{"id":451974,"date":"2025-09-19T06:20:00","date_gmt":"2025-09-19T10:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=451974"},"modified":"2025-09-19T16:04:12","modified_gmt":"2025-09-19T20:04:12","slug":"violencia-politica-banalizada-el-caso-de-charlie-kirk","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=451974","title":{"rendered":"Violencia pol\u00edtica banalizada: el caso de Charlie Kirk"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por<span style=\"color: #ff0000;\"> Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>Violencia pol\u00edtica banalizada: el caso de Charlie Kirk- Lisandro Prieto Femen\u00eda<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>\u201cLa violencia es el miedo a los ideales de los dem\u00e1s\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>Mahatma Gandhi<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La reciente noticia del asesinato de Charlie Kirk nos golpea como un hecho que es \u00edntimo y p\u00fablico al mismo tiempo: \u00edntimo porque su vida- con su historia, proyectos, familia y afectos- se apaga para siempre y p\u00fablico porque su muerte se inscribe en un espacio pol\u00edtico saturado de tensi\u00f3n, ret\u00f3rica agresiva y pr\u00e1cticas que han ido normalizando la violencia sist\u00e9mica. Si aceptamos que la pol\u00edtica no es s\u00f3lo un discurso sino tambi\u00e9n disposici\u00f3n de fuerzas y permeaci\u00f3n moral, entonces conviene preguntarnos c\u00f3mo hemos llegado a este punto decadente y qu\u00e9 significan, filos\u00f3ficamente, estos actos deplorables. En pocas palabras, queridos lectores, hoy nos proponemos leer un crimen en clave de violencia sistematizada y naturalizada, atendiendo a ciertas reflexiones que nos ayuden a iluminar sus ra\u00edces culturales, medi\u00e1ticas y \u00e9ticas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Para comprender la normalizaci\u00f3n de la violencia, es preciso asumir el proceso de lentificaci\u00f3n del asombro: vivimos en la tendencia a que lo sorprendente se haga cotidiano. Al respecto, Hannah Arendt, en su obra \u201cSobre la violencia\u201d (1970), distingue cuidadosamente entre poder y violencia y declara que\u00a0<em>\u201cel poder y la violencia no son la misma cosa, y cuando se agota el poder, la violencia emerge como sustituto\u201d\u00a0<\/em>(Arendt, 1970, p. 44). En este sentido, Arendt nos est\u00e1 alertando sobre la degradaci\u00f3n del espacio pol\u00edtico, sobre todo cuando la violencia aparece como un medio para sostener fines que el poder leg\u00edtimo ya no puede garantizar. Aplicado a nuestro pat\u00e9tico presente, esto\u00a0\u00a0significa que la violencia deja de ser una excepci\u00f3n para convertirse en una regla o un recurso instrumental legitimado por narrativas que presentan a \u201cel otro\u201d como una amenaza digna de aniquilar. As\u00ed, el asesinato de una figura p\u00fablica se vuelve parte de un continuum donde silenciar al rival- por la fuerza, por el insulto o por la cancelaci\u00f3n- se asume cada vez m\u00e1s como \u201cotra forma de hacer pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por su parte, Zygmunt Bauman nos aporta una clave sociol\u00f3gica que complementa la lectura arendtiana. En su obra \u201cModernidad y Holocausto\u201d (1989) muestra c\u00f3mo las pr\u00e1cticas modernas pueden burocratizar la violencia y hacerla t\u00e9cnicamente eficiente, pero tambi\u00e9n invisibilizar su car\u00e1cter estrictamente moral. Bauman escribe que la modernidad \u201corganiza la indiferencia\u201d y que las tecnolog\u00edas sociales y administrativas transforman la violencia en algo impersonal y normalizado (Bauman, 1989). Pues bien, cuando los medios masivos de comunicaci\u00f3n, las redes y ciertas estrategias pol\u00edticas alimentan una atm\u00f3sfera de miedo y enemistad, los asesinos pol\u00edticos dejan de ser aberraciones incomprensibles y pasan a encajar dentro de una narrativa m\u00e1s\u00a0\u00a0amplia- la de la enemistad sistem\u00e1tica- que facilita su repetici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, para comprender con mayor claridad este fen\u00f3meno, tambi\u00e9n es preciso comprender el v\u00ednculo existente entre la violencia, el poder y la disciplina. El abanderado de los fil\u00f3sofos posmo-progres, Michel Foucault- especialmente en \u201cVigilar y castigar\u201d (1975)- desplaza el foco desde el agente aislado hacia las t\u00e9cnicas y los dispositivos que hacen que la violencia sea eficaz y cotidiana. Foucault afirma que las sociedades modernas producen \u201csujetos\u201d disciplinados mediante una red de instituciones y de pr\u00e1cticas que normalizan la observaci\u00f3n, la sanci\u00f3n y la exclusi\u00f3n (Foucault, 1975). Desde este punto de vista, la violencia sistematizada, entonces, no es s\u00f3lo la acci\u00f3n de individuos violentos, sino el resultado de dispositivos que configuraron la sensibilidad social: lenguaje, procedimientos policiales, arquitectura medi\u00e1tica, y protocolos de deshumanizaci\u00f3n. En este entramado te\u00f3rico, la muerte de Kirk puede entenderse como un instante en que esas tecnolog\u00edas de exclusi\u00f3n alcanzan su efecto m\u00e1s radical.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Seguidamente, es crucial entender c\u00f3mo se ha instrumentalizado la tensi\u00f3n mediante la propaganda y la polarizaci\u00f3n. En este sentido, Noam Chomsky, en \u201cLa fabricaci\u00f3n del consentimiento\u201d (1988, con Edward S. Herman), explicita c\u00f3mo los medios y los intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos moldean la opini\u00f3n p\u00fablica mediante marcos, silencios y amplificaciones selectivas, meticulosamente estudiadas, porque\u00a0<em>\u201cla propaganda es a la democracia lo que la violencia es a una dictadura\u201d<\/em>. Esta s\u00edntesis de su cr\u00edtica nos recuerda que no s\u00f3lo existen actos de violencia f\u00edsica, sino estructuras que los preparan culturalmente. Si ciertas agendas pol\u00edticas explotan el resentimiento, la indignaci\u00f3n y la deshumanizaci\u00f3n, est\u00e1n creando condiciones propicias para que la violencia deje de ser una anomal\u00eda y se convierta en posible consecuencia de un tejido ret\u00f3rico homicida que goce de cierta legitimidad. Por lo tanto, la responsabilidad no recae \u00fanicamente en quienes empu\u00f1an el arma, sino tambi\u00e9n en quienes cultivan a diario la hostilidad desde p\u00falpitos medi\u00e1ticos y discursivos muy influyentes.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En este contexto, Walter Benjamin nos ofrece un prisma esencial y complejo para pensar la violencia pol\u00edtica. En \u201cSobre el concepto de historia\u201d (Tesis IX, 1942)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0y en \u201cCr\u00edtica de la violencia\u201d (1921), distingue entre \u201cviolencia m\u00edtica\u201d y \u201cviolencia divina\/cr\u00edtica\u201d. En \u201cCritica de la violencia\u201d sostiene que\u00a0<em>\u201cla violencia que crea derecho \u2018constituyente\u2019 y la que persevera el derecho \u2018constituto\u2019 son de una especie diferente\u201d<\/em>\u00a0(Benjamin, 1921). Tengamos en cuenta que para Benjamin muchas formas de violencia se naturalizan bajo la noci\u00f3n de que sostienen un orden jur\u00eddico- es la violencia que \u201cpreserva\u201d lo existente-; frente a ella existe una violencia cr\u00edtica, que pretende fundar un nuevo orden, aunque \u00e9sta tambi\u00e9n es problem\u00e1tica \u00e9ticamente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aplicado al caso presente, el marco benjaminiano obliga a interrogarnos sobre qui\u00e9nes definen qu\u00e9 violencia es \u201cleg\u00edtima\u201d y c\u00f3mo los discursos pol\u00edticos justifican- expl\u00edcita o impl\u00edcitamente- ciertas pr\u00e1cticas violentas en nombre de la seguridad, la identidad o la \u201csalvaguarda\u201d del orden. Adem\u00e1s, nuestro autor advierte sobre la idolatr\u00eda del progreso y sobre c\u00f3mo la historia oficial tiende a invisibilizar ciertas rupturas y cat\u00e1strofes, en tanto que la naturalizaci\u00f3n de la violencia pol\u00edtica puede ser vista como una forma de historicidad falseada que normaliza la agresi\u00f3n y olvida a las v\u00edctimas. Su distinci\u00f3n resulta \u00fatil porque no basta declarar la violencia como \u201cnecesaria\u201d para el mantenimiento del orden, sino que hay que preguntarse por los fines, los procedimientos y qui\u00e9n paga el precio.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, para enfocar este problema desde el prisma de la vulnerabilidad, la deshumanizaci\u00f3n y la \u00e9tica de la respuesta, es conveniente para algunos recurrir a la lectura posmo-progre de Judith Butler, quien en \u201cMarcos de guerra\u201d (2009) enfatiza que la pol\u00edtica se funda en la forma en que las sociedades reconocen (o niegan) la vida de ciertos cuerpos.\u00a0<em>\u201cLo que cuenta como vida humana y lo que cuenta como figura de p\u00e9rdida se organiza pol\u00edticamente\u201d<\/em>\u00a0(Butler, 2009), sostiene la fil\u00f3sofa. Desde aqu\u00ed, burlarse de la muerte (mediante asesinato p\u00fablico) de alguien no es un gesto menor, sino un acto de deshumanizaci\u00f3n simb\u00f3lica: convierte la p\u00e9rdida en entretenimiento y borra la responsabilidad \u00e9tica. El humor que celebra la eliminaci\u00f3n del otro participa de la misma l\u00f3gica que desactiva la empat\u00eda y facilita la repetici\u00f3n de la violencia en un bucle interminable.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, pensar la respuesta \u00e9tica exige romper con la complicidad- activa o pasiva- que legitima la deshumanizaci\u00f3n. Esto implica exigir responsabilidades medi\u00e1ticas, demandar mecanismos claros de sanci\u00f3n ante discursos incitantes, y promover pedagog\u00edas p\u00fablicas que recuperen la capacidad de indignaci\u00f3n moral frente a la p\u00e9rdida humana, cualquiera que sea la filiaci\u00f3n del fallecido.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Estamos, desde hace tiempo, inmersos en un mundo que ha banalizado el mal, y parece no molestarle mucho. Hannah Arendt, al estudiar la banalidad del mal, nos mostr\u00f3 c\u00f3mo el mal puede institucionalizarse y volverse corriente cuando sist\u00e9micamente se fragmenta la responsabilidad moral. Si la sociedad ri\u00f1e y se burla p\u00fablicamente de un asesinato cobarde, hemos dado un paso m\u00e1s: hemos neutralizado la capacidad colectiva de ver al otro como portador de derechos morales inalienables. Cualquier meme o declaraci\u00f3n en redes sociales que celebra la muerte no es un acto \u00edntimo, sino que forma parte de una pr\u00e1ctica p\u00fablica que relativiza el crimen y reduce la posibilidad de justicia restaurativa o cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En conclusi\u00f3n, queridos lectores, de m\u00e1s est\u00e1 decir que condenamos con la m\u00e1xima firmeza el asesinato de Charlie Kirk y condenamos, asimismo, con igual rotundidad, las burlas, la instrumentalizaci\u00f3n y la celebraci\u00f3n p\u00fablica de su muerte por un considerable s\u00e9quito de desquiciados con acceso a internet. Todas esas manifestaciones detestables son formas de banalizaci\u00f3n de la violencia y del mal. Cuando el espect\u00e1culo sustituye al duelo y la mofa suprime la reflexi\u00f3n, la comunidad pol\u00edtica demuestra que ha perdido el sentido m\u00ednimo de lo que supone la vida compartida. No hay equilibrio moral en relativizar una vida porque se disiente de sus ideas. La justicia exige investigaci\u00f3n, sanci\u00f3n y, sobre todo, un examen cr\u00edtico de las pr\u00e1cticas discursivas que hacen posible que alguien crea que un homicidio de esta \u00edndole es justificable.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Finalizo, como siempre, con algunas preguntas. \u00bfQu\u00e9 fuerzas- medi\u00e1ticas, pol\u00edticas, econ\u00f3micas- han cultivado la atm\u00f3sfera que hace posible la violencia pol\u00edtica? \u00bfDe qu\u00e9 manera nuestras propias pr\u00e1cticas de consumo informativo y de redes sociales contribuyen a la deshumanizaci\u00f3n del otro? \u00bfC\u00f3mo distinguir entre violencia \u201cconstituyente\u201d y \u201cviolencia preservadora\u201d sin caer en justificaciones peligrosas? \u00bfQu\u00e9 medidas institucionales y culturales ser\u00edan necesarias para restituir la capacidad colectiva de indignaci\u00f3n moral frente a un asesinato, cualquiera sea el sujeto?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Cerrar con estas preguntas no es renunciar a las posibles respuestas, sino que es insistir en que la respuesta \u00e9tica exige trabajo p\u00fablico, memoria cr\u00edtica y reformas que desactiven la l\u00f3gica de la tensi\u00f3n como instrumento pol\u00edtico. Encarando estas preguntas con seriedad, algo que jam\u00e1s har\u00e1n los degenerados que nos gobiernan en occidente, podremos empezar a revertir la tendencia a naturalizar la violencia y proteger la dignidad humana en tiempos de polarizaci\u00f3n exacerbada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto Violencia pol\u00edtica banalizada: el caso de Charlie Kirk- Lisandro Prieto Femen\u00eda \u201cLa violencia es el miedo a los ideales de los dem\u00e1s\u201d Mahatma Gandhi La reciente noticia del asesinato de Charlie Kirk nos golpea como un hecho que es \u00edntimo y p\u00fablico al mismo tiempo: \u00edntimo porque su vida- con su historia, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":451244,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-451974","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/451974","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=451974"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/451974\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":451975,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/451974\/revisions\/451975"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/451244"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=451974"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=451974"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=451974"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}