{"id":436397,"date":"2025-02-27T04:52:43","date_gmt":"2025-02-27T09:52:43","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=436397"},"modified":"2025-02-27T13:14:56","modified_gmt":"2025-02-27T18:14:56","slug":"abran-paso-a-los-verdaderos-superheroes-los-donantes-de-organos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=436397","title":{"rendered":"Abran paso a los verdaderos superh\u00e9roes: los donantes de \u00f3rganos"},"content":{"rendered":"<div class=\"adn ads\" data-message-id=\"#msg-f:1825231609980029920\" data-legacy-message-id=\"1954867a91ac8be0\">\n<div class=\"gs\">\n<div class=\"\">\n<div id=\":cw\" class=\"ii gt\">\n<div id=\":cv\" class=\"a3s aiL \">\n<div dir=\"ltr\">\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<div>\n<p align=\"right\"><i>\u201cLa donaci\u00f3n de \u00f3rganos es el mayor acto de generosidad,<\/i><\/p>\n<p align=\"right\"><i>solidaridad y amor que una persona puede hacer hacia los dem\u00e1s\u201d<\/i><\/p>\n<p align=\"right\">Juan Pablo II<\/p>\n<p>Hoy quiero invitarlos a reflexionar sobre un asunto que considero urgente, necesario y placentero pensar, a saber, que en el n\u00facleo de una cultura del espect\u00e1culo que nos bombardea con la banalidad de superh\u00e9roes llenos de Botox y trajes ajustados, los verdaderos titanes de la humanidad yacen en el completo anonimato cotidiano. Particularmente, nos vamos a centrar en los donantes de \u00f3rganos, seres que, en un acto de suprema generosidad, desaf\u00edan la sombra de la muerte y extienden el hilo de la vida.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p>La filosof\u00eda, esa b\u00fasqueda incansable de sentido, nos convoca a contemplar la fragilidad de nuestra existencia, la danza inevitable entre la vida y la muerte, el sentido y el abismo de la nada. Sin embargo, en el acto de la donaci\u00f3n de \u00f3rganos, se abre una grieta en esas dualidades, un puente que conecta dos mundos. Un coraz\u00f3n que cesa su latido puede insuflar esperanza en otro pecho, unos pulmones que se apagan puede llenar de aliento un futuro incierto. La donaci\u00f3n es un desaf\u00edo magistral y sublime a la caducidad, un legado que trasciende la ef\u00edmera naturaleza de nuestra carne en una finitud decretada de antemano.<\/p>\n<p>Asimismo, es interesante acudir al cuestionamiento de nuestra relaci\u00f3n con el cuerpo, a trascender el ego\u00edsmo y a reconocer nuestra interdependencia desde un punto de vista positivo. No se trata de una simple exhortaci\u00f3n moral, sino que encierra una profunda reflexi\u00f3n ontol\u00f3gica y \u00e9tica. En primer lugar, la relaci\u00f3n que mantenemos con nuestro cuerpo, tal como la concibe la sociedad contempor\u00e1nea occidental, se asemeja a una relaci\u00f3n de posesi\u00f3n, donde el cuerpo se convierte en un objeto de consumo, susceptible de ser moldeado, modificado o castigado seg\u00fan los dictados de la moda y la publicidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, la donaci\u00f3n de \u00f3rganos nos obliga a replantear esta visi\u00f3n instrumental del cuerpo, a considerar que un cuerpo no es un simple recept\u00e1culo de la conciencia, sino una parte intr\u00ednseca de nuestra identidad, un veh\u00edculo de la vida que puede prolongarse m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. En este sentido, podemos recordar la distinci\u00f3n plat\u00f3nica entre cuerpo y\u00a0\u00a0alma, no para perpetuar una visi\u00f3n dualista, sino para subrayar la necesidad de trascender su mera materialidad y reconocer su potencial para la trascendencia.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la postmodernidad marcada por el individualismo exacerbado, nos impulsa a centrarnos en nuestros propios intereses, relegando al otro a un segundo plano. A pesar de ello, la donaci\u00f3n es, en su esencia, un acto de altruismo radical, una renuncia al ego\u00edsmo en favor del bienestar del otro. Al respecto, recordemos tambi\u00e9n la \u00e9tica kantiana, que nos indica que debemos tratar a la humanidad, tanto en nuestra propia persona como en la persona de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca simplemente como un medio. En pocas palabras, querido lector, lo que queremos indicar es que la donaci\u00f3n de \u00f3rganos, al salvar una vida, reconoce la dignidad intr\u00ednseca de la persona humana, su valor como fin en s\u00ed mismo y no como cosa \u00fatil.<\/p>\n<p>En tercer y \u00faltimo lugar, en lo que respecta a los lineamientos filos\u00f3ficos que venimos enumerando, la donaci\u00f3n nos revela la profunda interdependencia que caracteriza la existencia humana. Cuando Arist\u00f3teles sostuvo que somos \u201canimales pol\u00edticos\u201d, ilustraba nuestro ser social, cuya realizaci\u00f3n depende de la comunidad toda. La donaci\u00f3n nos recuerda que formamos parte de una red de vida, donde cada uno de nosotros depende de los dem\u00e1s, donde nuestras acciones tienen un impacto real en el mundo que nos rodea: al reconocer esta interdependencia, superamos la ilusi\u00f3n pat\u00e9tica de la autonom\u00eda individual y ego\u00edsta, mientras que nos conectamos con la humanidad que hay en nosotros y en los dem\u00e1s. En definitiva, la donaci\u00f3n es un acto de responsabilidad social, una preciosa forma de contribuir al bienestar de la comunidad, de participar en un acto de solidaridad suprema que salva vidas y brinda esperanza. La filosof\u00eda, en su b\u00fasqueda permanente de sentido, nos indica que somos ciudadanos del mundo, con la responsabilidad de cuidar de los dem\u00e1s, de construir un futuro donde la vida prevalezca sobre la muerte y la generosidad triunfe sobre el ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>A pesar de los avances cient\u00edficos y m\u00e9dicos, como tambi\u00e9n la creciente conciencia en los ciudadanos, el individualismo propio de una sociedad rota est\u00e1 proyectando una sombra oscura. Seg\u00fan los datos que ofrece la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), miles de personas mueren cada a\u00f1o esperando un trasplante. Solamente en Estados Unidos, se estima que por d\u00eda fallecen 17 personas que se encuentran en la lista de espera. Ante esta cruda realidad, que a algunos nos interpela, cabe preguntarse: \u00bfqu\u00e9 miedos y prejuicios nos impiden abrazar la generosidad? \u00bfPor qu\u00e9 persiste el individualismo?<\/p>\n<p>Al respecto, Emmanuel L\u00e9vinas en su obra \u201cTotalidad e Infinito\u201d, nos presenta una \u00e9tica que se\u00a0\u00a0fundamenta en la primac\u00eda del Otro. Para \u00e9l, el \u201cotro\u201d no es un objeto que podemos conocer y dominar, sino un sujeto trascendente que nos interpela, que nos exige una respuesta. El rostro del Otro, en particular, su mirada, es el lugar donde se manifiesta esta trascendencia, donde se revela la alteridad radical. Esta interpelaci\u00f3n nos exige una responsabilidad, que el autor define como infinita, es decir, que va m\u00e1s all\u00e1 de cualquier obligaci\u00f3n contractual o legal. Se trata de una responsabilidad que surge de la vulnerabilidad del otro, de su fragilidad, de su necesidad y sufrimiento que nos convoca, casi que nos obliga.<\/p>\n<p>En el marco de la donaci\u00f3n de \u00f3rganos, la lectura de L\u00e9vinas nos invita a pensar sobre la responsabilidad que tenemos ante aquellos que esperan un trasplante: el rostro del enfermo, marcado por el sufrimiento y la esperanza, nos tiene que movilizar y exigir una respuesta. Justamente por ello, sostenemos que la donaci\u00f3n de \u00f3rganos se convierte entonces no en un gesto caritativo, sino un acto de responsabilidad infinita, un darse ante la vulnerabilidad del Otro que alg\u00fan d\u00eda podemos ser nosotros, o alguien que amamos mucho. Desde esta perspectiva, esa responsabilidad ante ese Otro, es deber\u00eda ser imposible de eludir: no podemos cerrar los ojos ante el sufrimiento ajeno, no podemos ignorar esa \u201cllamada del Otro\u201d, y en ese sentido la donaci\u00f3n pasa a ser un acto de valent\u00eda que nos enfrenta a nuestra propia fragilidad\u00a0\u00a0y que nos permite trascender el ego\u00edsmo del egocentrismo cruel en tanto que banal.<\/p>\n<p>Por si no ha quedado claro hasta ahora, lo voy a plantear en t\u00e9rminos muy sencillos: la donaci\u00f3n no es un mero acto m\u00e9dico, sino un gesto de amor que logra trascender la muerte mientras que inyecta nueva vida en quien la necesita. Cuando una persona recibe un coraz\u00f3n, no sigue viviendo, sino que nace de nuevo con un manto de esperanza que revela cu\u00e1n poderoso es el amor de los seres humanos. Cuando un padre que ha perdido a su peque\u00f1o, decide aceptar la donaci\u00f3n para que su hijo salve a otros peque\u00f1os, recibe un consuelo poderos\u00edsimo en medio de su dolor, que es saber que su legado sigue vivo en cada personita que recibi\u00f3 parte de \u00e9l.<\/p>\n<p>En este asunto, la \u00e9tica es fundamental, puesto que se trata de un faro que gu\u00eda nuestras acciones, se enfrenta a dilemas complejos en el marco de la donaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo equilibrar la autonom\u00eda del donante con la necesidad del receptor? \u00bfQu\u00e9 papel juegan las familias en la toma de decisiones? \u00bfC\u00f3mo garantizar la equidad y la justicia en la distribuci\u00f3n de las donaciones?<\/p>\n<p>Por su parte, la \u00e9tica tomista, centrada en la caridad y el bien com\u00fan, nos ofrece una perspectiva profunda sobre el asunto que hoy nos convoca. Santo Tom\u00e1s, en su monumental \u201cSuma Teol\u00f3gica\u201d, indica que el amor al pr\u00f3jimo es un mandato divino, y que la donaci\u00f3n, como acto de caridad, nos acerca a Dios. Al donar, estamos expresando el amor, la compasi\u00f3n, el deseo de ayudar a otro, de aliviar su sufrimiento. Adem\u00e1s, se trata de un acto que contribuye significativamente al bien com\u00fan, al salvar vidas y a mejorar la calidad de vida de las personas. En definitiva, Santo Tom\u00e1s nos ense\u00f1a que el bienestar de la comunidad es fundamental, y que debemos trabajar juntos para construir una sociedad m\u00e1s justa y solidaria.<\/p>\n<p>Como habr\u00e1n podido apreciar, el \u201ccompartir\u201d del que venimos hablando no es otra cosa que la misericordia hecha carne que, en su esencia, es la compasi\u00f3n y la voluntad de quitarle el sufrimiento a quien lo padece. Va m\u00e1s all\u00e1 de la justicia, que se centra en dar a cada uno lo que le corresponde, sino que se adentra en el terreno de una generosidad propia de un amor gigantesco. Este sentimiento y esta voluntad estrictamente humana, impulsa al donante a trascender sus propios l\u00edmites y a ofrecer una esperanza tangible de vida en un mundo donde la fragilidad humana se manifiesta con crudeza. Al compartirse a s\u00ed mismo, el individuo se convierte en un instrumento de misericordia que extiende la mano hacia aquellos que se encuentran en la dolorosa oscuridad de la enfermedad, el miedo, la angustia y el dolor, torciendo as\u00ed, con sencillez y silencio sacro un testimonio de la capacidad que tenemos los seres humanos para sacar a relucir esa bondad que diariamente este mundo trata de opacar.<\/p>\n<p>Es evidente que la donaci\u00f3n de \u00f3rganos representa un torbellino de emociones que sacude a las familias, tanto del donante como del receptor. Podemos ver tanto el dolor de una p\u00e9rdida que se entrelaza con la esperanza y la alegr\u00eda inconmensurable, convirtiendo al duelo en gratitud suprema. La sociedad, por su parte, se enfrenta a la dualidad de la vida y la muerte, la fragilidad de la existencia y el coraje del altruismo: en el acto de donar, el ser humano se eleva y trasciende su propia mortalidad, puesto que si legado no se limita a bienes materiales o logros terrenales, sino que se extiende a la vida misma. Desde este enfoque, un \u00f3rgano donado es s\u00edmbolo de amor eterno, una huella imborrable en el tejido de la existencia.<\/p>\n<p>Para concluir, s\u00f3lo nos queda se\u00f1alar que somos conscientes de vivir en un mundo en el que la superficialidad, el ego\u00edsmo y la ignorancia atrevida amenazan con desvanecer la esencia de la humanidad, pero en medio de este caos decadente y nihilista se erigen mis superh\u00e9roes favoritos, los donantes de \u00f3rganos, los verdaderos faros de esperanza. Su acto de amor superlativo nos recuerda que, incluso en la oscuridad del dolor y la muerte, la luz de la vida sigue brillando con intensidad, convirti\u00e9ndose as\u00ed en los verdaderos titanes, guardianes de la fe en una buena humanidad, arquitectos de un legado eterno.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"yj6qo\"><\/div>\n<div class=\"adL\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"WhmR8e\" data-hash=\"0\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"ajx\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"gA gt acV\">\n<div class=\"gB xu\">\n<div class=\"ip iq\">\n<div id=\":cx\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u201cLa donaci\u00f3n de \u00f3rganos es el mayor acto de generosidad, solidaridad y amor que una persona puede hacer hacia los dem\u00e1s\u201d Juan Pablo II Hoy quiero invitarlos a reflexionar sobre un asunto que considero urgente, necesario y placentero pensar, a saber, que en el n\u00facleo de una cultura del espect\u00e1culo que nos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":280604,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":["post-436397","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/436397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=436397"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/436397\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":436398,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/436397\/revisions\/436398"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/280604"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=436397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=436397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=436397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}