{"id":464563,"date":"2026-04-14T06:20:25","date_gmt":"2026-04-14T10:20:25","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=464563"},"modified":"2026-04-14T14:22:37","modified_gmt":"2026-04-14T18:22:37","slug":"ya-no-podemos-distinguir-victimas-de-victimarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=464563","title":{"rendered":"\u00bfYa no podemos distinguir v\u00edctimas de victimarios?"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>\u201cLa justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento; una teor\u00eda, por muy elegante y econ\u00f3mica que sea, tiene que ser rechazada o revisada si no es verdadera; de igual modo, no importa que las leyes e instituciones est\u00e9n ordenadas y sean eficientes, si son injustas han de ser reformadas o abolidas\u201d<\/em>\u00a0(Rawls, 1971\/2006, p. 17).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La irrupci\u00f3n y la naturalizaci\u00f3n de la violencia en la esfera de lo cotidiano borra por completo las fronteras entre la seguridad del hogar y la intemperie absoluta. El caso de Pepe, un ciudadano de ochenta a\u00f1os en silla de ruedas que se vio obligado a empu\u00f1ar un arma para defender su integridad en el barrio del Bon Pastor deja de ser una simple an\u00e9cdota period\u00edstica para convertirse en un s\u00edntoma de la fractura metaf\u00edsica de nuestro tiempo. En este caso, como en otros tantos, la justicia deja de ser la b\u00fasqueda de la equidad para transformarse en un artefacto burocr\u00e1tico nefasto que, en su af\u00e1n de pureza procedimental y pol\u00edtica, termina victimizando a quien ya ha sido despojado de todo por la precariedad y el miedo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El suceso precitado, ocurrido en el humilde distrito de Sant Andreu en Barcelona, presenta una escena que desaf\u00eda cualquier pretensi\u00f3n de orden civilizatorio. Un hombre de avanzada edad, cuya movilidad depende exclusivamente de una silla de ruedas, se encontr\u00f3 s\u00fabitamente con un lumpen que decidi\u00f3 ingresar a su domicilio por la fuerza. La respuesta de Pepe, un \u00fanico golpe certero con un cuchillo de cocina frente a la amenaza de quien pretend\u00eda robarle y hacerle da\u00f1o, ha sido interpretada por el sistema judicial y medi\u00e1tico como un acto que amerita la prisi\u00f3n provisional, sin fianza de por medio.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Evidentemente, este sistema parece haber olvidado la premisa fundamental de la condici\u00f3n humana en la que la vulnerabilidad no es una abstracci\u00f3n, sino una realidad biol\u00f3gica y social. Cuando el Estado falla en su contrato primordial de garantizar seguridad, el individuo es arrojado de vuelta a un estado de naturaleza donde la supervivencia dicta la norma. Al intervenir a posteriori, la ley, en manos de depravados e ignorantes con altos cargos judiciales, no juzga el miedo ni la fragilidad de quien depende de una silla de ruedas o un respirador artificial, sino que aplica una racionalidad t\u00e9cnica que ignora por completo la asimetr\u00eda del encuentro violento.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Al respecto, recordemos que Michel Foucault, en su obra fundamental \u201cVigilar y castigar\u201d, desentra\u00f1a c\u00f3mo la justicia moderna se desplaza hacia un control del alma y de la conducta, se\u00f1alando que\u00a0<em>\u201cla justicia penal de hoy no se mueve ya a decir que castiga delitos; dice que busca corregir, reeducar, normalizar\u201d<\/em>\u00a0(Foucault, 1975\/2002, p. 23). En este escenario, Pepe no es visto como una v\u00edctima que reacciona, sino como un elemento desviado que ha roto el monopolio de la violencia estatal, siendo por ello procesado bajo una l\u00f3gica que lo iguala al agresor inicial. La absurda detenci\u00f3n policial ha provocado una movilizaci\u00f3n social sin precedentes bajo la consigna \u201ctodos somos Pepe\u201d, donde los vecinos denuncian no s\u00f3lo la inseguridad cr\u00f3nica, sino la incomprensi\u00f3n de una judicatura que parece vivir en una torre de marfil jur\u00eddica (pero, si la rascamos, lejos de marfil, vamos a encontrar mucho pus).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La perversidad intr\u00ednseca de esta l\u00f3gica radica en la incapacidad manifiesta de las instituciones para distinguir entre la agresi\u00f3n inici\u00e1tica y la resistencia desesperada. Al despojar al acto de su contexto vital, la justicia opera una inversi\u00f3n moral donde el victimario, por el hecho de haber sucumbido en su intento delictivo, es elevado a la categor\u00eda de objeto de protecci\u00f3n jur\u00eddica, mientras que la v\u00edctima real es degradada a la condici\u00f3n de verdugo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En este punto, queda claro que la ceguera axiol\u00f3gica precitada ignora que el derecho no puede exigir hero\u00edsmo ni santidad a quien se encuentra en una situaci\u00f3n de inferioridad f\u00edsica extrema. Immanuel Kant, al tratar los l\u00edmites de la ley en su texto \u201cLa metaf\u00edsica de las costumbres\u201d, suger\u00eda que existe una equidad que la ley estricta no puede alcanzar, pues\u00a0<em>\u201cla m\u00e1xima de la equidad consiste en que el derecho estricto sea mitigado por la consideraci\u00f3n de la situaci\u00f3n de necesidad\u201d<\/em>\u00a0(Kant, 1797\/1989, p. 38).\u00a0\u00a0No obstante, el sistema procesal posmoderno prefiere la simetr\u00eda del expediente a la verdad de la carne, tratando la defensa de la vida y de la propiedad como un exceso punible en lugar de entenderla como el \u00faltimo refugio de la dignidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta pretendida deshumanizaci\u00f3n se profundiza a\u00fan m\u00e1s cuando el legalismo ciego reduce la existencia de Pepe a la categor\u00eda te\u00f3rica de \u201cvida nuda\u201d, un concepto que Giorgio Agamben utiliza para describir a aquel ser humano que es incluido en el orden jur\u00eddico \u00fanicamente a trav\u00e9s de su exclusi\u00f3n y castigo. Al encarcelar a un anciano totalmente vulnerable, el sistema lo despoja de sus atributos pol\u00edticos y sociales para tratarlo como un mero cuerpo biol\u00f3gico que debe ser gestionado por la maquinaria penitenciaria. Asimismo, Agamben advierte en su texto \u201cHomo Sacer\u201d que\u00a0<em>\u201cla pol\u00edtica de los modernos es, en este sentido, una biopol\u00edtica en la que la vida misma se convierte en el objeto de los c\u00e1lculos del poder estatal\u201d<\/em>\u00a0(Agamben, 1995\/1998, p. 15), indic\u00e1ndonos con ello que la frialdad del juez posmo-progre no es una muestra de imparcialidad, sino un ejercicio de desprecio por la biograf\u00eda del sujeto, transformando el dolor y la invalidez en datos irrelevantes frente a la majestuosidad de un c\u00f3digo penal que se aplica como una guillotina abstracta.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El encarcelamiento de Pepe nos revela, en \u00faltima instancia, el quiebre total del contrato social por parte de un Leviat\u00e1n que ha desertado de sus funciones fundamentales. Recordemos que la legitimidad del Estado descansa sobre la promesa de proteger la vida de sus ciudadanos pero, cuando esa garant\u00eda desaparece en las periferias olvidadas, el pacto se disuelve y la vida en sociedad pasa a ser vida salvaje. Recordemos que Thomas Hobbes, en su \u201cLeviat\u00e1n\u201d, fue tajante al respecto:\u00a0<em>\u201cEl deber del soberano consiste en el fin para el cual fue investido con el poder soberano, que no es otro sino la procuraci\u00f3n de la seguridad del pueblo\u201d<\/em>\u00a0(Hobbes, 1651\/2017, p. 287).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, si el soberano no s\u00f3lo es incapaz de evitar la agresi\u00f3n en el hogar del desvalido, sino que adem\u00e1s castiga la resistencia natural de \u00e9ste, se convierte en un ente predador que ha roto el v\u00ednculo de la reciprocidad. Tampoco debemos olvidar que Jean-Jacques Rousseau nos advert\u00eda, en \u201cEl contrato social\u201d, que cualquier ley que no emane de la voluntad general y que no busque el bien com\u00fan es nula, afirmando que\u00a0<em>\u201ccuando el Estado, por su mala administraci\u00f3n, permite que los ciudadanos sean v\u00edctimas del miedo y de la injusticia, el pacto social se rompe y los individuos recuperaran su libertad natural<\/em>\u00a0(Rousseau, 1762\/2007, p. 42). En el Bon Pastor, el Estado se manifiesta no como protector, sino como un verdugo burocr\u00e1tico in\u00fatil que castiga al ciudadano por haber sobrevivido a su propia negligencia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ante lo precedentemente se\u00f1alado, es imperativo denunciar que esta casta de jueces, a menudo percibidos como ineficaces y degenerados en su funci\u00f3n social, no surge de un vac\u00edo existencial ni nace de la nada, sino que es el destilado amargo de una sociedad profundamente corrompida e individualista. La judicatura es el espejo donde se refleja una colectividad que ha entronizado la indiferencia como mecanismo de defensa, un cuerpo social que s\u00f3lo recupera la capacidad de conmoci\u00f3n cuando el filo de la tragedia corta su propia piel. Al respecto, Zygmunt Bauman se\u00f1al\u00f3 con agudeza, en \u201cModernidad l\u00edquida\u201d, c\u00f3mo los v\u00ednculos humanos han sido reemplazados por conexiones precarias, afirmando que\u00a0<em>\u201cla responsabilidad por el otro ha sido desplazada por una preocupaci\u00f3n ego\u00edsta por la propia seguridad, convirtiendo a la justicia en una transacci\u00f3n t\u00e9cnica antes que en un compromiso moral\u201d<\/em>\u00a0(Bauman, 2000\/2004, p. 48).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El juez que sentencia sin piedad a la v\u00edctima es, sin dudas, el hijo predilecto de una cultura que desprecia profundamente a la vejez y a la debilidad, una cultura que Nietzsche describir\u00eda como dominada por el nihilismo de los \u201c\u00faltimos hombres\u201d, aquellos que han perdido la capacidad de crear nuevos valores y se conforman con el confort de una legalidad hueca. En \u201cAs\u00ed habl\u00f3\u00a0Zaratustra\u201d, el fil\u00f3sofo nos explica las consecuencias de esta degradaci\u00f3n del esp\u00edritu al exclamar:\u00a0<em>\u201c\u00a1Ay! Llega el tiempo en que el hombre ya no lanzar\u00e1 la flecha de su anhelo por encima del hombre, y en que la cuerda de su arco no sabr\u00e1 ya vibrar. Yo os digo: es preciso tener todav\u00eda caos dentro de s\u00ed para poder dar a luz una estrella danzarina\u201d<\/em>\u00a0(Nietzsche, 1883\/2003, p. 45). En otras palabras, sin ese caos \u00e9tico, sin esa capacidad de sentir el dolor ajeno como propio, la justicia se transmuta en una aut\u00f3mata despiadada al servicio de un orden corrupto e hip\u00f3crita que prefiere la paz de los cementerios a la justicia de los hombres de carne y hueso.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Dentro de este engranaje deshumanizado, la responsabilidad \u00e9tica del juez de turno emerge como una cuesti\u00f3n de urgencia ontol\u00f3gica. El magistrado no deber\u00eda ser un aut\u00f3mata que traslada los hechos a la norma, sino un actor social cuya decisi\u00f3n valida o destruye la fe en el cuerpo pol\u00edtico. Cuando un juez opta por la prisi\u00f3n preventiva para un hombre en la situaci\u00f3n de Pepe, est\u00e1 claudicando ante la comodidad del procedimiento para evitar la interpelaci\u00f3n del rostro sufriente.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Consecuentemente, Emmanuel Levinas, en su libro \u201c\u00c9tica e infinito\u201d, sostiene que la responsabilidad por el otro es la estructura misma de la subjetividad, afirmando que\u00a0<em>\u201cla epifan\u00eda del rostro es \u00e9tica; el rostro me habla y por ello me invita a una relaci\u00f3n que no tiene medida con un poder que se ejerce\u201d<\/em>\u00a0(Levinas, 1982\/1991, p. 79). Pues bien, al ignorar la mirada del anciano en su absoluta fragilidad f\u00edsica y an\u00edmica, el juez rompe este v\u00ednculo \u00e9tico primordial. Su responsabilidad no termina en la letra de la ley o de su dictamen mediocre, sino que comienza en el reconocimiento de la asimetr\u00eda de poder. Un legalismo que se niega a mirar a los ojos a las v\u00edctimas para comprender su pavor es, en \u00faltima instancia, una complicidad silenciosa con la injusticia que supuestamente pretende combatir.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta igualaci\u00f3n es, sin duda alguna, una forma de violencia institucional que casi nadie quiere advertir. La insistencia judicial en la reclusi\u00f3n de un anciano con problemas respiratorios y movilidad reducida revela una desconexi\u00f3n ontol\u00f3gica entre la norma y la vida mientras que el sistema se percibe a s\u00ed mismo como un fin y no como un medio para la paz social. Sobre este \u00faltimo aspecto en particular, Hannah Arendt, al reflexionar sobre la crisis de las instituciones y la naturaleza de la ley, advert\u00eda que la p\u00e9rdida de la autoridad y del sentido com\u00fan conduce a un legalismo vac\u00edo que puede ser tan devastador como la anarqu\u00eda. En su obra \u201cSobre la violencia\u201d, la autora sosten\u00eda que\u00a0<em>\u201cel dominio de la ley, en su forma m\u00e1s pura, deber\u00eda ser la protecci\u00f3n del espacio p\u00fablico frente a la arbitrariedad, pero cuando la ley se convierte en un engranaje administrativo, pierde su relaci\u00f3n con la justicia\u201d<\/em>\u00a0(Arendt, 1970\/2006, p. 54). En Barcelona, el clamor popular no es un llamado a la justicia por mano propia, sino una denuncia contra una estructura que parece castigar la resistencia del d\u00e9bil mientras se muestra impotente ante la reincidencia delictiva que asola a los barrios perif\u00e9ricos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La perversi\u00f3n de todo esto reside en que la v\u00edctima es obligada a demostrar, bajo est\u00e1ndares de una proporcionalidad de gabinete, que su vida val\u00eda m\u00e1s que la de quien decidi\u00f3 vulnerar su domicilio. Se le exige al hombre postrado la sangre fr\u00eda de un jurista en el momento en que su instinto de conservaci\u00f3n era lo \u00fanico que le quedaba. Esta exigencia es el reflejo de una sociedad decadente que prefiere el orden cosm\u00e9tico de un expediente cerrado a la resoluci\u00f3n profunda de la inseguridad estructural. La ley, en su aplicaci\u00f3n m\u00e1s g\u00e9lida y obtusa, se convierte en un segundo asalto: si el primero fue f\u00edsico y perpetrado por el ladr\u00f3n, el segundo es simb\u00f3lico y ejecutado por el magistrado que ignora la indefensi\u00f3n real del anciano.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Como siempre, queridos lectores, me gustar\u00eda cerrar esta humilde reflexi\u00f3n con algunas preguntas que nos sirvan de disparador para pensar en profundidad el problema que hoy nos convoca. \u00bfQu\u00e9 queda de la dignidad humana cuando la defensa del propio aliento es tipificada como una amenaza al orden social? \u00bfEs posible hablar de justicia en un sistema donde la fragilidad extrema de un anciano no es un atenuante absoluto, sino un detalle marginal frente al rigor de la prisi\u00f3n preventiva?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Insisto, si la ley no es capaz de distinguir entre el lobo y el cordero que muerde para no ser devorado, quiz\u00e1 hayamos cruzado el umbral hacia una era donde el derecho es s\u00f3lo el sudario con el que cubrimos el cad\u00e1ver del sentido com\u00fan. Al cerrar la celda de Pepe, \u00bfno estamos acaso clausurando la esperanza de que el contrato social a\u00fan tenga alg\u00fan valor para los m\u00e1s desamparados? En definitiva, \u00bfhasta qu\u00e9 punto la burocratizaci\u00f3n de la piedad nos ha vuelto c\u00f3mplices de la barbarie procesal? \u00bfQu\u00e9 tribunal juzgar\u00e1 a quienes, en nombre de la ley, despojaron de humanidad al desprotegido?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Referencias Bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Agamben, G. (1998).\u00a0<em>Homo Sacer: El poder soberano y la nuda vida<\/em>\u00a0(A. Gimeno Cuspinera, Trad.). Pre-Textos. (Obra original publicada en 1995).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Arendt, H. (2006).\u00a0<em>Sobre la violencia<\/em>\u00a0(G. Solana, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1970).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Bauman, Z. (2004).\u00a0<em>Modernidad l\u00edquida<\/em>\u00a0(M. Rosenberg, Trad.). Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. (Obra original publicada en 2000).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Cuatro. (2026, 8 de abril).\u00a0<em>Mandan a prisi\u00f3n a un anciano en silla de ruedas por defenderse con un cuchillo<\/em>. Noticias Cuatro.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cuatro.com\/noticias\/sociedad\/20260408\/mandan-prision-anciano-silla-ruedas-defenderse-cuchillo_18_018824437.html\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.cuatro.com\/noticias\/sociedad\/20260408\/mandan-prision-anciano-silla-ruedas-defenderse-cuchillo_18_018824437.html&amp;source=gmail&amp;ust=1776277170581000&amp;usg=AOvVaw3RQJz9WER2lTjOwOCOo2p6\">https:\/\/www.cuatro.com\/noticias\/sociedad\/20260408\/mandan-prision-anciano-silla-ruedas-defenderse-cuchillo_18_018824437.html<\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Foucault, M. (2002).\u00a0<em>Vigilar y castigar: Nacimiento de la prisi\u00f3n<\/em>\u00a0(A. Garz\u00f3n del Camino, Trad.). Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1975).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Hobbes, T. (2017).\u00a0<em>Leviat\u00e1n o la materia, forma y poder de una rep\u00fablica eclesi\u00e1stica y civil<\/em>\u00a0(C. Mellizo, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1651).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Kant, I. (1989).\u00a0<em>La metaf\u00edsica de las costumbres<\/em>\u00a0(A. Cortina &amp; J. Conill, Trads.). Tecnos. (Obra original publicada en 1797).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La Vanguardia. (2026, 9 de abril).\u00a0<em>La familia del hombre en silla de ruedas que mat\u00f3 a un ladr\u00f3n reclama su libertad<\/em>. La Vanguardia.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.lavanguardia.com\/local\/barcelona\/20260409\/11508904\/familia-hombre-silla-ruedas-mato-ladron-reclama-libertad.html\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.lavanguardia.com\/local\/barcelona\/20260409\/11508904\/familia-hombre-silla-ruedas-mato-ladron-reclama-libertad.html&amp;source=gmail&amp;ust=1776277170581000&amp;usg=AOvVaw1BW4sDiTYIjfCWWWA9vzXy\">https:\/\/www.lavanguardia.com\/local\/barcelona\/20260409\/11508904\/familia-hombre-silla-ruedas-mato-ladron-reclama-libertad.html<\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Levinas, E. (1991).\u00a0<em>\u00c9tica e infinito<\/em>\u00a0(J. M. Ayuso D\u00edez, Trad.). Visor. (Obra original publicada en 1982).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Metr\u00f3poli Abierta. (2026, 7 de abril).\u00a0<em>El barrio del Bon Pastor se vuelca con el vecino de 80 a\u00f1os en silla de ruedas que mat\u00f3 a un ladr\u00f3n: \u00abJusticia para Pepe\u00bb<\/em>. El Espa\u00f1ol.\u00a0<a href=\"https:\/\/metropoliabierta.elespanol.com\/sant-andreu\/20260407\/barrio-bon-pastor-vuelca-vecino-anos-silla-ruedas-mato-ladron-justicia-pepe\/1003742748917_0.html\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/metropoliabierta.elespanol.com\/sant-andreu\/20260407\/barrio-bon-pastor-vuelca-vecino-anos-silla-ruedas-mato-ladron-justicia-pepe\/1003742748917_0.html&amp;source=gmail&amp;ust=1776277170581000&amp;usg=AOvVaw2Aug_mChfrN6jUvWgo034P\">https:\/\/metropoliabierta.elespanol.com\/sant-andreu\/20260407\/barrio-bon-pastor-vuelca-vecino-anos-silla-ruedas-mato-ladron-justicia-pepe\/1003742748917_0.html<\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Nietzsche, F. (2003).\u00a0<em>As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra<\/em>\u00a0(A. S\u00e1nchez Pascual, Trad.). Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1883).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Peinado, Q. (2026, 8 de abril).\u00a0<em>Los vecinos del hombre en silla de ruedas que mat\u00f3 al ladr\u00f3n que pretend\u00eda robarle en Barcelona: \u00abTodos somos Pepe\u00bb<\/em>. El Pa\u00eds.\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/espana\/catalunya\/2026-04-08\/los-vecinos-del-hombre-en-silla-de-ruedas-que-mato-al-ladron-que-pretendia-robarle-en-barcelona-todos-somos-pepe.html\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/elpais.com\/espana\/catalunya\/2026-04-08\/los-vecinos-del-hombre-en-silla-de-ruedas-que-mato-al-ladron-que-pretendia-robarle-en-barcelona-todos-somos-pepe.html&amp;source=gmail&amp;ust=1776277170581000&amp;usg=AOvVaw1GeghsT0QtvIeVMFviss_H\">https:\/\/elpais.com\/espana\/catalunya\/2026-04-08\/los-vecinos-del-hombre-en-silla-de-ruedas-que-mato-al-ladron-que-pretendia-robarle-en-barcelona-todos-somos-pepe.html<\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Rawls, J. (2006).\u00a0<em>Teor\u00eda de la justicia<\/em>\u00a0(M. D. Gonz\u00e1lez, Trad.). Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. (Obra original publicada en 1971).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Rousseau, J.-J. (2007).\u00a0<em>El contrato social o principios de derecho pol\u00edtico<\/em>\u00a0(M. Armi\u00f1o, Trad.). EDAF. (Obra original publicada en 1762).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u201cLa justicia es la primera virtud de las instituciones sociales, como la verdad lo es de los sistemas de pensamiento; una teor\u00eda, por muy elegante y econ\u00f3mica que sea, tiene que ser rechazada o revisada si no es verdadera; de igual modo, no importa que las leyes e instituciones est\u00e9n ordenadas y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":375946,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-464563","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/464563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=464563"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/464563\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":464564,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/464563\/revisions\/464564"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/375946"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=464563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=464563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primermomento.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=464563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}