{"id":322085,"date":"2019-10-24T06:21:49","date_gmt":"2019-10-24T10:21:49","guid":{"rendered":"http:\/\/primermomento.com\/?p=322085"},"modified":"2019-10-24T09:25:15","modified_gmt":"2019-10-24T13:25:15","slug":"del-tiempo-presente-el-penco-candidato-y-el-yo-de-danilo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=322085","title":{"rendered":"Del tiempo presente | El penco candidato y el yo de Danilo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra candidato viene del lat\u00edn \u201ccandidatus\u201d, y es la persona que pretende alguna dignidad, honor o cargo; y que, en el caso del Imperio Romano, era propuesta sin que lo solicitara. Su ra\u00edz ling\u00fc\u00edstica es \u201cCandidus\u201d que, aunque usted no lo crea, quiere decir blanco, de color de nieve o leche, sencillo, sin ninguna malicia o doblez. En la Roma antigua el candidato se vest\u00eda de blanco, y su vestidura celeste pon\u00eda distancia de la ambici\u00f3n y el enga\u00f1o. Ser candidato era la proclama m\u00e1s inocente que exist\u00eda del narcisismo virginal. Como si la candidatura llegara de fuera, y deslumbrada por el esplendor de sus valores se posara en el brillo personal del elegido.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Andr\u00e9s-L.-Mateo1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-314327\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todos sabemos que no es as\u00ed, y hoy como ayer en Roma, la conveniencia sin ning\u00fan miramiento \u00e9tico deja fuera toda posibilidad de juzgar de acuerdo con una escala de valores, porque los candidatos de ahora son fieras vitrificadas, t\u00edgueres bimbines que se desayunan con tachuelas y ni siquiera eructan. Es lo que sent\u00ed oyendo y mirando el discurso de Danilo Medina. Despleg\u00f3 su YO en m\u00e1s de cuarenta y ocho ocasiones, y sustituyendo al candidato en medio de su ira sagrada, le aplast\u00f3 la m\u00edstica arboladura que cualquier candidato carga desde el Imperio Romano hasta nuestros d\u00edas, aunque \u00e9l mismo no lo sepa. Primero dijo que quien deb\u00eda haber hablado en ese acto era el \u201ccandidato\u201d, y que \u201cpara protegerlo hablar\u00eda \u00e9l\u201d. \u00bfDe qui\u00e9n lo proteg\u00eda? \u00bfSi emple\u00e1ramos la \u201cSimb\u00f3lica del mal\u201d, de Paul Ricour, ser\u00eda de \u00e9l mismo, de la ineptitud del candidato de quien Danilo Medina lo proteg\u00eda? \u00bfEntre el sentido expl\u00edcito y el impl\u00edcito, no era una manera de Danilo Medina decir que el verdadero candidato era \u00e9l? Luego, se atragant\u00f3 en su YO. Cuarenta y ocho veces nos estruj\u00f3 su YO filoso. No era la acci\u00f3n del estado quien realizaba las obras de las cuales se vanagloriaba. Ese YO es solo un Dios, demiurgo, inflado como un pa\u00f1o sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El calvario del YO en el dificultoso pensamiento de Danilo Medina lo que pone en evidencia son sus pobrezas mentales, sus atrasos. Y su comportamiento autoritario. La neuroling\u00fc\u00edstica moderna ha establecido los l\u00edmites y las angustias de un hablante que se enchiva en el YO; y la vertiginosa perplejidad de quien no alcanza a ver m\u00e1s all\u00e1 de sus propias narices. Un hombre cuya mentalidad no pasa del siglo XIX no puede advertir que el YO sobreimpuesto lleva impl\u00edcita la omisi\u00f3n de alguien, que puede ser el Estado, o el Candidato; porque un gobernante cuya mentalidad es decimon\u00f3nica tiene una idea patrimonialista del estado, una pr\u00e1ctica instrumental y corrupta. Su megaloman\u00eda lo ha llevado a creer todo lo que sus panegiristas y publicistas han zurcido sobre su grandeza, a un costo casi demencial que el pa\u00eds ha pagado con sacrificios, para erigir el super YO inaguantable y lejano. Mientras dec\u00eda su discurso el Yo desplegado era un Dios tutelar, un ser sobrenatural que prefigura los hechos en el silencio, porque \u00e9l se cree el Estado, prostituyendo la fr\u00e1gil estructura institucional que desde el 1844 se ha estado fraguando en una naci\u00f3n casi an\u00f3mica. Por eso, porque el Estado es suyo, Danilo Medina proclam\u00f3: \u201cYo gano las elecciones\u201d, no el mequetrefe de candidato que ten\u00eda ah\u00ed sentado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el final del discurso mir\u00f3 al candidato con ojos de ternero degollado, y le llam\u00f3 \u201cPenco\u201d, hundi\u00e9ndose en la trampa de las expresiones sociolectales, porque si en el sur \u201cpenco\u201d  podr\u00eda ser algo grande y destemplado; en el norte del pa\u00eds \u201cPenco\u201d  es lo que en las acepciones de la Academia de la Lengua se se\u00f1ala: \u201cCaballo flaco, desgarbado, in\u00fatil\u201d.              <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"text-align:right\">Andr\u00e9s L. Mateo<br> <em>Poeta y escritor<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La palabra candidato viene del lat\u00edn \u201ccandidatus\u201d, y es la persona que pretende alguna dignidad, honor o cargo; y que, en el caso del Imperio Romano, era propuesta sin que lo solicitara. 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