{"id":323445,"date":"2019-12-05T06:19:00","date_gmt":"2019-12-05T10:19:00","guid":{"rendered":"http:\/\/primermomento.com\/?p=323445"},"modified":"2019-12-05T16:26:45","modified_gmt":"2019-12-05T20:26:45","slug":"del-tiempo-presente-balada-del-poeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=323445","title":{"rendered":"Del tiempo presente | Balada del poeta"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Alexis G\u00f3mez<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1les cosas, en el mundo de hoy, podr\u00edan liberarme del riesgo que asumo cuando dejo correr mi pensamiento, ejerciendo mi libertad?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Camino en los pasillos de la Universidad y alguien me vocea: \u00a1Poeta! Sonr\u00edo y recuerdo la an\u00e9cdota de Nicol\u00e1s Guill\u00e9n, caminando r\u00e1pido por un pasillo entre gente muy \u00fatil, y alguien que le vocea tambi\u00e9n: !Adi\u00f3s poeta!, y \u00e9l que se vuelve certero y le responde, gritando igualmente: \u00a1M\u00e1s poeta eres t\u00fa!.  Hay un procedimiento retorcido que sirve de base a todas las mistificaciones del lenguaje. \u201cPoeta\u201d se emplea entonces en el sentido de inofensivo, de in\u00fatil. Cuando a uno lo llaman \u201cpoeta\u201d, siente, sin quererlo, el rastrillaje  del mundo de la eficacia pas\u00e1ndole inventario. Aunque Richard Rorty, el fil\u00f3sofo posmoderno m\u00e1s divertido, proclama que en la posmodernidad todos deber\u00edamos ser poetas.  Porque hay una franja de creatividad, que abre un espacio ilimitado a la imaginaci\u00f3n en el mundo cibern\u00e9tico, y Rorty predice que para apropiarse de toda la riqueza del mundo tecnol\u00f3gico, los seres humanos tendr\u00e1n que tensar la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignleft\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2019\/01\/Andr\u00e9s-L.-Mateo1.jpg\" alt=\"La imagen tiene un atributo ALT vac\u00edo; su nombre de archivo es Andr\u00e9s-L.-Mateo1.jpg\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No soy economista ni empresario. No soy dirigente pol\u00edtico (est\u00e1 claro que no amo la riqueza material), y los abogados me enredan con facilidad. En la piel de esa vanidad t\u00edmida de que te voceen \u00a1poeta! en las calles, entiendo que nada me libera de la angustia y el riesgo de ejercer mi libertad. Yo s\u00e9 por qu\u00e9 lo escribo. El tiempo es una entidad p\u00e9trea y dominadora. Yo s\u00e9 por qu\u00e9 lo escribo. En una de las misivas del libro \u201cCartas a Evelina\u201d, de Francisco Moscoso Puello, la imagen del poeta es otra: \u201cEn este pa\u00eds los poetas llevan consigo rev\u00f3lveres\u201d- exclama-. Y luego da cuenta de su pena sin nombre como si fuera \u201cun vac\u00edo de mi alma adolorida y contrita de tanto sufrir y padecer en este largo exilio del pa\u00eds de la raz\u00f3n, del buen sentido y de la sana moral\u201d. Porque eso somos, una proclama furiosa contra ese \u201clargo exilio del pa\u00eds de la raz\u00f3n \u201d, que el pensamiento ha tenido que soportar, avasallado por la pragm\u00e1tica del poder. Signo que est\u00e1 inscrito todav\u00eda en la desverg\u00fcenza que sopla desde ese ayer sobre la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de hoy. Y en la degradaci\u00f3n que significa el uso de la pobreza espiritual y del pensamiento como intimidaci\u00f3n desde el poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bf\u00c9ste pa\u00eds est\u00e1 enfermo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Llueven los cr\u00edmenes, las instituciones son nichos de maleantes, la corrupci\u00f3n no averg\u00fcenza a nadie, los \u201cl\u00edderes\u201d saquean nuestras convicciones y hacen de la \u201cpatria\u201d una ramera; como si toda la in\u00fatil realidad de la existencia nos condenara a un mundo que es irremediablemente lo que es. El desenga\u00f1o de nosotros mismos, nuestros \u00edmpetus enclaustrados; un pa\u00eds sencillamente secuestrado. \u00bfSe puede ser poeta, all\u00ed donde la revelaci\u00f3n de nuestros sue\u00f1os es una pesadilla?  \u00bfPara qu\u00e9 sirve un poeta? Se preguntaba Jean  Paul Sartre, frente a toda la desolaci\u00f3n de la posguerra. Y despu\u00e9s se apostrofaba a s\u00ed mismo: \u201c\u00bfDe qu\u00e9 sirve \u201cLa n\u00e1usea\u201d ante un ni\u00f1o que se muere\u201d- gritaba, reconociendo en ello su impotencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed est\u00e1n los dos extremos en que se balancea el poeta en su balada, el poeta inofensivo, in\u00fatil, que se pavonea en la legitimaci\u00f3n sublime de s\u00ed mismo (\u00a1Adi\u00f3s poeta!). Y el que alcanz\u00f3 a ver Francisco Moscoso Puello, su rev\u00f3lver al cinto, seguro de que ya no ser\u00eda posible refugiarse en la forja de sus proyectos o ensue\u00f1os. Uno se desgarra porque el ser concreto, circunstanciado, es todav\u00eda m\u00e1s fr\u00e1gil, m\u00e1s d\u00e9bil ante la realidad. Alexis G\u00f3mez, por ejemplo, el poeta que acaba de morir, cuando le dio el derrame cerebral lo llevaron a la Cl\u00ednica Abre\u00fa y lo rechazaron, y en la Abel Gonz\u00e1lez tambi\u00e9n. Lo admitieron con su seguro SENASA en la tercera cl\u00ednica,  y era ya casi un cad\u00e1ver, tres horas hab\u00edan transcurrido. Si hubiera sido Amable Aristy Castro, o F\u00e9liz Bautista, o Francisco Javier Garcia, o Diandino Pe\u00f1a, etc., se hubieran volcado sol\u00edcitos sobre el paciente. A fin de cuentas, \u00bfPara qu\u00e9 sirve un poeta? Y eso era lo \u00fanico que Alexis G\u00f3mez era.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Andr\u00e9s L. Mateo<br><em> Poeta y escritor<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Alexis G\u00f3mez \u00bfCu\u00e1les cosas, en el mundo de hoy, podr\u00edan liberarme del riesgo que asumo cuando dejo correr mi pensamiento, ejerciendo mi libertad? Camino en los pasillos de la Universidad y alguien me vocea: \u00a1Poeta! 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