{"id":453660,"date":"2025-10-12T06:00:32","date_gmt":"2025-10-12T10:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=453660"},"modified":"2025-10-12T10:13:41","modified_gmt":"2025-10-12T14:13:41","slug":"desmontando-la-leyenda-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=453660","title":{"rendered":"Desmontando la Leyenda Negra"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>\u201cEl historiador debe tener la libertad de buscar la verdad sin temor a la censura o a las presiones ideol\u00f3gicas, desmontando las leyendas, vengan de donde vengan\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\">\u00a0Gustavo Bueno,\u00a0<em>Espa\u00f1a frente a Europa<\/em>\u00a0(1999), p. 23.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La historia es un campo de batalla donde se libran luchas por la hegemon\u00eda de la verdad y de ciertos relatos. Entre las narrativas m\u00e1s arraigadas y, a la vez, m\u00e1s distorsionadas, se encuentra la que demoniza la conquista espa\u00f1ola, present\u00e1ndola como un acto de genocidio desmedido. Esta visi\u00f3n, conocida como la \u201cleyenda negra\u201d, ha permeado el imaginario colectivo, convirti\u00e9ndose en un dogma incuestionable en muchos sistemas educativos y culturales como tambi\u00e9n en los debates p\u00fablicos. Sin embargo, una mirada cr\u00edtica y documentada a los hechos nos invita a cuestionar esta imposici\u00f3n y a reevaluar el legado de Espa\u00f1a en Am\u00e9rica. No se trata de negar los sufrimientos inherentes a todo proceso de conquista, sino de desentra\u00f1ar la intencionalidad de un mito que ha opacado la complejidad y las vastas contribuciones de la Hispanidad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La gestaci\u00f3n y difusi\u00f3n de la leyenda negra no fue un proceso espont\u00e1neo, sino una estrategia deliberada, principalmente orquestada por potencias rivales del Imperio Espa\u00f1ol. Al respecto, Marcelo Gullo, en su obra \u201cMadre Patria\u201d, se\u00f1ala con agudeza que\u00a0<em>\u201cla Leyenda Negra es el relato con el cual se deslegitim\u00f3 a Espa\u00f1a y se justific\u00f3 la expansi\u00f3n de las nuevas potencias europeas en Am\u00e9rica\u201d<\/em>\u00a0(Gullo, 2021, p. 45). Esta deslegitimaci\u00f3n no s\u00f3lo buscaba socavar la influencia espa\u00f1ola, sino tambi\u00e9n justificar sus propias incursiones coloniales, present\u00e1ndolas como una alternativa moralmente superior. No es accidental que la difusi\u00f3n de relatos exagerados sobre crueldades y la omisi\u00f3n de los logros civilizatorios de Espa\u00f1a terminaran siendo herramientas clave en este proceso.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Contrariamente a la imagen de exterminio sistem\u00e1tico que nos vienen vendiendo hace siglos, la presencia espa\u00f1ola en Hispanoam\u00e9rica se caracteriz\u00f3 por una empresa de fundaci\u00f3n y mestizaje sin precedentes en la historia de la humanidad. Mientras que otras potencias coloniales priorizaron la explotaci\u00f3n y el desplazamiento de las poblaciones nativas, Espa\u00f1a se aboc\u00f3 a la integraci\u00f3n, si bien imperfecta y con algunos conflictos, de los pueblos originarios en una nueva sociedad. Uno de los pilares de esta integraci\u00f3n fue la fundaci\u00f3n de ciudades y la creaci\u00f3n de instituciones educativas. Desde los primeros a\u00f1os de la conquista, se erigieron universidades, hospitales y escuelas, a las que tuvieron acceso no s\u00f3lo los espa\u00f1oles, sino tambi\u00e9n los ind\u00edgenas y mestizos. La Real y Pontificia Universidad de M\u00e9xico, fundada en 1551, y la Universidad Mayor de San Marcos en Lima, establecida el mismo a\u00f1o, son ejemplos tempranos de este compromiso con el conocimiento y la sociedad establecida en lazos mancomunados.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s all\u00e1 de la educaci\u00f3n, el reconocimiento de la humanidad y de los derechos de los ind\u00edgenas fue un debate central en la Corona espa\u00f1ola, algo impensable en otras latitudes coloniales. Las Leyes Nuevas de 1542, promulgadas por Carlos I, son una muestra fehaciente de este esfuerzo legislativo por proteger a los nativos del abuso de los encomenderos. Bartolom\u00e9 de las Casas, figura crucial en este proceso, jug\u00f3 un papel fundamental en la denuncia de las injusticias, lo que llev\u00f3 a la Corona a tomar medidas sumamente eficaces para la \u00e9poca. Es crucial entender que, a diferencia de otras potencias, Espa\u00f1a incorpor\u00f3 a los pueblos ind\u00edgenas a su legislaci\u00f3n, otorg\u00e1ndoles derechos y, en la mayor\u00eda de los casos, permitiendo el matrimonio mixto, lo que deriv\u00f3 en un rico proceso de mestizaje cultural. Tal como sostiene Mar\u00eda Elvira Roca Barea en \u201cImperiofobia y Leyenda Negra\u201d que\u00a0<em>\u201cla Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica fue la \u00fanica de las potencias europeas que estableci\u00f3 leyes para la protecci\u00f3n de los ind\u00edgenas y debati\u00f3 moralmente sobre la legitimidad de su dominio\u201d<\/em>\u00a0(Roca Barea, 2016, p. 215). Evidentemente, esta preocupaci\u00f3n por la legitimidad y la moralidad, aunque no siempre se tradujo en una aplicaci\u00f3n perfecta, es un rasgo distintivo de la empresa espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, la narrativa de la leyenda negra cobra a\u00fan m\u00e1s matices cuando se la contrasta con las acciones de otras potencias coloniales, particularmente el Imperio Ingl\u00e9s en Norteam\u00e9rica. Mientras que Espa\u00f1a fundaba ciudades y promov\u00eda el mestizaje, los colonos ingleses, en su mayor\u00eda protestantes con una visi\u00f3n segregacionista, implementaron pol\u00edticas de exterminio y desplazamiento de las poblaciones nativas. La idea de una \u201ctierra vac\u00eda\u201d (<em>terra nullius<\/em>) sirvi\u00f3 de justificaci\u00f3n para la apropiaci\u00f3n violenta de vastos territorios. No hubo en las colonias inglesas universidades para los nativos, ni leyes que los protegieran, ni un debate moral profundo sobre su estatus. Las guerras ind\u00edgenas en Am\u00e9rica del Norte, como las Guerras Indias, resultaron en la aniquilaci\u00f3n completa de tribus enteras y su confinamiento en reservas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El contraste es palpable. Mientras los espa\u00f1oles se mezclaban, dando origen a una nueva raza y cultura, los ingleses manten\u00edan una estricta separaci\u00f3n, viendo a los nativos como un obst\u00e1culo a ser eliminado o segregado. Como afirm\u00f3 Ricardo Levene,\u00a0<em>\u201clos espa\u00f1oles vinieron a poblar y a fundar. Los anglosajones vinieron a destruir lo que encontraban en su camino y a expulsar a los nativos\u201d<\/em>\u00a0(Levene, 1957, p. 125). Este diferencial en el enfoque, que no se ense\u00f1a en casi ninguna escuela o universidad de Hispanoam\u00e9rica, desmantela la visi\u00f3n simplista y unilateral que propone la parad\u00f3jicamente anglosajona \u201cLeyenda Negra\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Para comprender la verdadera dimensi\u00f3n del encuentro entre Espa\u00f1a y las civilizaciones precolombinas, es imperativo que nos despojemos de visiones id\u00edlicas que a menudo ignoran las complejidades y, en ocasiones, las brutalidades inherentes a las estructuras pol\u00edticas y religiosas de estas sociedades. Contrario a la imagen de un para\u00edso terrenal invadido, imperios como el Azteca y el Inca hab\u00edan forjado vastas hegemon\u00edas a trav\u00e9s de la conquista y la imposici\u00f3n tributaria sobre los pueblos sometidos. La dominaci\u00f3n azteca, por ejemplo, se sustentaba en un sistema donde las guerras floridas no s\u00f3lo buscaban expandir el poder territorial, sino tambi\u00e9n asegurar un flujo constante de cautivos destinados a los sacrificios humanos. El Templo Mayor de Tenochtitl\u00e1n, tal como lo describen las cr\u00f3nicas y lo ha confirmado la arqueolog\u00eda moderna, era el escenario de rituales donde la extracci\u00f3n de corazones y el autosacrificio eran pr\u00e1cticas centrales para el mantenimiento del orden c\u00f3smico y pol\u00edtico. Como se\u00f1al\u00f3 el historiador mexicano Miguel Le\u00f3n-Portilla, refiri\u00e9ndose a la cosmovisi\u00f3n n\u00e1huatl,\u00a0<em>\u201cla sangre era el alimento divino por excelencia; el sol, Huitzilopochtli, requer\u00eda de este &#8216;l\u00edquido precioso&#8217; para continuar su curso diario y evitar el fin del mundo\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n-Portilla, 1959, p. 118). Esta concepci\u00f3n religiosa justificaba una violencia ritual que asombr\u00f3 y horroriz\u00f3 a los conquistadores espa\u00f1oles y parece haber sido olvidada en los relatos posmo-progres que muestran ese panorama como el Jard\u00edn del Ed\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Del mismo modo, el Imperio Inca, si bien con otras particularidades, ejerci\u00f3 una dominaci\u00f3n que incorporaba la reubicaci\u00f3n forzada de poblaciones (<em>mitimaes<\/em>) y un estricto control sobre los recursos y la mano de obra de los pueblos subyugados. Aunque los sacrificios humanos incas, conocidos como\u00a0<em>Capacocha<\/em>, no alcanzaron la escala de los aztecas, s\u00ed implicaban la ofrenda de ni\u00f1os y j\u00f3venes elegidos por su pureza y su belleza en cumbres andinas, como lo evidencian los hallazgos de momias como la \u201cNi\u00f1a de Ampato\u201d. Al respecto, la historiadora Mar\u00eda Rostworowski de Diez Canseco ha documentado la compleja relaci\u00f3n entre religi\u00f3n, poder y sacrificio en el Tahuantinsuyo, destacando que\u00a0<em>\u201cestas ceremonias ten\u00edan un profundo significado pol\u00edtico y religioso, buscando la comuni\u00f3n con los dioses para asegurar la prosperidad del imperio y la legitimidad del Inca\u201d<\/em>\u00a0(Rostworowski, 1988, p. 195). As\u00ed, la llegada espa\u00f1ola no se produjo en un vac\u00edo de violencia o dominaci\u00f3n, sino en un continente donde imperios preexistentes ejerc\u00edan su propio control con pr\u00e1cticas que contrastaban fuertemente con los valores de la cristiandad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pues bien, la persistencia en el precitado mito nefasto y falso en la cultura americana contempor\u00e1nea es una de sus consecuencias m\u00e1s perniciosas. Los sistemas educativos, a menudo, reproducen acr\u00edticamente los postulados de esta quimera, generando en las nuevas generaciones una visi\u00f3n sesgada y, en muchos casos, un sentimiento de culpa infundado. Esta narrativa ha sido instrumentalizada para fines pol\u00edticos, alimentando divisiones y dificultando una comprensi\u00f3n integral de nuestra herencia cultural. Al desconocer los matices y las complejidades de la Conquista, se pierde la oportunidad de entender la riqueza del mestizaje y la impronta de la cultura hisp\u00e1nica en el continente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La desinformaci\u00f3n hist\u00f3rica, que es intencional, no s\u00f3lo empobrece nuestra comprensi\u00f3n del pasado, sino que tambi\u00e9n dificulta la construcci\u00f3n de un futuro m\u00e1s cohesionado. Las consecuencias de esta narrativa falaz se manifiestan en la negaci\u00f3n de los profundos lazos culturales y ling\u00fc\u00edsticos que nos unen, y en una persistente autoflagelaci\u00f3n innecesaria que impide valorar la vastedad y la profundidad de la civilizaci\u00f3n que se gest\u00f3 a partir del encuentro de dos mundos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Frente a este panorama, la tarea no es la negaci\u00f3n de la historia, sino su revisi\u00f3n cr\u00edtica y sincera, despojada de prejuicios y manipulaciones. Es imperativo que la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica nos permitan trascender las narrativas simplistas y comprender la complejidad de los procesos que nos han configurado. La persistencia de la leyenda negra nos ha privado de una visi\u00f3n completa, oscureciendo, por ejemplo, el hecho que mientras en los virreinatos hispanoamericanos la Corona Espa\u00f1ola promov\u00eda el acceso de nativos y mestizos a universidades y escuelas desde el siglo XVI, la plena integraci\u00f3n de la poblaci\u00f3n afroamericana en el sistema educativo estadounidense, junto a los blancos, no se concretar\u00eda, y de manera muy precaria, sino hasta la d\u00e9cada de 1950 y 1960. Este contraste no es menor, porque revela una idiosincrasia profunda en la concepci\u00f3n de la inclusi\u00f3n y la dignidad humana por parte de ambos imperios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00bfEs posible, entonces, liberarse de las cadenas de una historia contada por otros, y abrazar esa visi\u00f3n m\u00e1s matizada de nuestro pasado? \u00bfPodemos, como pueblos hispanoamericanos, reconciliarnos con la totalidad de nuestra herencia, incluyendo sus luces y sombras, sin caer en la dicotom\u00eda est\u00e9ril de v\u00edctimas y victimarios absolutos? A pesar de la sombra que a\u00fan proyecta la leyenda negra, existe una esperanza. La creciente disponibilidad de informaci\u00f3n, el surgimiento de nuevas voces y la voluntad de muchos investigadores de desenterrar la verdad, nos permiten vislumbrar un futuro donde la historia se cuente con mayor rigor y honestidad. Es en este reconocimiento de nuestra compleja identidad, forjada a partir de la mezcla de culturas, de la lucha y la colaboraci\u00f3n, donde reside la clave para construir sociedades m\u00e1s justas y conscientes. La revisi\u00f3n del pasado no es un ejercicio del rencor, sino una oportunidad para la comprensi\u00f3n y, en \u00faltima instancia, para la reconciliaci\u00f3n con nosotros mismos y con nuestra herencia compartida, de la cual, no tenemos nada de qu\u00e9 avergonzarnos o pedir perd\u00f3n alguno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u201cEl historiador debe tener la libertad de buscar la verdad sin temor a la censura o a las presiones ideol\u00f3gicas, desmontando las leyendas, vengan de donde vengan\u201d \u00a0Gustavo Bueno,\u00a0Espa\u00f1a frente a Europa\u00a0(1999), p. 23. 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