{"id":461981,"date":"2026-03-03T05:17:32","date_gmt":"2026-03-03T10:17:32","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=461981"},"modified":"2026-03-03T17:11:42","modified_gmt":"2026-03-03T22:11:42","slug":"pantallas-sin-limites-el-nuevo-desafio-de-la-salud-mental-infantil-y-adolescente-en-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=461981","title":{"rendered":"Pantallas sin l\u00edmites: el nuevo desaf\u00edo de la salud mental infantil y adolescente en Rep\u00fablica Dominicana"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><span lang=\"ES-DO\">Por Dr. Ram\u00f3n Ceballo<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">En la Rep\u00fablica Dominicana, el debate sobre el uso del celular en ni\u00f1os y adolescentes suele limitarse a una falsa dicotom\u00eda, prohibir o permitir. Sin embargo, el verdadero problema no es el dispositivo, sino el vac\u00edo de acompa\u00f1amiento emocional, educativo y social que rodea su uso.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">En un pa\u00eds donde m\u00e1s del 20 % de la poblaci\u00f3n presenta alg\u00fan trastorno de salud mental, seg\u00fan estimaciones nacionales y de la OMS, ignorar el impacto psicol\u00f3gico de la tecnolog\u00eda en las nuevas generaciones es una irresponsabilidad colectiva.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_458434\" aria-describedby=\"caption-attachment-458434\" style=\"width: 231px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-458434\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Ramon-Ceballo1.jpg\" alt=\"\" width=\"231\" height=\"273\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-458434\" class=\"wp-caption-text\">Ram\u00f3n Ceballo<br \/>sic\u00f3logo y psiquiatra.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span lang=\"ES-DO\">Hoy el celular no es simplemente un \u201caparato\u201d. Es una extensi\u00f3n del entorno social, educativo y emocional de ni\u00f1os y adolescentes. Funciona como espacio de socializaci\u00f3n, aprendizaje y construcci\u00f3n de identidad, con efectos distintos seg\u00fan la edad, el contexto familiar y la supervisi\u00f3n adulta. Analizarlo fuera de esa complejidad es no comprender el fen\u00f3meno.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">En muchos hogares dominicanos, la pantalla ha comenzado a sustituir funciones b\u00e1sicas de contenci\u00f3n emocional. Entre los 6 y 11 a\u00f1os, los ni\u00f1os utilizan el celular principalmente para juegos, videos y mensajer\u00eda con familiares, convirti\u00e9ndolo en una presencia cotidiana en su desarrollo. A esta edad, el pensamiento a\u00fan es concreto y literal: no distinguen bien entre ficci\u00f3n, realidad y publicidad, lo que los hace especialmente vulnerables a contenidos inadecuados y mensajes manipuladores.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">As\u00ed, el celular se convierte en un \u201cregulador emocional externo\u201d, el ni\u00f1o se calma con la pantalla, se distrae con ella, se entretiene con ella. Esta soluci\u00f3n r\u00e1pida, lejos de fortalecer la autorregulaci\u00f3n emocional, crea dependencia temprana y limita el desarrollo de habilidades sociales y afectivas. Estudios de la American Academy of Pediatrics advierten que el uso excesivo de pantallas en la infancia se asocia a d\u00e9ficit de atenci\u00f3n, retraso en habilidades sociales y mayor riesgo de dependencia.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">En contextos dominicanos marcados por largas jornadas laborales, escasa supervisi\u00f3n y hacinamiento urbano, la pantalla suele sustituir la presencia adulta. Cuando el celular ocupa el lugar del afecto, la conversaci\u00f3n y el juego real, no solo se deteriora la atenci\u00f3n, se erosiona el desarrollo emocional.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">En la adolescencia, el celular cumple funciones a\u00fan m\u00e1s profundas, construcci\u00f3n de identidad, pertenencia social, validaci\u00f3n emocional, exploraci\u00f3n afectiva y sexual, y acceso constante a informaci\u00f3n, y desinformaci\u00f3n. Desde la neurociencia sabemos que el cerebro adolescente a\u00fan no ha madurado completamente, especialmente en el control de impulsos y la regulaci\u00f3n emocional.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">Es adem\u00e1s altamente sensible a la recompensa inmediata. El celular, con sus notificaciones, \u201clikes\u201d y respuestas instant\u00e1neas, se convierte en una fuente r\u00e1pida de dopamina.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">El resultado es preocupante, dificultad para sostener la atenci\u00f3n, menor tolerancia al aburrimiento, alteraciones del sue\u00f1o, irritabilidad y mayor vulnerabilidad a la ansiedad y la depresi\u00f3n. Un metaan\u00e1lisis publicado en\u00a0<em>JAMA Pediatrics<\/em>\u00a0encontr\u00f3 asociaci\u00f3n entre uso problem\u00e1tico de redes sociales y mayor riesgo de ideaci\u00f3n suicida en adolescentes.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">En Rep\u00fablica Dominicana, donde los trastornos depresivos y los suicidios juveniles han mostrado un incremento sostenido en la \u00faltima d\u00e9cada, esta relaci\u00f3n no puede seguir trat\u00e1ndose como un tema secundario.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">No se trata de demonizar la tecnolog\u00eda. Cuando hay control y acompa\u00f1amiento, el celular ofrece beneficios reales, acceso a informaci\u00f3n educativa, desarrollo de habilidades digitales y contacto social. El problema aparece cuando el uso es excesivo, sin l\u00edmites ni supervisi\u00f3n. Entonces surgen la baja autoestima por comparaci\u00f3n constante, el aislamiento social, el ciberacoso, la hipersexualizaci\u00f3n temprana y las autolesiones.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">Prohibir sin educar no funciona. El celular forma parte del mundo real de ni\u00f1os y adolescentes. La prohibici\u00f3n absoluta genera uso oculto, conflicto familiar y p\u00e9rdida de confianza. Lo que s\u00ed funciona es regular, acompa\u00f1ar y educar emocionalmente.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">En los ni\u00f1os, es recomendable evitar el celular propio antes de los 10 o 12 a\u00f1os, limitar su uso a una o dos horas diarias, supervisar contenidos y eliminar pantallas antes de dormir. En los adolescentes, se requiere establecer horarios claros, prohibir el celular en la habitaci\u00f3n durante la noche y fomentar conversaciones abiertas sobre redes sociales, riesgos y sexualidad digital. Todo ello debe ir acompa\u00f1ado del ejemplo adulto, ning\u00fan discurso educativo es eficaz si se contradice con las conductas cotidianas.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">Como responsabilidad colectiva debemos entender que el problema no es el celular, sino su uso sin l\u00edmites, sin acompa\u00f1amiento y sin educaci\u00f3n emocional. En un pa\u00eds donde la salud mental sigue siendo una deuda estructural, permitir que una generaci\u00f3n crezca emocionalmente mediada por pantallas sin regulaci\u00f3n es una forma moderna de negligencia social.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-DO\">Si no intervenimos hoy, ma\u00f1ana no estaremos discutiendo adicci\u00f3n al celular, sino generaciones con m\u00e1s ansiedad, menos empat\u00eda y mayores dificultades para vincularse sanamente. Y eso s\u00ed ser\u00eda un verdadero apag\u00f3n nacional.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Dr. Ram\u00f3n Ceballo En la Rep\u00fablica Dominicana, el debate sobre el uso del celular en ni\u00f1os y adolescentes suele limitarse a una falsa dicotom\u00eda, prohibir o permitir. Sin embargo, el verdadero problema no es el dispositivo, sino el vac\u00edo de acompa\u00f1amiento emocional, educativo y social que rodea su uso. 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