{"id":467366,"date":"2026-05-27T06:00:37","date_gmt":"2026-05-27T10:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=467366"},"modified":"2026-05-27T14:02:13","modified_gmt":"2026-05-27T18:02:13","slug":"analizando-magnifica-humanitas-la-primera-enciclica-de-leon-xiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=467366","title":{"rendered":"Analizando \u201cMagnifica humanitas\u201d, la primera enc\u00edclica de Le\u00f3n XIV"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: right;\"><em>\u00abNo nos ata\u00f1e a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que est\u00e1 en nuestras manos por el bien de los d\u00edas que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos\u00bb (Tolkien, 1954\/1993, p. 55).<\/em><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No es ninguna novedad indicar que habitamos una \u00e9poca deslumbrada por el fulgor del silicio y atravesada por un tiempo donde la conciencia humana parece dispuesta a abdicar de su trono para entregarlo a la fr\u00eda precisi\u00f3n de las m\u00e1quinas. \u00bfNo siente usted, querido lector, el sutil deslizamiento de nuestra propia autonom\u00eda en cada pantalla que acaricia con resignaci\u00f3n? Frente a esta claudicaci\u00f3n silenciosa irrumpe la publicaci\u00f3n de la enc\u00edclica \u201cMagnifica humanitas\u201d del Papa Le\u00f3n XIV, un texto que supera las expectativas de un simple documento pastoral, proponi\u00e9ndonos un aut\u00e9ntico giro ontol\u00f3gico.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El pont\u00edfice nos arrincona contra un dilema que deber\u00eda desgarrar nuestra complacencia posmoderna al obligarnos a elegir entre dos destinos hist\u00f3ricos excluyentes. Como advierte solemnemente el inicio de su carta,\u00a0<em>\u201cla magn\u00edfica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elecci\u00f3n decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 1). El presente que transitamos juntos est\u00e1 enfermo de certezas artificiales e intoxicado por flujos de datos inabarcables, por lo que en este letargo la tarea de la filosof\u00eda debe ser un martillo que quiebre el espejo de nuestra propia vanidad (y pereza) tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, sondear las profundidades de este replanteamiento \u00e9tico exige apartar la mirada de la ingenua fascinaci\u00f3n que nos provoca la IA y retornar a la ra\u00edz material de nuestra condici\u00f3n. La filosof\u00eda contempor\u00e1nea nos viene avisando sobre los peligros de esta deslocalizaci\u00f3n existencial, sobre todo a partir de Byung-Chul Han, quien en su obra \u201cNo cosas: quiebres del mundo de hoy\u201d nos dice que\u00a0<em>\u201cla digitalizaci\u00f3n desmaterializa y descorporeiza el mundo\u201d<\/em>\u00a0(Han, 2021, p. 13), arranc\u00e1ndonos de la gravedad de la tierra para arrojarnos a un oc\u00e9ano de informaci\u00f3n donde el dolor ajeno se vuelve pr\u00e1cticamente imperceptible.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Justamente, la enc\u00edclica denuncia este desarraigo fundamental de la carne. Cuando la tecnolog\u00eda deja de ser un instrumento contingente y se convierte en el horizonte mismo de la verdad, el ser humano queda reducido a una simple variable dentro de una matriz de optimizaci\u00f3n. Olvidamos con demasiada facilidad que cada l\u00ednea de c\u00f3digo que exige poder computacional descansa sobre una tierra que sangra. \u00bfAcaso no te desgarra el alma saber que la fluidez de nuestras interacciones virtuales se sostiene sobre la esclavitud moderna de las minas y sobre los cuerpos mutilados para que el c\u00e1lculo algor\u00edtmico jam\u00e1s se interrumpa? La m\u00e1quina nunca es neutral y tratarla como si lo fuera constituye la m\u00e1s perversa de nuestras hipocres\u00edas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta inquietante asimilaci\u00f3n entre la dominaci\u00f3n f\u00edsica y el control algor\u00edtmico adquiere un eco estremecedor cuando Le\u00f3n XIV aborda el devenir de la dignidad humana. En un gesto de una honestidad hist\u00f3rica sin precedentes, el obispo de Roma ofrece una disculpa por la complicidad o el silencio que la propia Iglesia mantuvo durante siglos respecto al horror del comercio de seres humanos, reconociendo este hecho como\u00a0<em>\u201cuna herida en la memoria cristiana\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, citado en BBC Mundo, 2026). Este ejercicio de purificaci\u00f3n de la memoria no debe ser confundido con un desahogo ret\u00f3rico, sino que representa el cimiento \u00e9tico para lanzar una advertencia dram\u00e1tica sobre los paralelismos que existen entre la esclavitud tradicional y las amenazas emergentes de las que denomina\u00a0<em>\u201cnuevas esclavitudes digitales\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, citado en BBC Mundo, 2026). Para sacudir nuestra modorra existencial, el Papa justifica la severidad de sus analog\u00edas al declarar que\u00a0<em>\u201cla palabra es fuerte, lo s\u00e9, pero ha sido elegida deliberadamente porque este momento exige palabras capaces de captar la atenci\u00f3n\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, citado en BBC Mundo, 2026). Si en el pasado la barbarie se camufl\u00f3 bajo discursos de progreso econ\u00f3mico, hoy la sumisi\u00f3n de la conciencia se disfraza de comodidad digital y eficiencia predictiva.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es frente a esta claudicaci\u00f3n del esp\u00edritu donde la teolog\u00eda que vertebra la enc\u00edclica nos devuelve, de manera casi violenta, al misterio ineludible de la carne y de la gracia. Resulta de una radicalidad absoluta sostener desde el inicio del documento que\u00a0<em>\u201cel misterio del hombre s\u00f3lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado\u201d<\/em>\u00a0(Concilio Vaticano II, 1965, p\u00e1rr. 22). Al recuperar esta premisa ineludible de la constituci\u00f3n pastoral \u201cGaudium et spes\u201d, el Papa nos est\u00e1 diciendo a la cara que nuestra salvaci\u00f3n no provendr\u00e1 jam\u00e1s de una arquitectura de redes neuronales, sino de la sucia, finita y ag\u00f3nica realidad de la existencia humana tocada por la divinidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Contra el espejismo de un transhumanismo que busca curar a la humanidad amputando su vulnerabilidad y su misterio, la respuesta de la fe exige volver a mirar al otro a los ojos. El texto papal alcanza su mayor hondura moral y existencial al recordarnos que\u00a0<em>\u201cla calidad de una civilizaci\u00f3n se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una funci\u00f3n\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 114). Det\u00e9ngase un segundo y preg\u00fantese cu\u00e1ntos rostros vivos ha ignorado hoy mismo por agachar la cabeza ante el resplandor de su dispositivo m\u00f3vil.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Este reconocimiento ineludible del pr\u00f3jimo devela tambi\u00e9n las din\u00e1micas de poder y la asimetr\u00eda econ\u00f3mica que configuran la tecnolog\u00eda posmoderna. Le\u00f3n XIV arroja luz sobre una de las trampas m\u00e1s sofisticadas de la gobernanza corporativa al recordarnos que la IA no es un ente abstracto que opera en el vac\u00edo, sino que toma de manera inevitable el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza. La pretensi\u00f3n de resolver las tensiones morales mediante comit\u00e9s \u00e9ticos dise\u00f1ados por las mismas corporaciones transnacionales se revela como una claudicaci\u00f3n democr\u00e1tica insostenible. En este sentido, el pont\u00edfice sostiene con implacable lucidez que\u00a0<em>\u201cno servir\u00e1 de nada una IA m\u00e1s moral, si esta moral es decidida por unos pocos\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 62). La supuesta neutralidad algor\u00edtmica es, en realidad, la imposici\u00f3n silenciosa de una visi\u00f3n del mundo unilateral que asfixia el pluralismo y convierte las decisiones existenciales en c\u00e1lculos de rentabilidad geopol\u00edtica y comercial. \u00bfNo es acaso alarmante constatar c\u00f3mo nuestra propia noci\u00f3n de justicia, de bien y de verdad est\u00e1 siendo sigilosamente programada por una reducida \u00e9lite tecnol\u00f3gica que legisla desde sus laboratorios sin rendirle cuentas a nadie?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La precitada privatizaci\u00f3n de la soberan\u00eda moral sobre el algoritmo engendra, en definitiva, una fractura social de proporciones insospechadas. Es que la privatizaci\u00f3n total de la riqueza digital viola directamente el destino com\u00fan de la creaci\u00f3n, en tanto que, al integrar una de las tesis econ\u00f3micas m\u00e1s revolucionarias de la doctrina social de la Iglesia al \u00e1mbito cibern\u00e9tico, Le\u00f3n XIV sostiene de forma clara que\u00a0<em>\u201choy, entre los bienes que est\u00e1n destinados universalmente a todos, debemos incluir tambi\u00e9n las nuevas formas de propiedad: patentes, algoritmos, plataformas digitales, infraestructuras tecnol\u00f3gicas, datos\u201d\u00a0<\/em>(Le\u00f3n XIV, citado en \u00c1mbito Financiero, 2026).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Al despojar al c\u00f3digo de su estatus de mercanc\u00eda exclusiva para concebirlo como un bien universal, el Papa est\u00e1 redefiniendo la exclusi\u00f3n posmoderna. Cuando la infraestructura tecnol\u00f3gica y las patentes de procesamiento se concentran en un pu\u00f1ado de corporaciones opacas que eluden el escrutinio social, el riesgo no es s\u00f3lo comercial, sino ontol\u00f3gico, pues\u00a0<em>\u201ccrece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, citado en \u00c1mbito Financiero, 2026). Esta marginaci\u00f3n algor\u00edtmico-social establece una nueva casta de despose\u00eddos existenciales que quedan privados del control de sus propias narrativas vitales. Haga el intento, amado lector, de encontrar con qui\u00e9n quejarse en su red social favorita por cualquier asunto: se encontrar\u00e1 con la nada misma, direccionamientos que no dan respuestas y \u201ccentros de ayuda\u201d que est\u00e1n completamente de adorno, reforzando as\u00ed la impunidad de la censura, por un lado, y de la imposici\u00f3n de contenido asqueroso, por el otro.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Frente a esta colonizaci\u00f3n de la conciencia, la resistencia de la conciencia exige asimismo una profunda reforma del esp\u00edritu, una ascesis que la enc\u00edclica localiza con valent\u00eda en la vida cotidiana y escolar. En un pasaje de gran calado existencial, el Papa nos exhorta a\u00a0<em>\u201ceducarnos en el ayuno de la IA\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 140), proponiendo una desconexi\u00f3n deliberada que no nace del \u201ctemor luddita\u201d (miedo o resistencia conceptual y pr\u00e1ctica ante la posibilidad de que el avance tecnol\u00f3gico desplace a los trabajadores humanos), sino de la necesidad de custodiar nuestra propia capacidad contemplativa. La gratuidad del pensar requiere tiempo, silencio y la paciencia del error. Cuando delegamos el esfuerzo intelectual a la inmediatez de una respuesta generada de forma automatizada, corremos el riesgo de extinguir la chispa que da origen a la verdadera sabidur\u00eda. El documento lo expresa con agudeza cuando advierte que\u00a0<em>\u201cla rapidez y la facilidad con la que se obtiene una respuesta o una s\u00edntesis hacen correr el riesgo de que se apague el deseo de plantear preguntas, que s\u00f3lo da fruto con el tiempo\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 143). En este sentido, la escuela deber\u00eda ser el basti\u00f3n de lo anal\u00f3gico, un santuario donde las relaciones interpersonales reales y el tiempo compartido pongan a salvo lo que el silicio jam\u00e1s podr\u00e1 replicar. \u00bfC\u00f3mo podemos engendrar nuevos horizontes de pensamiento si acostumbramos a nuestra juventud a consumir \u00fanicamente las respuestas patrocinadas por un software de dudosa procedencia?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Al resguardar la intimidad del pensamiento, la enc\u00edclica desmantela la fantas\u00eda de que las m\u00e1quinas puedan suplantar el discernimiento \u00edntimo del sujeto. Con un rigor asombroso, el pont\u00edfice nos recuerda que estos sistemas inform\u00e1ticos carecen de una dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica fundamental, pues\u00a0<em>\u201ctampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empat\u00eda y comprensi\u00f3n, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio\u201d\u00a0<\/em>(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 89). En esta incapacidad radical para el amor y el dolor se instala la urgencia de establecer l\u00edmites infranqueables a su aplicaci\u00f3n en la toma de decisiones. El texto papal subraya con preocupaci\u00f3n que\u00a0<em>\u201csi el desarrollo tecnol\u00f3gico avanza sin una adecuada maduraci\u00f3n \u00e9tica y social, puede suceder que aumenten los medios sin que crezca en la misma medida la humanidad: se \u201ctiene m\u00e1s\u201d, pero no se \u201ces m\u00e1s\u201d, y la persona corre el riesgo de ser valorada principalmente en base al rendimiento que ofrece\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 104). En pocas palabras, nos est\u00e1 diciendo que la reducci\u00f3n de la existencia a meras m\u00e9tricas de productividad es el pre\u00e1mbulo de una sociedad desprovista de compasi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La gravedad de esta deshumanizaci\u00f3n sistem\u00e1tica adquiere su expresi\u00f3n m\u00e1s mort\u00edfera al abordar el escenario b\u00e9lico. El problema \u00e9tico de nuestro siglo ya no se limita \u00fanicamente a decidir qu\u00e9 prodigios t\u00e9cnicos podemos materializar, sino a determinar qu\u00e9 atrocidades debemos negarnos obstinadamente a cometer. Hans Jonas anticip\u00f3 con lucidez nuestra desmesura prometeica en \u201cEl principio de responsabilidad: ensayo de una \u00e9tica para la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u201d, alertando que\u00a0<em>\u201cla t\u00e9cnica moderna ha introducido acciones de una magnitud tan diferente que los marcos de la \u00e9tica anterior ya no pueden contenerlas\u201d<\/em>\u00a0(Jonas, 1995, p. 28). Le\u00f3n XIV recoge este testigo hist\u00f3rico para denunciar la aberraci\u00f3n suprema de delegar las decisiones de vida o muerte a sistemas de armamento aut\u00f3nomos, desnudando la cobard\u00eda moral de una guerra sin combatientes humanos visibles. El Papa nos advierte solemnemente que\u00a0<em>\u201ctoda tecnolog\u00eda que facilite atacar sin ver el rostro del otro rebaja el umbral moral del conflicto\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, 2026, p\u00e1rr. 110), despojando a la tragedia del dolor de la piedad y convirtiendo a la muerte en una fr\u00eda estad\u00edstica de rendimiento. Sentenciando este extrav\u00edo con palabras definitivas, tambi\u00e9n sostiene categ\u00f3ricamente que\u00a0<em>\u201cning\u00fan algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable\u201d<\/em>\u00a0(Le\u00f3n XIV, citado en BBC Mundo, 2026). Es decir, al desahuciar la responsabilidad personal de la cadena de mando, la guerra automatizada se desentiende de la culpa y de la posibilidad misma del arrepentimiento. \u00bfSeremos capaces de sostener la mirada ante las v\u00edctimas de un verdugo que carece de alma, o permitiremos que la distancia tecnol\u00f3gica anestesie definitivamente nuestro sentido de la compasi\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta confrontaci\u00f3n frente a las derivaciones m\u00e1s extremas de la t\u00e9cnica conecta de manera\u00a0\u00a0\u00edntima con la intuici\u00f3n po\u00e9tica que J. R. R. Tolkien plasma en \u201cEl se\u00f1or de los anillos: El retorno del rey\u201d, cuando nos recuerda que no nos ata\u00f1e a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino actuar con absoluta responsabilidad \u00e9tica en los campos y en el tiempo que nos han tocado vivir (Tolkien, 1954\/1993, p. 55). Estas c\u00e9lebres palabras cobran una escalofriante vigencia al contraponerse a la pretensi\u00f3n algor\u00edtmica de predecir, modelar y fiscalizar cada resquicio de nuestra existencia. Frente a la tentaci\u00f3n f\u00e1ustica de una optimizaci\u00f3n perpetua que busca abolir la vulnerabilidad de nuestra carne para sustituirla por un simulacro de orden absoluto, la teolog\u00eda de \u201cMagnifica humanitas\u201d coincide en que la verdadera custodia del mundo pasa por la valiente asunci\u00f3n de nuestra finitud. Desarmar el mito de nuestra omnipotencia tecnol\u00f3gica y renunciar a la desmesura del control cibern\u00e9tico no constituye un repliegue al progreso, sino el \u00fanico cimiento posible sobre el cual podemos construir una aut\u00e9ntica libertad compartida, liberada por fin del c\u00e1lculo mercantilista que todo lo marchita.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Asomados al borde de este abismo existencial, constatamos que no queda margen para el adormecimiento intelectual, pues delegar nuestra angustia \u00e9tica a una m\u00e1quina nos condena a la m\u00e1s triste de las servidumbres. Si permitimos que el deseo de la inmediatez apague la humilde y fecunda labor de formular preguntas lentas, habremos consumado la renuncia voluntaria de nuestra propia condici\u00f3n humana. \u00bfSeremos nosotros la generaci\u00f3n que abdique de su libertad a cambio del confort inconfesable de no tener que pensar, entregando la custodia del alma a un pu\u00f1ado de cables? \u00bfEs posible que, al intentar dise\u00f1ar un mundo exento de dolor y de incertidumbre, estemos edificando la prisi\u00f3n m\u00e1s perfecta y silenciosa de la historia? Cuando esta lectura concluya y el murmullo de sus notificaciones vuelva a reclamar su atenci\u00f3n, \u00bfse atrever\u00e1 a sostener el ayuno del esp\u00edritu para redescubrir, en el silencio del encuentro real, que su vulnerabilidad sigue siendo su mayor gloria?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas y fuentes consultadas<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">BBC Mundo. (2026, 25 de mayo).\u00a0<em>Le\u00f3n XIV pide en su primera enc\u00edclica como papa \u00abdesarmar\u00bb a la inteligencia artificial y advierte de sus peligros<\/em>. BBC.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/articles\/czr22v6ddk6o\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/articles\/czr22v6ddk6o&amp;source=gmail&amp;ust=1779991091340000&amp;usg=AOvVaw1XYOwutd_VsLtZqFjJzxap\">https:\/\/www.bbc.com\/mundo\/articles\/czr22v6ddk6o<\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Concilio Vaticano II. (1965).\u00a0<em>Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo actual<\/em>. La Santa Sede.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Han, B.-C. (2021).\u00a0<em>No-cosas: Quiebras del mundo de hoy<\/em>\u00a0(J. Chamorro Mielke, Trad.). Taurus.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Jonas, H. (1995).\u00a0<em>El principio de responsabilidad: Ensayo de una \u00e9tica para la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/em>\u00a0(J. M. Fern\u00e1ndez Retenaga, Trad.). Herder.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Le\u00f3n XIV. (2026).\u00a0<em>Carta Enc\u00edclica Magnifica humanitas sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial<\/em>. La Santa Sede.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/encyclicals\/documents\/20260515-magnifica-humanitas.html\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/encyclicals\/documents\/20260515-magnifica-humanitas.html&amp;source=gmail&amp;ust=1779991091341000&amp;usg=AOvVaw1Y-ynsFVebeKZ520u24cLJ\">https:\/\/www.vatican.va\/content\/leo-xiv\/es\/encyclicals\/documents\/20260515-magnifica-humanitas.html<\/a><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Tolkien, J. R. R. (1993).\u00a0<em>El Se\u00f1or de los Anillos: El retorno del rey<\/em>\u00a0(M. Figueroa, Trad.). Minotauro. (Obra original publicada en 1954).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Vatican News. (2026, 25 de mayo).\u00a0<em>\u00abMagnifica humanitas\u00bb: el llamado del Papa Le\u00f3n XIV de proteger a la humanidad en tiempos de IA<\/em>. Dicasterio para la Comunicaci\u00f3n.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/papa\/news\/2026-05\/la-enciclica-papa-leon-xiv-magnifica-humanitasla-inteligencia-ia.html\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?q=https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/papa\/news\/2026-05\/la-enciclica-papa-leon-xiv-magnifica-humanitasla-inteligencia-ia.html&amp;source=gmail&amp;ust=1779991091341000&amp;usg=AOvVaw1YY0yFx5Q2fGRqPC7mWRkA\">https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/papa\/news\/2026-05\/la-enciclica-papa-leon-xiv-magnifica-humanitasla-inteligencia-ia.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u00abNo nos ata\u00f1e a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que est\u00e1 en nuestras manos por el bien de los d\u00edas que nos ha tocado vivir, extirpando el mal en los campos que conocemos\u00bb (Tolkien, 1954\/1993, p. 55). 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