{"id":458203,"date":"2025-12-24T06:00:18","date_gmt":"2025-12-24T11:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=458203"},"modified":"2025-12-24T14:37:36","modified_gmt":"2025-12-24T19:37:36","slug":"el-desafio-ontologico-de-la-natividad-a-la-razon-posmoderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=458203","title":{"rendered":"El desaf\u00edo ontol\u00f3gico de la Natividad a la raz\u00f3n posmoderna"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>\u201cEl Hijo de Dios se hizo hombre para poner a los hombres en condiciones de llegar a ser hijos de Dios\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>Lewis, C. S. (2005).\u00a0Mero cristianismo\u00a02005, p. 192.<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El advenimiento de la navidad es, ante todo, un acontecimiento cristol\u00f3gico, la consumaci\u00f3n del misterio de Dios hecho Hombre. Este acto, la Encarnaci\u00f3n hipost\u00e1tica, no es una simple concesi\u00f3n simb\u00f3lica, sino la manifestaci\u00f3n de la\u00a0<em>\u201cK\u00e9nosis\u201d-\u00a0<\/em>entendida aqu\u00ed como el vaciamiento total de la gloria y el poder divino para asumir la fragilidad humana- que opera como el contrapunto ontol\u00f3gico m\u00e1s radical frente al esp\u00edritu decadente de nuestra posmodernidad. Mientras que la sensibilidad contempor\u00e1nea exalta la autoafirmaci\u00f3n y el poder subjetivo, la divinidad se revela en la forma m\u00e1s vulnerable: la infancia y la precariedad material. Por esta raz\u00f3n, la figura de Cristo en el pesebre demanda una hermen\u00e9utica que desborde el sentimentalismo y se adentre en la metaf\u00edsica de su Persona.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El n\u00facleo de esta fiesta reside en el \u201clogocentrismo de Bel\u00e9n\u201d, donde en Cristo confluyen lo eterno y lo temporal, lo infinito y lo finito. El Logos (la Raz\u00f3n ordenadora de Dios), al hacerse carne, no s\u00f3lo se sujet\u00f3 a la fragilidad, sino que se opone directamente a la condici\u00f3n posmoderna, la cual, tras la demolici\u00f3n de los \u201cmetarrelatos\u201d (las grandes narrativas que dan sentido a la historia), ha decretado la disoluci\u00f3n de toda verdad trascendente y objetiva. Consecuentemente, la navidad presenta la verdad no como una abstracci\u00f3n inalcanzable, sino como una Persona hist\u00f3rica, una realidad firme que resiste a la licuefacci\u00f3n social. Al respecto, San Juan Pablo II, en su cr\u00edtica a la separaci\u00f3n entre fe y raz\u00f3n, enfatiz\u00f3 que la revelaci\u00f3n en Cristo es la fuente de la verdad inmutable que el hombre necesita, puesto que\u00a0<em>\u201cel hombre puede llegar a poseer una verdad clara y cierta\u2026 que lo libera de la cerraz\u00f3n del individualismo y de los l\u00edmites del subjetivismo\u201d<\/em>\u00a0(Juan Pablo II, 1998, p. 12).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed pues, la elecci\u00f3n del pesebre (<em>praesepe<\/em>), el recept\u00e1culo para el alimento animal, es el signo m\u00e1s chocante y\u00a0antirret\u00f3rico: no es un mero indicio de pobreza material, sino la manifestaci\u00f3n palpable de que Dios elige el lugar m\u00e1s humilde para revelar su m\u00e1xima dignidad. De hecho, esta humildad es la forma activa de la redenci\u00f3n, confrontando la obsesi\u00f3n de la cultura actual por el status y el artificio. El pesebre es el anti-trono por excelencia, en tanto que la \u201cK\u00e9nosis\u201d mesi\u00e1nica, inaugurada en Bel\u00e9n, subvirti\u00f3 frontalmente la expectativa de un Mes\u00edas lleno de lujos y ej\u00e9rcitos, manifestando el se\u00f1or\u00edo universal en la sencillez de \u00e9ste reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un elemento crucial que profundiza esta precariedad es la condici\u00f3n de exilio que rodea el nacimiento. La Sagrada Familia no s\u00f3lo nace en la pobreza, sino en el desarraigo, forzada primero al viaje a Bel\u00e9n por el censo imperial\u00a0\u00a0y, poco despu\u00e9s, a la huida a Egipto para escapar de la persecuci\u00f3n de Herodes. Este exilio es un rasgo teol\u00f3gico esencial, en tanto que muestra que el redentor no posee ning\u00fan lugar seguro en la Tierra que no sea el hogar de los marginales. La vida del Hijo de Dios inicia, pues, en la condici\u00f3n de refugiado, una realidad que confronta directamente la b\u00fasqueda de seguridad absoluta y el rechazo al \u201cotro\u201d que prevalece en la esfera posmoderna.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En este escenario de absoluta humildad, la presencia de San Jos\u00e9 y Mar\u00eda son fundamentales para concebir el misterio y la festividad. Jos\u00e9, el\u00a0<em>\u201c<\/em><em>vir justus\u201d<\/em>\u00a0(var\u00f3n justo), encarna la dignidad del trabajo silencioso y la obediencia del custodio, virtudes diametralmente opuestas a la cultura del espect\u00e1culo actual. Sobre \u00e9ste aspecto en particular, Josemar\u00eda Escriv\u00e1 de Balaguer destac\u00f3 una verdad esencial al indicar que\u00a0<em>\u201cSan Jos\u00e9 es maestro de la vida interior. Nos ense\u00f1a a conocer a Jes\u00fas, a convivir con \u00c9l, a sabernos parte de la familia de Dios\u201d<\/em>\u00a0(Escriv\u00e1 de Balaguer,\u00a0<em>Es Cristo que pasa<\/em>, 2005, p. 55).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">A\u00fan m\u00e1s profundamente, la figura de Mar\u00eda, la\u00a0<em>\u201cTheotokos\u201d<\/em>\u00a0(Madre de Dios), consagra la santidad del ser humano desde su origen. Su Inmaculada Concepci\u00f3n (la ausencia de pecado original desde el primer instante de su ser) no es una excepci\u00f3n a la redenci\u00f3n, sino su aplicaci\u00f3n m\u00e1s perfecta. La ense\u00f1anza de la Inmaculada Concepci\u00f3n, defendida por el beato Juan Duns Scoto (<em>Doctor Sutilis<\/em>), en el siglo XIV, resolvi\u00f3 el debate teol\u00f3gico sobre este dogma mediante un argumento que exaltaba el poder redentor de Cristo. Scoto defendi\u00f3 la posibilidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n no por necesidad, sino por la capacidad de Dios de conceder una gracia superior. El punto central es que Cristo es un mediador m\u00e1s perfecto si preserva a su Madre del pecado original que si permitiera que cayera y luego la levantara.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El argumento clave de Scoto, conocido como el\u00a0potuit, decuit, ergo fecit\u00a0(pudo, convino, luego lo hizo), se resume en la preeminencia de la gracia:\u00a0<em>\u201cPod\u00eda Dios conferir este grado de gracia, y conven\u00eda que lo confiriese a aquella que estaba destinada a ser la Madre del Verbo encarnado. Por lo tanto, ha de sostenerse que lo hizo.\u00a0Cristo fue Mediador m\u00e1s perfecto\u00a0en Mar\u00eda, porque la mereci\u00f3 para ser\u00a0inmune de toda culpa\u00a0en el instante de la concepci\u00f3n, lo que era un mayor beneficio\u201d\u00a0<\/em>(Duns Scoto,\u00a0Ordinatio, III, d. 3, q. 1, 1966, p. 286). Esta verdad teol\u00f3gica refuta la visi\u00f3n posmoderna del hombre como un ser puramente defectible y provisional, reafirmando que, por los m\u00e9ritos futuros de Cristo, la posibilidad de la perfecci\u00f3n humana integral en la gracia es real.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un signo m\u00e1s sorprendente a\u00fan es la ense\u00f1anza tradicional de la Iglesia sobre el parto sin dolor (<em>partus sine dolore<\/em>) de Mar\u00eda. Este privilegio mariano se interpreta como un signo de la reversi\u00f3n de la maldici\u00f3n de Eva (<em>G\u00e9nesis 3:16<\/em>) por la Nueva Eva. La Natividad, por lo tanto, no s\u00f3lo inaugura la redenci\u00f3n, sino que restituye la armon\u00eda original entre la naturaleza y la gracia. La ausencia de dolor en el parto virginal es la prueba de que el pecado y la muerte no tienen dominio sobre la Madre de Dios. Este hecho se opone radicalmente\u00a0al materialismo existencialista que reduce la vida a una cadena ineludible de sufrimiento y absurdo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En esta misma l\u00ednea argumental, la Encarnaci\u00f3n constituye la respuesta definitiva a la pregunta por el ser humano. El gran te\u00f3logo Karl Rahner abord\u00f3 la encarnaci\u00f3n como la realizaci\u00f3n suprema de la vocaci\u00f3n humana. Para \u00e9l, la humanidad de Cristo es la prueba de que la finitud no es una prisi\u00f3n, sino la posibilidad de la divinidad, una tesis que permite comprender al hombre a la luz de la\u00a0<em>\u201cImago Dei\u201d<\/em>\u00a0(la imagen de Dios, el n\u00facleo inmutable de la persona humana). Aqu\u00ed, el hombre es constitutivamente un \u201coyente de la Palabra\u201d, un ser trascendentalmente abierto a la gracia y a la revelaci\u00f3n de Dios. La Encarnaci\u00f3n (la Navidad) no es, pues, una intrusi\u00f3n ajena a la naturaleza, sino el punto omega donde la finitud humana se revela como capaz de acoger a la finitud.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La antropolog\u00eda de Rahner choca de frente con el subjetivismo posmoderno. Si el ser humano es una \u201cposibilidad\u201d abierta a la autocomunicaci\u00f3n de Dios, entonces la identidad no es pl\u00e1stica ni inventada, sino que se encuentra en la asunci\u00f3n de esta trascendentalidad puesto que\u00a0<em>\u201cEl hombre es la posibilidad de la Encarnaci\u00f3n de Dios, y la Encarnaci\u00f3n de Dios es el cumplimiento de la esencia humana,\u00a0el punto de intersecci\u00f3n m\u00e1s alto de la trayectoria de la autorrealizaci\u00f3n humana\u201d<strong>\u00a0<\/strong><\/em>(Rahner,\u00a0<em>Curso fundamental de la fe<\/em>, 2002, p. 28).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Desde esta \u00f3ptica, la personalidad pl\u00e1stica y fluida de la posmodernidad, descrita por Marina:\u00a0<em>\u201cUna personalidad pl\u00e1stica se podr\u00e1 acomodar mejor a un mundo cambiante&#8230; Tendr\u00e1 siete vidas como los gatos, pero posiblemente vida de gato\u201d<\/em>\u00a0(Marina, 2000, p. 47), queda desenmascarada como la negaci\u00f3n de la\u00a0vocaci\u00f3n ontol\u00f3gica\u00a0inherente a la\u00a0<em>Imago Dei<\/em>\u00a0(la imagen de Dios) que la Natividad viene a restaurar. La humanidad de Cristo es la prueba de que la finitud no es una prisi\u00f3n, sino la posibilidad de la Divinidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En consecuencia, el escenario de la Natividad, la cueva, el establo o la gruta, simboliza el espacio de la penumbra y la marginalidad. La Luz del Mundo irrumpe desde esta oscuridad, y la salvaci\u00f3n se encuentra en la periferia existencial. San Gregorio Nacianceno, el Doctor de la Iglesia, captur\u00f3 la maravilla de esta ant\u00edtesis al meditar sobre el nacimiento de Cristo:\u00a0<em>\u201cLa Palabra se hizo carne para que la carne se hiciera Palabra\u201d<\/em>\u00a0(<em>Oraci\u00f3n<\/em>, 38, 13, 1996, p. 321).\u00a0\u00a0La elecci\u00f3n de los pastores como primeros testigos refuerza este principio de autoridad inversa. Tambi\u00e9n, el Papa Francisco ha profundizado en esta clave de lectura social y teol\u00f3gica del pesebre, elevando la marginalidad a categor\u00eda redentora, especialmente visible en la necesidad de los migrantes:\u00a0<em>\u201cEl pesebre nos ayuda a ver y tocar la pobreza de Dios, que nos recuerda que no debemos buscar la felicidad y la prosperidad en la ambici\u00f3n y en la avidez, sino en el reconocimiento de Dios y en el servicio a los dem\u00e1s<\/em>\u00a0(<em>Admirabile signum<\/em>, 2019, p. 5).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed pues, la festividad ha sido subsumida por el hedonismo secularizado, despoj\u00e1ndola de su significado trascendente. El peligro se manifiesta en el hecho de que la propia fe se adapte a esta l\u00f3gica de mercado. Al respecto, el Papa Benedicto XVI se\u00f1al\u00f3 con perspicacia la banalizaci\u00f3n de lo sagrado en nuestra era posmoderna:\u00a0<em>\u201cLa religi\u00f3n se convierte casi en un producto de consumo\u2026 pero la religi\u00f3n buscada \u2018a la medida de cada uno\u2019 a la postre no nos ayuda. Es c\u00f3moda, pero en el momento de crisis nos abandona a nuestra suerte\u201d<\/em>\u00a0(Benedicto XVI, 2006, p. 81). La humildad del pesebre, marcada por el exilio, es el juicio m\u00e1s severo sobre la soberbia y el narcisismo de una \u00e9poca que solo se adora a s\u00ed misma.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La profundidad de algunos de los s\u00edmbolos navide\u00f1os que hemos analizado revela un sistema de pensamiento completo que se niega a ser domesticado por el esp\u00edritu consumista de la \u00e9poca. Hemos transitado por la paradoja de la \u201cK\u00e9nosis y la refutaci\u00f3n del individualismo posmoderno.\u00a0No obstante, este abismo entre la sublimidad teol\u00f3gica y la vulgarizaci\u00f3n cultural no debe llevarnos a la trampa de la nostalgia, sino a la\u00a0interpelaci\u00f3n radical. Si el Verbo se ha hecho carne en la\u00a0precariedad absoluta\u00a0y en el exilio para desmantelar la fascinaci\u00f3n por el poder y el falso arraigo, \u00bfestamos dispuestos a vaciarnos de nuestro propio\u00a0<em>yo<\/em>\u00a0posmoderno-de su soberbia y su hedonismo-para acoger esta dignidad inaudita? \u00bfAceptamos la condici\u00f3n de\u00a0extranjeros y peregrinos\u00a0que implica seguir al Mes\u00edas exiliado, o persistimos en la quimera de la omnipotencia tecnol\u00f3gica y la b\u00fasqueda de un Mes\u00edas de lujo? La figura de Dios hecho Hombre nos pregunta, en \u00faltima instancia,\u00a0si la historia de nuestra propia vida est\u00e1 fundada sobre la verdad de la Encarnaci\u00f3n o sobre el artificio de nuestra propia invenci\u00f3n. Que el silencio de aquella noche nos inquiete hasta la m\u00e9dula, forz\u00e1ndonos a elegir entre la luz de una estrella o el parpadeo intrascendente de la pantalla.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Agust\u00edn de Hipona. (1969).\u00a0<em>Sermones<\/em>. (Vol. 184). Biblioteca de Autores Cristianos (BAC).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Benedicto XVI. (2006).\u00a0<em>Luz del mundo: El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos<\/em>\u00a0(Conversaci\u00f3n con Peter Seewald). Editorial Herder.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Duns Scoto, J. (1966).\u00a0<em>Ordinatio<\/em>. (Vol. III, d. 3, q. 1). (Edici\u00f3n cr\u00edtica, V. Smet et al.). Vaticana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Escriv\u00e1 de Balaguer, J. (2005).\u00a0<em>Es Cristo que pasa<\/em>. Ediciones Rialp.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Francisco. (2019). Carta Apost\u00f3lica\u00a0<em>Admirabile signum<\/em>. Librer\u00eda Editora Vaticana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Gregorio Nacianceno. (1996).\u00a0<em>Oraci\u00f3n<\/em>. (Vol. 38). (J. L. Bastero, Trad.). Ciudad Nueva.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Juan Pablo II. (1998). Carta Enc\u00edclica\u00a0<em>Fides et ratio<\/em>. Librer\u00eda Editora Vaticana.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Lewis, C. S. (2005).\u00a0<em>Mero cristianismo<\/em>. (Versi\u00f3n en espa\u00f1ol de 2005 de la edici\u00f3n original de 1952). Editorial Rialp.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Marina, J. A. (2000).\u00a0<em>El laberinto sentimental<\/em>. Editorial Anagrama.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Rahner, K. (2002).\u00a0<em>Curso fundamental de la fe: Introducci\u00f3n al concepto de cristianismo<\/em>. Editorial Herder.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u201cEl Hijo de Dios se hizo hombre para poner a los hombres en condiciones de llegar a ser hijos de Dios\u201d Lewis, C. S. (2005).\u00a0Mero cristianismo\u00a02005, p. 192. El advenimiento de la navidad es, ante todo, un acontecimiento cristol\u00f3gico, la consumaci\u00f3n del misterio de Dios hecho Hombre. 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