza, el empleo de la cultura popular y el empleo fraseol\u00f3gico del saber popular; terminaron por convertir a Juan Bosch en un personaje peligroso, subversivo, que incitaba a las masas al combate clasista, y a la conquista de un espacio social, e introductor de un costado fundamental del pensamiento filos\u00f3fico marxista: la lucha de clases. Entonces no pod\u00edamos advertirlo, pero en la coyuntura del a\u00f1o 1961, la subversi\u00f3n que Juan Bosch encarnaba resid\u00eda en esa capacidad expositiva que reinstala en el escenario de la historia a un dominicano escindido y exiliado por la fuerza de su propio yo. Nada ten\u00eda que ver lo que percibi\u00f3 su agudeza con el marxismo.<\/p>\n<p>Eso fue lo que arroj\u00f3 a Juan Bosch a escudri\u00f1ar de manera particular la estratificaci\u00f3n social dominicana. Sin esa pedagog\u00eda social de sus charlas radiales no hubiera sentido la urgencia de indagar m\u00e1s a fondo sobre la especificidad de la estratificaci\u00f3n social dominicana. Particularmente su libro \u201cComposici\u00f3n social dominicana\u201d, de alguna manera, es la culminaci\u00f3n de \u00e9ste esfuerzo did\u00e1ctico por comprender una realidad que necesitaba ser explicada para poder fundar en ella la plena acci\u00f3n pol\u00edtica. Juan Bosch no solo dec\u00eda \u201ctutumpotes\u201d, \u201ccarros pescuezos largos\u201d, \u201coligarqu\u00eda\u201d, \u201chijos de machepa\u201d, sino que deslindaba la carga de exclusi\u00f3n social hist\u00f3ricamente contenida en cada uno de esos t\u00e9rminos. Y no solo eso, sino que situaba en medio de esa exclusi\u00f3n, y ese exilio de la realidad, qui\u00e9n era, en \u00faltima instancia, el verdadero protagonista de la historia. Era la forma, quiz\u00e1s la \u00fanica comprensible para la \u00e9poca, de sacar de la invisibilidad y hacer reingresar el papel de las masas en el escenario de los acontecimientos; porque, como hemos dicho, Trujillo hab\u00eda expulsado a todo el mundo de la historia nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"color: #ff0000;\">Andr\u00e9s L. Mateo<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #ff0000;\"><em>Poeta y escritor<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es por eso que a ese lenguaje social que Juan Bosch trajo al pa\u00eds hace ya m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, se le acus\u00f3 de ser portador de la lucha de clases. 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