{"id":458268,"date":"2025-12-25T07:31:48","date_gmt":"2025-12-25T12:31:48","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=458268"},"modified":"2025-12-26T16:34:24","modified_gmt":"2025-12-26T21:34:24","slug":"navidad-tiempo-y-carne-una-reflexion-filosofica-sobre-interrupcion-encarnacion-y-cuidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=458268","title":{"rendered":"Navidad, tiempo y carne: una reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre interrupci\u00f3n, encarnaci\u00f3n y cuidado"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>\u201cEl tiempo no es una serie de instantes; es la unidad en la que se despliega la memoria, la presencia y la esperanza\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\">Paul Ricoeur,\u00a0<em>Tiempo y relato<\/em>, 1984, p. 23<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La navidad, en la plenitud de su misterio lit\u00fargico y trascendiendo la superficialidad de sus ritmos comerciales, exige ser reconocida como un acontecimiento central en la filosof\u00eda del tiempo. Nuestra reflexi\u00f3n no parte de una neutralidad secular, sino que se enra\u00edza en la tradici\u00f3n cristiana, la cual sostiene que lo sacro no puede ser despojado, sino que el fundamento ineludible de toda verdad. Partiendo de esta base, y al trazar las convergencias entre las meditaciones de San Agust\u00edn, Martin Heidegger y Paul Ricoeur, se propone que la navidad constituye una experiencia temporal que interrumpe la linealidad cronol\u00f3gica (\u201cchronos\u201d) y, en su lugar, despliega un tiempo cualitativo, \u201ckairol\u00f3gico\u201d, capaz de reconfigurar la memoria, el presente y la esperanza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En este sentido, la aproximaci\u00f3n de San Agust\u00edn es fundacional. El obispo de Hipona observa en sus \u201cConfesiones\u201d que la experiencia del tiempo es una dificultad inherente al alma que recuerda, espera y atiende, al punto de formular su c\u00e9lebre apor\u00eda:\u00a0<em>\u201csi nadie me lo pregunta, lo s\u00e9; si quiero explicarlo a quien me lo pregunta, ya no lo s\u00e9\u201d<\/em>\u00a0(Agust\u00edn de Hipona,\u00a0<em>Confesiones<\/em>, Libro XI, 1999, p. 267). Esta dificultad no s\u00f3lo diagnostica la complejidad antropol\u00f3gica de nuestra relaci\u00f3n con el tiempo, sino que simult\u00e1neamente abre la puerta a la posibilidad de que ciertos acontecimientos- como el nacimiento- instauren una vivencia temporal radicalmente distinta. En ella, la presencia adquiere su espesor particular, y la memoria del pasado, junto con la esperanza del futuro, se entretejen en una unidad vivificante.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Para comprender la naturaleza de esta interrupci\u00f3n, es indispensable acudir a la anal\u00edtica existencial. Martin Heidegger, en su estudio sobre el \u201cDasein\u201d (el\u00a0<em>Ser-ah\u00ed<\/em>), nos recuerda que la temporalidad no es la sucesi\u00f3n externa del \u201cahora\u201d, sino la estructura interna que constituye a ese ser que, irremediablemente, existe proyect\u00e1ndose hacia la muerte. La navidad, al introducir el acontecimiento del \u201cnacimiento\u201d como quiebre absoluto, act\u00faa como una fisura en esa temporalidad proyectiva.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">De este modo, se revela la historicidad profunda del presente y se muestra la posibilidad de un tiempo que no se agota en la productividad ni en la simple sucesi\u00f3n de tareas. Esta experiencia permite reconocer el \u201ckairos\u201d: un \u201cmomento oportuno\u201d cuyo valor no reside en la duraci\u00f3n (<em>chronos<\/em>), sino en la intensidad de su significado y su capacidad para transformar la existencia. Este diagn\u00f3stico es completado por Paul Ricoeur, quien propone la narratividad como el horizonte en el que la memoria y el futuro logran articularse en una trama coherente de sentido, por lo que la navidad funciona como un hito narrativo fundamental que reinscribe la biograf\u00eda individual y colectiva en clave de esperanza (Ricoeur,\u00a0<em>Tiempo y relato<\/em>, 1984, p. 45).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La precitada urdimbre filos\u00f3fica y temporal nos conduce directamente al problema de la encarnaci\u00f3n. Si, como sostiene la inmutable tradici\u00f3n filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, lo divino asume la fragilidad humana, la vertiente \u00e9tica de la navidad adquiere una relevancia ineludible. Al respecto, Santo Tom\u00e1s de Aquino, al reflexionar sobre la uni\u00f3n hipost\u00e1tica, subraya que el Verbo no anula la condici\u00f3n humana, sino que la dignifica mediante su uni\u00f3n con lo divino (<em>Suma Teol\u00f3gica<\/em>, I, q. 8\u201314, ed. 2003, p. 112). Esta dignificaci\u00f3n se produce a trav\u00e9s de la humildad, un misterio que Hans Urs von Balthasar designa como la \u201c<em>kenosis<\/em>\u201d, el vaciamiento o despojamiento en el que la gloria se manifiesta parad\u00f3jicamente en la bajeza y la vulnerabilidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Desde una perspectiva filos\u00f3fica-pr\u00e1ctica, Emmanuel L\u00e9vinas aporta una dimensi\u00f3n \u00e9tica que es crucial: el rostro del \u201cOtro\u201d que se presenta en su fragilidad, reclamando una responsabilidad incondicional. Si, como se postula desde la fe, lo sagrado se manifiesta precisamente en esa fragilidad, la respuesta \u00e9tica se convierte en el imperativo primordial. L\u00e9vinas lleg\u00f3 a afirmar que\u00a0<em>\u201cla \u00e9tica es la primera filosof\u00eda\u201d<\/em>\u00a0(<em>Totalidad e Infinito<\/em>, 1961, p. 48), y desde esta radical prioridad, el misterio de la Encarnaci\u00f3n puede leerse como un llamado a reconocer el valor intr\u00ednseco e irreductible de cada vida. Por lo tanto, la conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica de esta perspectiva es categ\u00f3rica: la vulnerabilidad que la figura del \u201cNi\u00f1o\u201d revela no admite mitigaciones\u00a0 ret\u00f3ricas, sino que exige pr\u00e1cticas concretas de protecci\u00f3n, acompa\u00f1amiento y reconocimiento.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Precisamente, esta reivindicaci\u00f3n de la dignidad del ser fr\u00e1gil entronca directamente con cierta filosof\u00eda de la esperanza. Sobre este particular, Ernst Bloch, por ejemplo, propone una ontolog\u00eda de la esperanza que concibe el futuro no como algo meramente pasivo, sino como un factor efectivo en el presente: la esperanza es, en esencia, motor hist\u00f3rico y principio de utop\u00eda (Bloch,\u00a0<em>El principio esperanza<\/em>, 1959, t. I, p. 12).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">De esta forma, si la navidad instituyera un horizonte esperanzador, no se tratar\u00eda de un consuelo inerte, sino de una activaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la posibilidad. La promesa divina se convierte as\u00ed en una obligaci\u00f3n humana de trabajar activamente por su realizaci\u00f3n. En esta l\u00ednea, pensadores como Gabriel Marcel, con su \u00e9nfasis en la fidelidad y la presencia, y S\u00f8ren Kierkegaard, al reflexionar sobre la paradoja de la fe, recuerdan que la esperanza cristiana no se alcanza disolviendo la duda, sino habit\u00e1ndola, convirti\u00e9ndola en una espera activa. En un mundo que percibimos totalmente desencantado, esperar significa sostener la tensi\u00f3n entre ausencia y promesa, abrazando la incertidumbre sin renunciar jam\u00e1s a la exigencia transformadora que toda esperanza aut\u00e9ntica implica para el sujeto.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No obstante frente a estas dimensiones filos\u00f3ficas, existenciales y \u00e9ticas, se alza nuestra cr\u00edtica a la mercantilizaci\u00f3n de lo sagrado. Sobre este aspecto, Max Horkheimer y Theodor Adorno denunciaron c\u00f3mo la industria cultural invade la experiencia simb\u00f3lica, transformando el ritual en mera mercanc\u00eda (<em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/em>, 1947, p. 99).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta cr\u00edtica ha sido ampliada en el contexto contempor\u00e1neo por Zygmunt Bauman y Byung-Chul Han, quienes se\u00f1alan respectivamente c\u00f3mo la sociedad l\u00edquida y la cultura del rendimiento convierten las pr\u00e1cticas festivas en espect\u00e1culo y consumo vac\u00edo, pervirtiendo la hospitalidad y vaciando el sentido profundo del don. Si la navidad se reduce a varias transacciones de compraventa, el don pierde su gratuidad y la hospitalidad su imprevisibilidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ante esto, surge entonces la pregunta fundamental: \u00bfQu\u00e9 queda del \u201cdar sin retorno\u201d cuando el sistema social funciona exclusivamente por el intercambio y la visibilidad? La respuesta a este dilema implica la recuperaci\u00f3n urgente de \u201cdon\u201d (<em>gift<\/em>) como un modo relacional que resiste frontalmente a la l\u00f3gica mercantil.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Consecuentemente, el nacimiento, entendido como un llamado existencial al \u201ccuidado\u201d, despliega una \u00e9tica del acompa\u00f1amiento. Esta visi\u00f3n encuentra eco en las reflexiones de Carol Gilligan sobre la voz de la responsabilidad interdependiente y en Martha Nussbaum, quien reclama la centralidad de las capacidades humanas como fundamento de cualquier orden \u00e9tico. Por ello, L\u00e9vinas, al centrar la obligaci\u00f3n moral en la respuesta al rostro que demanda, ofrece las herramientas para una pedagog\u00eda de la vulnerabilidad inherente a la \u201cNatividad\u201d. Esta pedagog\u00eda implica una formaci\u00f3n de la sensibilidad moral, un aprendizaje para atender, para permanecer y para custodiar al otro en su fragilidad. Esto, a su vez, exige la articulaci\u00f3n de instituciones, pr\u00e1cticas y una cultura que priorice, de manera efectiva, el cuidado por sobre la competitividad, el consumo y la eficacia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Paralelamente a la dimensi\u00f3n \u00e9tica, la navidad contiene una profunda dimensi\u00f3n contemplativa que nos remite al silencio y a la noche como espacios id\u00f3neos para la interioridad. Heidegger, nuevamente, nos habla de la llamada a la consciencia del ser; Mar\u00eda Zambrano postula la raz\u00f3n po\u00e9tica como una forma de pensamiento que recupera la profundidad y Simone Weil reivindica la atenci\u00f3n como la forma suprema de la caridad contemplativa. En una sociedad saturada de est\u00edmulos y de ruido constante, la navidad se presenta como una posibilidad de retorno a la escucha, una oportunidad para cultivar ese recogimiento y esa atenci\u00f3n que hacen posible la experiencia transformadora. El silencio, en esta lectura, no es un mero retiro, sino una condici\u00f3n epistemol\u00f3gica y moral que permite percibir aquello que la prisa y el \u201cchronos\u201d ocultan.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un \u00faltimo factor que nos queda por analizar es la persistencia del mito del nacimiento divino en diversas culturas, lo cual nos invita a considerar su valor simb\u00f3lico y arquet\u00edpico. Mircea Eliade mostr\u00f3 c\u00f3mo los mitos reestructuran el tiempo en ciclos de nacimiento y renovaci\u00f3n (Eliade,\u00a0<em>Mito y realidad<\/em>, 1963, p. 78). En una l\u00ednea similar, Carl Gustav Jung, en su lectura de los arquetipos, situ\u00f3 al ni\u00f1o como s\u00edmbolo de lo emergente, de la posibilidad de la novedad radical en la psique colectiva. Ricoeur, una vez m\u00e1s, nos ofrece la mediaci\u00f3n narrativa que permite traducir el mito en una identidad compartida por una comunidad. As\u00ed, el reintegro peri\u00f3dico de la figura del ni\u00f1o se\u00f1ala una necesidad humana inmutable de reabrir horizontes de sentido frente a la fatiga hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Este simbolismo se hace carne en la iconograf\u00eda misma del pesebre- Dios hecho Hombre, naciendo en un establo-, que plantea interrogantes esenciales sobre la hospitalidad y la extranjer\u00eda que resuenan profundamente en la \u00e9tica de L\u00e9vinas. Al nacer lo sagrado fuera del centro de la civilizaci\u00f3n, en un espacio de indignidad y\u00a0 marginalidad, la tradici\u00f3n nos confronta con la pregunta sobre c\u00f3mo tratamos al extranjero, al pobre y al marginado. La escena evoca una \u00e9tica de la acogida que interpela a las sociedades contempor\u00e1neas y obliga a preguntar: \u00bfpor qu\u00e9 siguen siendo los espacios de indignidad los lugares del verdadero acontecimiento de la humanidad?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La alegr\u00eda que inaugura la navidad, por \u00faltimo debe ser rigurosamente distinguida de la mera diversi\u00f3n. Baruch Spinoza entend\u00eda la alegr\u00eda como el aumento de la potencia de actuar; Friedrich Nietzsche, por su parte, valoraba la afirmaci\u00f3n de la vida en su coraje creativo y C.S. Lewis nos habl\u00f3 de una \u201csorpresa gozosa\u201d que trasciende la premura del entretenimiento. La alegr\u00eda profunda que podr\u00eda albergar la navidad es, en este sentido, una virtud que transforma la existencia y que reconcilia la dicha con la responsabilidad \u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Como siempre, queridos lectores, concluimos esta humilde reflexi\u00f3n con un apartado cr\u00edtico y reflexivo. Si la navidad, en su esencia filos\u00f3fica y teol\u00f3gica, ofrece una interrupci\u00f3n\u00a0<em>kairol\u00f3gica<\/em>, una encarnaci\u00f3n que dignifica la fragilidad y una pedagog\u00eda de la esperanza y del cuidado, su traducci\u00f3n efectiva a la vida social y existencial no est\u00e1 de ninguna manera garantizada. La provocaci\u00f3n final que emana de este an\u00e1lisis es inherentemente \u00e9tica y existencial, puesto que, si la navidad es el lugar donde lo divino y lo humano se encuentran en la m\u00e1xima fragilidad, entonces cada encuentro con el excluido, con el ni\u00f1o, con el forastero se convierte en una posible epifan\u00eda que exige una respuesta inmediata.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por consiguiente, es preciso indagar si la sociedad posmoderna, obsesionada con la eficacia, el consumo y la producci\u00f3n incesante, posee la entereza necesaria para mantener esa capacidad de asombro que rompe la inercia de la rutina y demanda una acci\u00f3n concreta en favor de los vulnerables. En la misma l\u00ednea cr\u00edtica, es necesario plantear la cuesti\u00f3n de si la experiencia radical del nacimiento, ese\u00a0<em>kairos\u00a0<\/em>de intensidad significante, lograr\u00e1 resistir a la l\u00f3gica mercantil que no cesa de vaciar su contenido simb\u00f3lico, trivializ\u00e1ndolo en un simple producto de consumo. Esta encrucijada nos obliga a enfrentarnos al rostro del \u201cOtro\u201d: \u00bfresponderemos a esta demanda con una aut\u00e9ntica hospitalidad, que implica la acogida radical del forastero, o nos replegaremos en la mera indiferencia de quien no desea ver interrumpida su propia comodidad?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Finalmente, la interpelaci\u00f3n se centra en la trascendencia de la esperanza. Hemos de discernir si convertiremos la promesa de la esperanza en un proyecto com\u00fan y operativo, movilizando la acci\u00f3n transformadora que le es inherente, o si la relegamos a la pasividad est\u00e9ril de la mera nostalgia por un tiempo que ya fue. La pregunta queda abiertamente planteada, y es en esa apertura radical donde reside la llamada m\u00e1s exigente de la navidad: la obligaci\u00f3n de transformar el tiempo en cuidado, la memoria en compromiso y la promesa en acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<ul style=\"font-weight: 400;\">\n<li>Adorno, T., &amp; Horkheimer, M. (1947\/2007).\u00a0<em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n: Fragmentos filos\u00f3ficos<\/em>. Madrid: Trotta. (p. 99).<\/li>\n<li>Agust\u00edn de Hipona. (1999).\u00a0<em>Confesiones<\/em>\u00a0(edici\u00f3n biling\u00fce o traducida). Madrid: Gredos o Biblioteca de Autores Cristianos. (Libro XI, p. 267).<\/li>\n<li>Bloch, E. (1959\/1980).\u00a0<em>El principio esperanza<\/em>\u00a0(t. I). Madrid: Aguilar. (p. 12).<\/li>\n<li>Gilligan, C. (1982\/2013).\u00a0<em>In a Different Voice: Psychological Theory and Women&#8217;s Development<\/em>.\u00a0Cambridge, MA: Harvard University Press. (Sobre la voz de la responsabilidad).<\/li>\n<li>Han, B. C. (2014).\u00a0<em>Psicopol\u00edtica<\/em>. Barcelona: Herder. (Sobre la sociedad del rendimiento).<\/li>\n<li>Heidegger, M. (1927\/1976).\u00a0<em>Ser y tiempo<\/em>. Madrid: Alianza. (An\u00e1lisis del\u00a0<em>Dasein<\/em>\u00a0y la temporalidad).<\/li>\n<li>Jung, C. G. (1964).\u00a0<em>S\u00edmbolos de transformaci\u00f3n<\/em>. Madrid: Alianza. (Reflexiones sobre arquetipos y el ni\u00f1o).<\/li>\n<li>Kierkegaard, S. (1846\/2000).\u00a0<em>Temor y temblor<\/em>. Madrid: Trotta. (Paradoja de la fe).<\/li>\n<li>Lewis, C. S. (1952\/1996).\u00a0<em>Sorprendido por la alegr\u00eda<\/em>. Barcelona: Ediciones Rialp. (Sobre la experiencia de la alegr\u00eda).<\/li>\n<li>L\u00e9vinas, E. (1961).\u00a0<em>Totalidad e Infinito<\/em>. Madrid: Alianza. (p. 48).<\/li>\n<li>Marcel, G. (1951).\u00a0<em>Ser y tener<\/em>. Madrid: Ediciones S\u00edgueme. (Reflexiones sobre la presencia y la fidelidad).<\/li>\n<li>Mircea Eliade. (1963).\u00a0<em>Mito y realidad<\/em>. Madrid: Guadarrama. (p. 78).<\/li>\n<li>Nussbaum, M. (2011).\u00a0<em>Crear capacidades: la reconstrucci\u00f3n del ideal liberal<\/em>\u00a0(traducci\u00f3n espa\u00f1ola). Madrid: Paid\u00f3s. (Sobre capacidades y dignidad).<\/li>\n<li>Paul Ricoeur. (1984).\u00a0<em>Tiempo y relato<\/em>\u00a0(t. I). Madrid: Ediciones Cristiandad. (pp. 23, 45).<\/li>\n<li>San Juan Cris\u00f3stomo. (s. IV\/V).\u00a0<em>Homil\u00edas<\/em>\u00a0(ed. y traducciones modernas en espa\u00f1ol). Madrid: Biblioteca de Patr\u00edstica (citada en relaci\u00f3n con la met\u00e1fora del pesebre).<\/li>\n<li>Spinoza, B. (1677\/2005).\u00a0<em>\u00c9tica<\/em>. Madrid: Alianza. (Definici\u00f3n de alegr\u00eda).<\/li>\n<li>Tom\u00e1s de Aquino. (ed. 2003).\u00a0<em>Suma Teol\u00f3gica<\/em>\u00a0(I, q. 8\u201314). Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. (p. 112).<\/li>\n<li>Von Balthasar, H. U. (1961-1969).\u00a0<em>Gloria: una est\u00e9tica teol\u00f3gica<\/em>. Madrid: Encuentro. (Concepto de\u00a0<em>Kenosis<\/em>).<\/li>\n<li>Weil, S. (1951).\u00a0<em>La gravedad y la gracia<\/em>. Madrid: Trotta. (Concepto de atenci\u00f3n\/caridad).<\/li>\n<li>Zambrano, M. (1989).\u00a0<em>Filosof\u00eda y poes\u00eda<\/em>. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. (Raz\u00f3n po\u00e9tica<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u201cEl tiempo no es una serie de instantes; es la unidad en la que se despliega la memoria, la presencia y la esperanza\u201d Paul Ricoeur,\u00a0Tiempo y relato, 1984, p. 23 La navidad, en la plenitud de su misterio lit\u00fargico y trascendiendo la superficialidad de sus ritmos comerciales, exige ser reconocida como un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":403763,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-458268","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/458268","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=458268"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/458268\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":458269,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/458268\/revisions\/458269"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/403763"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=458268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=458268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=458268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}