{"id":439981,"date":"2025-04-18T06:00:11","date_gmt":"2025-04-18T10:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=439981"},"modified":"2025-04-18T09:33:23","modified_gmt":"2025-04-18T13:33:23","slug":"viernes-santo-una-cruz-ideada-para-humillar-transformada-para-redimir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=439981","title":{"rendered":"Viernes Santo: una cruz ideada para humillar, transformada para redimir"},"content":{"rendered":"<div><em><strong>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/strong><\/em><\/div>\n<div><\/div>\n<div><b><i>\u00abLa cruz de Cristo es la palabra con la que Dios ha respondido para siempre al &#8216;no&#8217; de Ad\u00e1n y al &#8216;no&#8217; que sigue repitiendo el hombre pecador.\u00bb<\/i><\/b><\/div>\n<div><b>San Juan Pablo II<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Continuando con nuestra saga de art\u00edculos dedicados al an\u00e1lisis y reflexi\u00f3n de los s\u00edmbolos y signos de la Pascua cristiana, presentamos el Viernes Santo, que se caracteriza, lit\u00fargicamente, por la ausencia de la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica. Este silencio lit\u00fargico no es un vac\u00edo, sino una poderosa elocuencia que nos introduce en la magnitud del significado del sacrificio de Cristo. Como se\u00f1ala Romano Guardini,\u00a0<i>\u201cel silencio de Dios es la prueba m\u00e1s terrible, pero tambi\u00e9n la m\u00e1s elocuente, de su amor\u201d<\/i>\u00a0(\u201cEl esp\u00edritu de la liturgia\u201d). Este silencio nos confronta con la aparente ausencia divina, un tema que resuena en la historia de la filosof\u00eda, desde el\u00a0<i>Deus absconditus<\/i>\u00a0pascaliano hasta las reflexiones sobre el silencio ante el sufrimiento inexplicable.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p>La desolaci\u00f3n de este d\u00eda nos recuerda la experiencia humana del dolor y la soledad, asumida radicalmente por Jes\u00fas en la cruz. La teolog\u00eda nos ense\u00f1a que este abajamiento, esta\u00a0<i>kenosis<\/i>\u00a0de Dios (Filipenses 2, 7), no es un signo de debilidad, sino la m\u00e1xima expresi\u00f3n de su amor redentor. Para comprender un poco m\u00e1s este asunto particular, es preciso recordar la expresi\u00f3n de San Agust\u00edn:\u00a0<i>\u201cNos am\u00f3 hasta el extremo, hasta morir por nosotros\u201d<\/i>\u00a0(Tratado sobre el Evangelio de Juan, 13, 1). Este amor, siempre incondicional, se revela en la entrega total de s\u00ed mismo.<\/p>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Analicemos, pues, el signo de contradicci\u00f3n y redenci\u00f3n de la cruz. La cruz es el signo central del Viernes Santo: inicialmente, un instrumento de tortura y humillaci\u00f3n, se transforma, a trav\u00e9s del sacrificio de Cristo, en el s\u00edmbolo supremo de la redenci\u00f3n. Al respecto, Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) sostuvo que\u00a0<i>\u201cla cruz no es simplemente el final de la vida de Jes\u00fas; es el punto culminante de su entrega, el acto por el cual \u00e9l se dona a s\u00ed mismo para elevar al hombre\u201d<\/i>\u00a0(\u201cIntroducci\u00f3n al Cristianismo\u201d, p.255).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Este s\u00edmbolo parad\u00f3jico nos interpela filos\u00f3ficamente sobre la naturaleza del sufrimiento y su posible trascendencia. La cruz nos muestra que el amor verdadero puede abrazar el dolor y transformarlo en fuente de vida. San Pablo lo expresa con much\u00edsima claridad:\u00a0<i>\u201cPero lejos est\u00e9 de m\u00ed gloriarme, sino en la cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, por quien el mundo ha sido crucificado para m\u00ed, y yo para el mundo\u201d\u00a0<\/i>(G\u00e1latas 6,14), es decir, que la cruz se convierte as\u00ed en un punto de inflexi\u00f3n de la historia, un signo de esperanza en medio del calvario.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>San Juan Pablo II, a lo largo de su extenso pontificado, ofreci\u00f3 profundas reflexiones sobre el misterio de la cruz, no s\u00f3lo a trav\u00e9s de sus ense\u00f1anzas teol\u00f3gicas y enc\u00edclicas, sino tambi\u00e9n mediante el testimonio de su propia vida, marcada por el sufrimiento y la entrega hasta el final de sus d\u00edas. Su magisterio y su ejemplo personal se entrelazan para ofrecernos una comprensi\u00f3n renovada del significado redentor del Viernes Santo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En su Enc\u00edclica \u201cSalvici Doloris\u201d (1984), dedicada al sentido cristiano del sufrimiento humano, Juan Pablo II profundiza en la participaci\u00f3n del hombre en el sufrimiento redentor de Cristo. Citando las palabras de San Pablo (<i>\u201cCompleto en mi carne lo que falta en las tribulaciones de Cristo por su Cuerpo, que es la Iglesia\u201d<\/i>&#8211; Colosenses 1,24), el Pont\u00edfice polaco subraya que el sufrimiento, vivido en uni\u00f3n con Cristo, adquiere un valor salv\u00edfico:\u00a0<i>\u201cEn la cruz de Cristo no s\u00f3lo se ha cumplido la Redenci\u00f3n mediante el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano a quedado redimido\u2026 Cristo Redentor del mundo, ha sufrido \u00c9l mismo, y su sufrimiento ha sido asumido por \u00c9l hasta el final, de manera que todo hombre que sufre puede participar en \u00e9l\u201d\u00a0<\/i>(\u201cSalvici Doloris\u201d, 19).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Juan Pablo II no s\u00f3lo teoriz\u00f3 sobre el valor del sufrimiento, sino que lo vivi\u00f3 en carne propia. A lo largo de su vida, enfrent\u00f3 numerosas pruebas, desde la p\u00e9rdida de sus seres queridos en la juventud hasta las secuelas del atentado que sufri\u00f3 en 1981 y la progresiva manifestaci\u00f3n de la enfermedad de Parkinson. A pesar de las limitaciones f\u00edsicas y el dolor constante, continu\u00f3 con su ministerio pastoral con una dedicaci\u00f3n admirable, convirti\u00e9ndose \u00e9l mismo en un \u00edcono viviente del misterio de la cruz.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Su perseverancia y su manera de afrontar la enfermedad y el declive f\u00edsico, fueron un serm\u00f3n silencioso pero elocuente sobre c\u00f3mo abrazar la cruz personal a la luz del sacrificio de Cristo. En sus \u00faltimas apariciones p\u00fablicas, su fragilidad humana se hizo evidente, pero su mirada transmit\u00eda una profunda paz y una inquebrantable fe en el amor redentor de Dios. Como \u00e9l mismo expres\u00f3 en diversas ocasiones, el sufrimiento, unido a la cruz de Cristo, se convierte en una fuerza espiritual y apost\u00f3lica.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Traemos aqu\u00ed su testimonio porque nos recuerda que el Viernes Santo no s\u00f3lo es la conmemoraci\u00f3n de un evento hist\u00f3rico, sino una invitaci\u00f3n a unir nuestros propios sufrimientos al de Cristo, encontrando en esa uni\u00f3n un sentido trascendente. La vida de San Juan Pablo II, marcada por la aceptaci\u00f3n serena de su propia \u201ccruz\u201d, se erige entonces como un poderoso ejemplo de c\u00f3mo el misterio pascual puede iluminar incluso los momentos m\u00e1s oscuros de la existencia humana, transformando el dolor en una oportunidad de gracia y redenci\u00f3n. Su legado nos impulsa a no huir del sufrimiento, sino a enfrentarlo estoicamente con la esperanza que brota del coraz\u00f3n de Cristo crucificado y resucitado.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Tambi\u00e9n, los relatos evang\u00e9licos nos describen la desnudez de Jes\u00fas en la cruz y su grito de sed. Estos detalles, aparentemente menores, encierran una profunda significaci\u00f3n teol\u00f3gica y humana. El despojo del ropaje nos recuerda la humillaci\u00f3n infligida como alegor\u00eda del intento de arrebato de toda dignidad terrenal. Sin embargo, podemos interpretar la desnudez como el despojamiento de su gloria divina, para as\u00ed identificarse plenamente con la condici\u00f3n humana, incluso en su fragilidad m\u00e1s extrema.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por su parte, la sed de Jes\u00fas (<i>\u201cTengo sed\u201d<\/i>&#8211; Juan 19, 28), no es s\u00f3lo una necesidad f\u00edsica, sino que ha sido interpretada por la tradici\u00f3n como una anhelo profundo por la salvaci\u00f3n de la humanidad, in deseo ardiente de que todos participen de la vida eterna. As\u00ed lo interpret\u00f3 Santa Teresa de Jes\u00fas, al expresar:\u00a0<i>\u201cConsiderad al Se\u00f1or con tanta sed, que con grand\u00edsima pena dec\u00eda \u2018tengo sed\u2019. Esta sed de que todos seamos perfectos y bebamos de aquella agua viva que \u00c9l nos dar\u00e1\u201d<\/i>\u00a0(\u201cCamino de perfecci\u00f3n\u201d, cap. 26, 5).<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Asimismo, el Evangelio de Juan relata que, despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, un soldado le atraves\u00f3 el costado con una lanza, y al instante sali\u00f3 sangre y agua (Juan 19, 34). Este signo ha sido interpretado por la tradici\u00f3n patr\u00edstica como el nacimiento de la Iglesia y de los sacramentos: la sangre simboliza la Eucarist\u00eda, el nuevo pacto sellado con el sacrificio de Cristo, mientras que el agua representa el Bautismo, la puerta de entrada a la vida cristiana.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Sobre este fen\u00f3meno particular, San Agust\u00edn sostuvo que\u00a0<i>\u201cdel costado de Cristo dormido en la cruz brotaron los sacramentos de la Iglesia, el agua y la sangre\u201d<\/i>\u00a0(\u201cLa Ciudad de Dios\u201d, Libro XV, 26). Este evento fundacional tambi\u00e9n nos recuerda que la Iglesia nace del sacrificio redentor de Cristo, y que los sacramentos son los canales a trav\u00e9s de los cuales se nos comunica la gracia divina.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Por una cuesti\u00f3n estrictamente de econom\u00eda del espacio del art\u00edculo, con dolor tendr\u00e9 que dejar de lado algunos significantes esenciales del Viernes Santo. Pero hay algo que no podemos dejar de lado, puesto que fundamental para comprender el misterio de la crucifixi\u00f3n de Cristo, a saber, sus \u00faltimas palabras, recogidas de diversas fuentes por los Evangelios:<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b><i>\u201cPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u201d<\/i><\/b>\u00a0(Lucas 23,34). Esta afirmaci\u00f3n, pronunciada en medio de un dolor f\u00edsico extremo y un contexto de pretendida humillaci\u00f3n, revela la inmensidad del amor de Cristo, capaz de interceder por sus verdugos. Como indicaba San Agust\u00edn, este perd\u00f3n ofrecido incluso antes de que se lo pidieran, es un ejemplo supremo de caridad y misericordia divina (Serm\u00f3n 162, 2). Nos invita a reflexionar sobre la necesidad del perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n, incluso en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles.<\/div>\n<div><b><i>\u201c\u00a1Dios m\u00edo, Dios m\u00edo!, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u201d<\/i><\/b>\u00a0(Mateo 27,46; Marcos 15, 34). Este grito, eco del Salmo 22, expresa la profunda angustia de Jes\u00fas al experimentar la aparente ausencia del Padre. Teol\u00f3gicamente, esta exclamaci\u00f3n no implica una separaci\u00f3n real entre el Padre y el Hijo, sino la asunci\u00f3n por parte de Jes\u00fas de su condici\u00f3n humana en su totalidad, incluyendo la experiencia del abandono y la soledad. Como magistralmente explic\u00f3 Benedicto XVI, este clamor es\u00a0<i>\u201cla expresi\u00f3n del dolor del Hijo de Dios que sufre por la lejan\u00eda del Padre, que carga sobre s\u00ed todo el pecado del mundo\u201d<\/i>\u00a0(\u201cJes\u00fas de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusal\u00e9n hasta la Resurrecci\u00f3n\u201d, p. 254.).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b><i>\u201cTengo sed\u201d\u00a0<\/i><\/b>(Juan 19,28). Como mencionamos anteriormente, esta sed trasciende la necesidad f\u00edsica y se interpreta como el anhelo de la salvaci\u00f3n de la humanidad. Es un llamado a reconocer la sed de Dios por el amor y la fe de cada persona.<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b><i>\u201cTodo est\u00e1 consumado\u201d<\/i><\/b>\u00a0(Juan 19, 30). Esta declaraci\u00f3n marca la culminaci\u00f3n de la misi\u00f3n redentora de Jes\u00fas. Su sacrificio en la cruz es el acto definitivo de amor que sella la Nueva Alianza entre Dios y la humanidad. Como afirma el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (n.536),\u00a0<i>\u201cen la \u2018hora\u2019 en que entrega su Esp\u00edritu, Jes\u00fas manifiesta que lleva a su cumplimiento el plan del amor del Padre\u201d.<\/i>\u00a0Asimismo, para Hans Urs von Balthasar, un influyente te\u00f3logo del siglo XX, la muerte de Cristo representa la manifestaci\u00f3n suprema del amor trinitario. Para \u00e9l, las palabras\u00a0<i>\u201cTodo est\u00e1 consumado\u201d<\/i>\u00a0se\u00f1alan que el Hijo ha llevado hasta el extremo su obediencia amorosa al Padre, revelando la profundidad del amor de Dios por el mundo: su muerte es la culminaci\u00f3n de su \u201cmisi\u00f3n del amor\u201d (\u201cTeodram\u00e1tica Teol\u00f3gica\u201d, Vol. III, Escena del Drama Divino: El Actuar de Dios, p. 318).<\/div>\n<div><\/div>\n<div><b><i>\u201cPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu\u201d<\/i><\/b>\u00a0(Lucas 23, 46). Esta \u00faltima oraci\u00f3n, tomada del Salmo 31, es un acto de total confianza y entrega en la voluntad del Padre. Es el ejemplo supremo de c\u00f3mo vivir y morir en la obediencia y el amor filial. Desde una perspectiva teol\u00f3gica, esta encomienda del esp\u00edritu puede interpretarse como un retorno al origen. El esp\u00edritu de Jes\u00fas, la chispa de vida divina que lo anima, vuelve a las manos del Padre de quien procede. Esta idea se vincula con la comprensi\u00f3n b\u00edblica de que Dios es el dador de la vida y que, al morir, el esp\u00edritu regresa a \u00c9l (Eclesiast\u00e9s 12, 7). Sin embargo, en el caso de Jes\u00fas, este retorno no es el de una simple criatura, sino el del Hijo que vuelve al seno del Padre, llevando consigo la redenci\u00f3n dela humanidad.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En conclusi\u00f3n, queridos lectores, el Viernes Santo nos invita a detenernos ante el misterio del sufrimiento y la muerte de Jes\u00fas: a trav\u00e9s de sus signos y s\u00edmbolos, somos confrontados con la radicalidad del amor divino, un amor que se abaja, se entrega y transforma el sufrimiento en fuente de redenci\u00f3n. La reflexi\u00f3n filos\u00f3fico-teol\u00f3gica sobre este d\u00eda nos ayuda a profundizar en el significado de la cruz, no como un final tr\u00e1gico, sino como el culmen de una vida entregada por amor y el inicio de una nueva esperanza para la humanidad. Al contemplar este misterio, somos llamados a vivir nuestras propias vidas con un amor semejante, un amor capaz de abrazar la cruz cotidiana y transformarla en camino de vida.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u00abLa cruz de Cristo es la palabra con la que Dios ha respondido para siempre al &#8216;no&#8217; de Ad\u00e1n y al &#8216;no&#8217; que sigue repitiendo el hombre pecador.\u00bb San Juan Pablo II Continuando con nuestra saga de art\u00edculos dedicados al an\u00e1lisis y reflexi\u00f3n de los s\u00edmbolos y signos de la Pascua cristiana, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":439982,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-439981","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/439981","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=439981"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/439981\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":439984,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/439981\/revisions\/439984"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/439982"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=439981"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=439981"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=439981"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}