{"id":454622,"date":"2025-10-24T05:23:29","date_gmt":"2025-10-24T09:23:29","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=454622"},"modified":"2025-10-24T13:45:40","modified_gmt":"2025-10-24T17:45:40","slug":"analizando-el-declive-intelectual-de-la-razon-eclesiastica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=454622","title":{"rendered":"Analizando el declive intelectual de la raz\u00f3n eclesi\u00e1stica"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por<span style=\"color: #ff0000;\"> Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>\u201cLa Biblia no es un iPhone. Todo lo que se puede actualizar, como un iPhone, eventualmente termina en la basura s\u00f3lo para ser reemplazado por un modelo m\u00e1s caro. La Biblia ha perdurado por mucho tiempo y su valor ha cambiado poco, si es que ha cambiado\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>Juan Pablo III, interpretado por John Malkovich en \u201cThe New Pope\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Durante extensos siglos, la Iglesia cat\u00f3lica trascendi\u00f3 el rol de la potestad espiritual para erigirse como la matriz formativa ineludible del pensamiento occidental. Su identidad intelectual se forj\u00f3 sobre la audaz convicci\u00f3n de que la fe no subroga la raz\u00f3n, sino que la culmina y la perfecciona, un postulado cimentado por figuras monumentales cuyo legado articula la base de la cultura occidental.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Recordemos que San Agust\u00edn de Hipona, en su di\u00e1logo con la incredulidad y la herej\u00eda, estableci\u00f3 el principio epistemol\u00f3gico fundacional de la primac\u00eda de la fe como condici\u00f3n para la intelecci\u00f3n profunda, distinguiendo las facultades humanas de la indispensable iluminaci\u00f3n divina. Su m\u00e1xima\u00a0\u00ab<em>Crede, ut intellegas<\/em>\u00bb<strong>\u00a0<\/strong>(\u201cCree, para que puedas entender\u201d), no representa una condena a la raz\u00f3n, sino su jerarquizaci\u00f3n: el acceso pleno a ciertas verdades metaf\u00edsicas, s\u00f3lo se hace posible para una mente previamente dispuesta por la gracia (Agust\u00edn, 1984, p. 19).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Posteriormente, la s\u00edntesis escol\u00e1stica, personificada en Santo Tom\u00e1s de Aquino, elev\u00f3 la indagaci\u00f3n racional al estatuto de un servicio riguroso a la verdad revelada. El\u00a0<em>Doctor Ang\u00e9licus<\/em>\u00a0sosten\u00eda que el prop\u00f3sito de la filosof\u00eda no era demostrar los misterios de la fe, sino, m\u00e1s bien, mostrar que tales verdades\u00a0<em>\u201cno son contrarias a aquellas que la fe ense\u00f1a, y que las verdades de la fe son capaces de ser defendidas por argumentos necesarios o probables\u201d<\/em>\u00a0(Aquino, 1888, p. 21). En definitiva, la hegemon\u00eda intelectual de la Iglesia fue, por ende, un compromiso metodol\u00f3gico; el axioma\u00a0<em>fides quaerens intellectum<\/em>\u00a0(la fe que busca la comprensi\u00f3n) constituy\u00f3 la exigencia de una formaci\u00f3n rigurosa en metaf\u00edsica, l\u00f3gica y teolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la realidad institucional contempor\u00e1nea evidencia una erosi\u00f3n dolorosa y palpable en la calidad acad\u00e9mica y filos\u00f3fica de la producci\u00f3n eclesi\u00e1stica. El problema no se redice a la ausencia de centros de excelencia, sino a la fragilidad estructural del cuerpo formativo predominante, donde el \u201clogos\u201d ha sido desahuciado de su rol protag\u00f3nico. Los programas de formaci\u00f3n clerical han experimentado una hipertrofia de las dimensiones pastorales, administrativas y devocionales de escaso vuelo intelectual, priorizando la praxis de gesti\u00f3n, la popularidad superficial y la obediencia silente sobre la dureza del rigor filos\u00f3fico y la erudici\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La hist\u00f3rica tarea de un clero capaz de entablar un di\u00e1logo riguroso con la complejidad del mundo moderno ha sido suplantada por una formaci\u00f3n que genera, con frecuencia, diletantes bienintencionados, los cuales se revean incapaces de sostener un argumento metaf\u00edsico, teol\u00f3gico, l\u00f3gico y filos\u00f3fico coherente, o al menos discernir con precisi\u00f3n las corrientes ideol\u00f3gicas subyacentes en el debate p\u00fablico. Esta contracci\u00f3n intelectual se agrava por el ecosistema cultural posmoderno, que penaliza la profundidad, el matiz y la argumentaci\u00f3n extensa, al tiempo que recompensa la estupidez, la inmediatez medi\u00e1tica y el eslogan simplificado. El grave error de la Iglesia actual es intentar insertarse en la \u201cera de la autenticidad\u201d, descrita por el fil\u00f3sofo cat\u00f3lico Charles Taylor, quien sostiene que se enfrenta a un mundo que ha abrazado el \u201chumanismo exclusivo\u201d, donde la vida se explica sin recurso a la trascendencia. Consiguientemente, Taylor argumenta que hemos transitado de una sociedad donde la fe era incuestionable a una en la que es una opci\u00f3n (nunca promocionada como \u201cbuena\u201d) entre otras, forzando a las instituciones religiosas a\u00a0<em>reformular sus propios principios<\/em>\u00a0para ser inteligibles (Taylor, 2007, p. 535)<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ante la urgencia del mercado de la opini\u00f3n, muchas voces eclesi\u00e1sticas optan por la simplificaci\u00f3n y el mensaje accesible, sacrificando el argumento complejo que, parad\u00f3jicamente, es el \u00fanico medio para recuperar una voz prof\u00e9tica y s\u00f3lidamente articulada. Este fen\u00f3meno es un claro s\u00edntoma de la fragmentaci\u00f3n del discurso moral occidental que Alasdair MacIntyre describi\u00f3 lucidamente al se\u00f1alar que\u00a0<em>\u201chemos perdido, quiz\u00e1 en gran parte, nuestras pretensiones de un conocimiento moral y social sistem\u00e1tico porque hemos perdido nuestras pretensiones de que ese conocimiento sea capaz de ser transmitido dentro de una tradici\u00f3n\u201d<\/em>\u00a0(MacIntyre, 2007, p. 23). En definitiva, si la Iglesia es incapaz de articular su tradici\u00f3n de manera inteligible, densa y con el rigor humilde del debate racional, su voz se disuelve en la banalidad, conden\u00e1ndola al ostracismo cultural en terrenos donde supo ser Ama y Se\u00f1ora.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Otro aspecto que no podemos dejar pasar aqu\u00ed es el paralelismo roto entre el \u201cMonasterio\u201d como\u00a0<em>Officina Sapientiae<\/em>\u00a0al seminario burocr\u00e1tico de hoy. La crisis formativa actual se revela con mayor acritud al trazar dicho paralelismo con el paradigma educativo de la \u00e9poca dorada de la teolog\u00eda, encarnado en los monasterios medievales. Estos cenobios no eran refugios de piedad, sino verdaderos talleres de sabidur\u00eda, donde el cultivo intelectual se consideraba intr\u00ednseco a la b\u00fasqueda de la santidad misma. Tengamos en cuenta que la\u00a0<em>lectio divina<\/em>\u00a0era inseparable del estudio met\u00f3dico, y la vida comunitaria garantizaba la inmersi\u00f3n en una disciplina intelectual que abarcaba la gram\u00e1tica, la ret\u00f3rica, el c\u00e1lculo\u00a0(el\u00a0<em>Trivium<\/em>\u00a0y el\u00a0<em>Quadrivium<\/em>) y, finalmente, la teolog\u00eda como la ciencia suprema. El modelo mon\u00e1stico exig\u00eda la unidad entre\u00a0<em>ordo<\/em>\u00a0(orden) y s<em>tudium<\/em>\u00a0(estudio), entendiendo que s\u00f3lo el silencio y la ascesis creaban las condiciones de posibilidad para el pensamiento profundo. Este compromiso vital de los monjes contrastaba diametralmente con una visi\u00f3n meramente instrumental de la formaci\u00f3n eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En el contexto actual, el seminario- instituci\u00f3n moderna dise\u00f1ada para la formaci\u00f3n especializada del clero secular- ha perdido, en gran medida, la fibra de esa integraci\u00f3n sapiencial. Al respecto,\u00a0Jean Leclercq, un experto en el monacato medieval, sostiene que, para los monjes,\u00a0<em>\u201cla cultura no era un fin en s\u00ed misma; era un medio, un instrumento, un objeto del ejercicio de la humildad, es decir, la fe\u201d\u00a0<\/em>(Leclercq, 1961, p. 11). Este principio revela que el estudio era un acto de piedad y no de simple adquisici\u00f3n de t\u00edtulos (se pensaba que la sabidur\u00eda no s\u00f3lo te hac\u00eda m\u00e1s cercano a la santidad, sino tambi\u00e9n m\u00e1s piadoso).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mientras el monasterio medieval era una comunidad dedicada al estudio inmersivo del saber cl\u00e1sico y patr\u00edstico, el seminario actual opera bajo la l\u00f3gica de la certificaci\u00f3n burocr\u00e1tica y la eficiencia pastoral. La formaci\u00f3n se ha fragmentado en m\u00f3dulos y cr\u00e9ditos que priorizan la adquisici\u00f3n de habilidades funcionales- como la gesti\u00f3n parroquial o la coordinaci\u00f3n de eventos- por encima de la lenta digesti\u00f3n filos\u00f3fica y metaf\u00edsica necesaria. El resultado de esta decadencia es un d\u00e9ficit del rigor y de la concentraci\u00f3n: el seminarista no siempre es un asceta del saber inmerso en una tradici\u00f3n intelectual, sino un futuro administrador eclesi\u00e1stico con una preparaci\u00f3n filos\u00f3fica totalmente insuficiente para confrontar las tesis nihilistas o materialistas de la academia moderna. En otras palabras, la disciplina del\u00a0<em>studium<\/em>\u00a0ha sido sustituida por la ansiedad de la relevancia pastoral inmediata, rompiendo el equilibrio que hizo de la Iglesia la\u00a0<em>Magistra Scholarum<\/em>\u00a0(Maestra de Escuelas)\u00a0de Occidente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Consecuentemente, la deficiencia en la formaci\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica del sacerdote actual se manifiesta de forma inmediata y tangible en el p\u00falpito, deteriorando la calidad y el prop\u00f3sito sagrado de la homil\u00eda. La misma, en su sentido original lit\u00fargico, es la actualizaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n del misterio de la Palabra de Dios al tiempo presente, en tanto que exige una ex\u00e9gesis rigurosa, una comprensi\u00f3n profunda de la historia de la salvaci\u00f3n (<em>historia salutis<\/em>) y una capacidad ret\u00f3rica para articular verdades complejas con claridad. Si el sacerdote carece de una base filos\u00f3fica s\u00f3lida- especialmente en metaf\u00edsica, l\u00f3gica y antropolog\u00eda- su capacidad para realizar la interpretaci\u00f3n correcta se trunca. En este punto, debemos considerar que el Concilio Vaticano II, en la Constituci\u00f3n\u00a0<em>Dei Verbum<\/em>, ya advert\u00eda sobre la necesidad de que la Sagrada Escritura sea le\u00edda e interpretada con la debida formaci\u00f3n:\u00a0<em>\u201cLa sagrada Tradici\u00f3n y la Sagrada Escritura constituyen un solo dep\u00f3sito sagrado de la palabra de Dios [\u2026]. Los Padres de la Iglesia, cuya predicaci\u00f3n es una exposici\u00f3n de la Palabra revelada, son un testigo permanente\u201d<\/em>\u00a0(Concilio Vaticano II, 1965, n. 10). As\u00ed pues, un clero d\u00e9bilmente formado es totalmente incapaz de acceder a esta\u00a0<em>Tradici\u00f3n<\/em>\u00a0con profundidad cr\u00edtica y los conocimientos hist\u00f3ricos, filos\u00f3ficos y teol\u00f3gicos necesarios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El resultado de esta triste fragilidad es la sustituci\u00f3n del discurso teol\u00f3gico por el t\u00f3pico banal, la an\u00e9cdota moralizante superficial o la sociolog\u00eda de baja calidad. La homil\u00eda se convierte a menudo en una moralina simplificada o en una exhortaci\u00f3n emotiva que evade la confrontaci\u00f3n con las grandes preguntas de la fe. Este empobrecimiento no s\u00f3lo es un problema ret\u00f3rico, sino que representa, fundamentalmente, una traici\u00f3n al sentido original de la Misa, la cual, como \u201cfuente y cumbre\u201d de la vida cristiana, se articula en dos mesas: la \u201cmesa de la Palabra\u201d (liturgia de la Palabra) y la \u201cmesa del Pan\u201d (liturgia Eucar\u00edstica). Cuando la mesa de la Palabra se debilita por la predicaci\u00f3n superficial, la conexi\u00f3n intelectual del fiel con el misterio eucar\u00edstico se aten\u00faa. As\u00ed, la liturgia pierde su densidad intelectual y se reduce a un acto devocional privado o a una ceremonia social. Esta incapacidad de articular el\u00a0<em>Misterio<\/em>\u00a0en el lenguaje de la\u00a0<em>Raz\u00f3n<\/em>\u00a0condena al sacerdote a la ineficacia como mediador intelectual, haciendo que la Misa pierda su fuerza como evento pedag\u00f3gico y sapiencial. Es imperativo, por tanto, que la formaci\u00f3n clerical devuelva la primac\u00eda al rigor intelectual como condici\u00f3n\u00a0<em>sine qua non<\/em>\u00a0para la integridad lit\u00fargica y la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">A\u00fan hay m\u00e1s. La propia c\u00fapula eclesi\u00e1stica ha intentado diagnosticar esta patolog\u00eda, aunque la respuesta ha sido m\u00e1s ret\u00f3rica que materialmente transformadora. En la enc\u00edclica\u00a0<em>Fides et Ratio<\/em>, San\u00a0Juan Pablo II\u00a0reivindic\u00f3 la urgencia de la filosof\u00eda, advirtiendo que\u00a0<em>\u201cla fe interviene para liberar a la raz\u00f3n de la presunci\u00f3n, tentaci\u00f3n que f\u00e1cilmente la asalta\u201d<\/em>\u00a0(Juan Pablo II, 1998, n. 48). El pont\u00edfice no solo clam\u00f3 por una revitalizaci\u00f3n filos\u00f3fica, sino que alert\u00f3 espec\u00edficamente sobre su reducci\u00f3n a mera proped\u00e9utica teol\u00f3gica o a instrumental pr\u00e1ctico, exigiendo un \u00e1mbito acad\u00e9mico donde la filosof\u00eda conserve su\u00a0<em>\u201cdimensi\u00f3n sapiencial\u201d<\/em>\u00a0(Juan Pablo II, 1998, n. 83). Sin embargo, la noble reiteraci\u00f3n magisterial de la importancia de la filosof\u00eda no ha sido acompa\u00f1ada de pol\u00edticas acad\u00e9micas capaces de revertir la tendencia en seminarios y facultades teol\u00f3gicas. La tensi\u00f3n se define en la asimetr\u00eda entre la intenci\u00f3n y la capacidad efectiva de interlocuci\u00f3n. La voluntad de di\u00e1logo proclamada en\u00a0<em>Gaudium et Spes\u00a0<\/em>(es el t\u00edtulo de la \u00fanica constituci\u00f3n pastoral del Concilio Vaticano II y trata sobre \u201cla Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo\u201d) se ha traducido, en muchos casos, en una absorci\u00f3n acr\u00edtica de ideolog\u00edas y modas, precisamente por la carencia de un armaz\u00f3n filos\u00f3fico y teol\u00f3gico robusto que permita el discernimiento cr\u00edtico y la oposici\u00f3n argumental.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El riesgo existencial es la autolimitaci\u00f3n de la raz\u00f3n cristiana.\u00a0Joseph Ratzinger, en su Discurso de Ratisbona, se\u00f1al\u00f3 el peligro de una raz\u00f3n que se autoexcluye de las grandes preguntas metaf\u00edsicas. El Papa, te\u00f3logo magistral, advirti\u00f3 que el intento moderno por restringir la raz\u00f3n\u00a0<em>\u201cal mundo de las \u2018certezas\u2019 que se pueden obtener mediante la experimentaci\u00f3n y la contrastaci\u00f3n\u201d\u00a0<\/em>(Benedicto XVI, 2006, n. 3) termina por empobrecerla, separ\u00e1ndola del\u00a0<em>logos<\/em>\u00a0de la raz\u00f3n teol\u00f3gica, cuando la Iglesia renuncia a la metaf\u00edsica o a la filosof\u00eda perenne como base de su formaci\u00f3n, y s\u00f3lo ofrece respuestas payasescas, emotivas, moralinas simplificadas o soluciones administrativas a problemas de \u00edndole profunda, se condena a la irrelevancia en los grandes debates que definen este siglo: bio\u00e9tica, inteligencia artificial, ecolog\u00eda integral, explotaci\u00f3n humana, etc\u00e9tera. El desfase no es s\u00f3lo de contenido, sino de m\u00e9todo y de lenguaje: la incapacidad actual de la curia o de los l\u00edderes para entrar en la anal\u00edtica rigurosa y las epistemes especializadas del mundo actual erosiona dr\u00e1sticamente su autoridad intelectual hasta el punto de la caricatura.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Finalmente, la credibilidad epist\u00e9mica de una instituci\u00f3n depende intr\u00ednsecamente de su integridad moral. Cuando los esc\u00e1ndalos sistem\u00e1ticos socavan la autoridad espiritual de los pastores, la recepci\u00f3n de sus argumentos filos\u00f3ficos o teol\u00f3gicos queda irreparablemente da\u00f1ada. La atrofia intelectual y la crisis moral se retroalimentan en un c\u00edrculo vicioso, catalizando el colapso de la autoridad en todos sus planos. Que quede claro, amigos m\u00edos, este ensayo no busca idealizar una edad de oro, sino remarcar la fractura cr\u00edtica entre un pasado de producci\u00f3n intelectual eminente y un presente de superficialidad formativa mayoritaria.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La restauraci\u00f3n del capital intelectual exige una visi\u00f3n audaz que valore la producci\u00f3n te\u00f3rica, no como un ap\u00e9ndice subsidiario, sino como el coraz\u00f3n mismo de la misi\u00f3n evangelizadora, el medio para hacer inteligible la fe en un mundo que ha olvidado el sentido de la trascendencia. La cuesti\u00f3n fundamental reside en si es viable revertir la inercia institucional que ha priorizado la administraci\u00f3n y el show sobre la metaf\u00edsica, sin caer en un elitismo acad\u00e9mico que la aleje de sus bases populares, y en c\u00f3mo una Iglesia global, tentada por la inmediatez medi\u00e1tica, podr\u00eda reconstruir el paciente y silencioso h\u00e1bito de la\u00a0<em>lectio divina<\/em>\u00a0y la argumentaci\u00f3n rigurosa, reintroduciendo el amor por el saber profundo. Lo m\u00e1s punzante es dilucidar si la Iglesia tiene la voluntad y el coraje de desmantelar la formaci\u00f3n trivial y diletante que hoy sustenta la debilidad de su voz en el siglo XXI, o si prefiere la comodidad de la irrelevancia al rigor de la verdad. Si la respuesta a estos interrogantes es la pasividad continuada, s\u00f3lo se puede anticipar la consolidaci\u00f3n del declive epist\u00e9mico de la raz\u00f3n cristiana y, con ello, la inevitable p\u00e9rdida de la Iglesia como faro intelectual y moral.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas (APA 7)<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Agust\u00edn, S. (1984).\u00a0<em>Sermones<\/em>. (Vol. 1). Biblioteca de Autores Cristianos. (Obra original publicada c. 400 d.C.).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aquino, T. de. (1888).\u00a0<em>Summa contra Gentiles: Libri Quattuor. Accedunt Tabulae<\/em>. Ex Typographia Polyglotta S. C. de Propaganda Fide. (Obra original publicada c. 1259-1265).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Benedicto XVI. (2006, 12 de septiembre).\u00a0<em>Fe, raz\u00f3n y universidad: recuerdos y reflexiones<\/em>. (Discurso de Ratisbona). Librer\u00eda Editrice Vaticana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Concilio Vaticano II. (1965).\u00a0<em>Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica Dei Verbum sobre la divina Revelaci\u00f3n<\/em>. Librer\u00eda Editrice Vaticana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Concilio Vaticano II. (1965).\u00a0<em>Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et Spes sobre la Iglesia en el mundo actual<\/em>. Librer\u00eda Editrice Vaticana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Juan Pablo II. (1998, 14 de septiembre).\u00a0<em>Carta enc\u00edclica Fides et Ratio a los Obispos, a los sacerdotes y di\u00e1conos, a los religiosos y religiosas, y a todos los fieles sobre las relaciones entre fe y raz\u00f3n<\/em>. Librer\u00eda Editrice Vaticana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Leclercq, J. (1961).\u00a0<em>El amor a las letras y el deseo de Dios: Introducci\u00f3n a los escritores mon\u00e1sticos medievales<\/em>.\u00a0Andr\u00e9s Bello.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">MacIntyre, A. (2007).\u00a0<em>After Virtue: A Study in Moral Theory<\/em>\u00a0(3.\u00aa ed.). University of Notre Dame Press. (Obra original publicada en 1981).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Taylor, C. (2007).\u00a0<em>A Secular Age<\/em>. The Belknap Press of Harvard University Press.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u201cLa Biblia no es un iPhone. Todo lo que se puede actualizar, como un iPhone, eventualmente termina en la basura s\u00f3lo para ser reemplazado por un modelo m\u00e1s caro. 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