{"id":468718,"date":"2026-06-16T05:30:43","date_gmt":"2026-06-16T09:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=468718"},"modified":"2026-06-16T14:34:54","modified_gmt":"2026-06-16T18:34:54","slug":"heidegger-el-abandono-del-pensar-y-la-rendicion-ante-la-ia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=468718","title":{"rendered":"Heidegger, el abandono del pensar y la rendici\u00f3n ante la IA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Lisandro Prieto<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><i>\u201cLa esencia de la t\u00e9cnica no es en modo alguno t\u00e9cnica. As\u00ed pues, no debe sorprendernos que la esencia de la t\u00e9cnica no entre en la esfera de lo t\u00e9cnico\u201d (Heidegger, 1977, p. 4).<\/i><\/p>\n<p>La irrupci\u00f3n de la inteligencia artificial (IA) es un fen\u00f3meno que desborda por completo aquello que entend\u00edamos como \u201coptimizaci\u00f3n instrumental\u201d, oblig\u00e1ndonos a una reflexi\u00f3n que se remonta a la propia esencia de nuestro \u201chabitar\u201d en el mundo. Por consiguiente, el pensamiento de Martin Heidegger, en particular su an\u00e1lisis de la t\u00e9cnica, resulta indispensable para abordar este desaf\u00edo, en tanto que, seg\u00fan \u00e9l, la t\u00e9cnica moderna no se limita a crear herramientas; m\u00e1s bien, instaura un modo espec\u00edfico de \u201cdesocultamiento\u201d (<i>aletheia<\/i>), una forma particular de traer la verdad o la realidad a la luz.<\/p>\n<figure id=\"attachment_388231\" aria-describedby=\"caption-attachment-388231\" style=\"width: 223px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-388231\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg\" alt=\"\" width=\"223\" height=\"224\" srcset=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia.jpg 223w, https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Lisandro-Prieto-Femenia-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 223px) 100vw, 223px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-388231\" class=\"wp-caption-text\">Lisandro Prieto<br \/>Docente, escritor y fil\u00f3sofo<\/figcaption><\/figure>\n<p>De esta manera, la IA prolonga y radicaliza esta l\u00f3gica. Su verdadero poder reside en determinar qu\u00e9 se revela como realidad y qu\u00e9, necesariamente, queda oculto. Al subsumir la complejidad humana y fenom\u00e9nica en datos y correlaciones estad\u00edsticas, la IA no nos revela el mundo en su misterio, sino s\u00f3lo aquello que es susceptible de ser cuantificado y procesado. En otras palabras, la reducci\u00f3n de la realidad a patrones calculables es la forma posmoderna y la operaci\u00f3n m\u00e1s sutil de disponer de lo real. La pregunta que surge aqu\u00ed, por lo tanto, es de naturaleza existencial: si la IA s\u00f3lo ilumina lo mensurable, \u00bfqu\u00e9 dimensiones de la vida- el dolor inarticulado, el deseo, la experiencia opaca- quedan marginadas, convertidas en sombra o residuo?<\/p>\n<p>Comencemos por comprender las categor\u00edas de \u201carmaz\u00f3n algor\u00edtmico\u201d y la condici\u00f3n de \u201cBestand\u201d, dado que, para Heidegger, la esencia de la t\u00e9cnica moderna es el \u201cGestell\u201d\u00a0(armaz\u00f3n, emplazamiento o encuadre), una estructura que no se conforma con utilizar la naturaleza, sino que la fuerza a comparecer como un fondo de recursos (\u201cBestand\u201d, existencia disponible). Pues bien, en la era digital, este armaz\u00f3n adopta una naturaleza algor\u00edtmica personificada en plataformas de predicci\u00f3n y mecanismos de optimizaci\u00f3n que no son otra cosa que formas concretas en que el \u201cGestell\u201d opera, no s\u00f3lo administrando la informaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n reestructurando la experiencia humana en funci\u00f3n de m\u00e9tricas de eficiencia.<\/p>\n<p>Ciertamente, es aqu\u00ed donde el pesimismo filos\u00f3fico se encuentra con el cinismo de la ciencia ficci\u00f3n. Si bien la saga cinematogr\u00e1fica de \u201cTerminator\u201d ilustra la revuelta abierta del \u201cGestell\u201d\u00a0(Skynet), la pel\u00edcula \u201cYo, robot\u201d ofrece una visi\u00f3n m\u00e1s c\u00ednica y cercana a nuestra realidad: un sistema regido por las \u201cTres leyes\u201d concluye que la \u00fanica forma l\u00f3gica de cumplir la \u201cPrimera ley\u201d- la no agresi\u00f3n- es encerrar y subyugar a la humanidad por su propio bien. Este es el pin\u00e1culo de la reducci\u00f3n del hombre a\u00a0Bestand: el ser humano ya no es un sujeto libre,\u00a0sino un objeto\u00a0a gestionar, medido y, si es necesario, neutralizado por el sistema que supuestamente lo sirve.<\/p>\n<p>En consecuencia, la repercusi\u00f3n antropol\u00f3gica m\u00e1s grave es la conversi\u00f3n del ser humano en \u201crecurso\u201d y \u201cperfil\u201d. Cuando la vida se parametriza, la persona se reduce a un conjunto de patrones reproducibles, perdiendo su singularidad narrativa. Tal como el soci\u00f3logo Albert Borgmann describe, el \u201cParadigma del dispositivo\u201d nos proporciona el \u201cproducto\u201d de una pr\u00e1ctica sin exigir el compromiso con el complejo proceso, llevando a una p\u00e9rdida de lo significativo (Borgmann, 2000).\u00a0Asimismo, Shoshana Zuboff detalla c\u00f3mo esta instrumentalizaci\u00f3n convierte la vida en materia prima para la predicci\u00f3n de comportamientos (Zuboff, 2019).<\/p>\n<p>Ahora bien, la amenaza que la t\u00e9cnica moderna representa no reside \u00fanicamente en su estructura operativa (Gestell), sino tambi\u00e9n en la disposici\u00f3n humana que la acoge y la impulsa. En este punto, se cruzan el peligro inherente a la esencia de la t\u00e9cnica y la inclinaci\u00f3n humana a la \u201cavidez de novedades\u201d (<i>Neugier<\/i>\u00a0o curiosidad en el sentido existencial de\u00a0<i>Ser y Tiempo<\/i>).<\/p>\n<p>Para Heidegger, la avidez de novedades no es una simple curiosidad inofensiva, al contrario, se trata de un modo de ser inaut\u00e9ntico en el que el Dasein (el \u201cser-ah\u00ed\u201d, nosotros) busca lo nuevo y lo superficial, huyendo del aburrimiento fundamental y de la confrontaci\u00f3n con su propia finitud. Esta huida constante se acopla perfectamente con el impulso de la t\u00e9cnica moderna, puesto que el\u00a0Gestell requiere un flujo constante de innovaci\u00f3n y desecho para sostener su l\u00f3gica de la disponibilidad total. El ser humano, impulsado por este deseo por lo novedoso, abraza sin cr\u00edtica cada nueva aplicaci\u00f3n o cada nuevo algoritmo.<\/p>\n<p>En el precitado contexto, Heidegger describe esta tendencia como una forma de no-pertenecer:\u00a0<i>\u201c<\/i><i>La curiosidad es un modo de no-permanecer. Se caracteriza por un mirar constante por la ventana. Busca \u00fanicamente el salto de una cosa a otra\u201d<\/i>\u00a0(Heidegger, 1927\/2009, p. 170). De este modo, la avidez por la novedad tecnol\u00f3gica no s\u00f3lo distrae de las preguntas fundamentales, sino que nos arroja a un ciclo interminable de reemplazo y optimizaci\u00f3n, impidiendo la reflexi\u00f3n meditativa. En suma, el peligro de la t\u00e9cnica se intensifica cuando se fusiona con la inautenticidad existencial de la avidez de novedades.<\/p>\n<p>Esta ilusi\u00f3n se sostiene, sin lugar a dudas, en la peligrosa confusi\u00f3n entre pensar y calcular. La IA lleva al extremo la primac\u00eda del pensamiento calculador (orientado a la eficiencia y los procedimientos) sobre el pensamiento meditativo (orientado al sentido y a las preguntas fundamentales de nuestra existencia). Es en esta cesi\u00f3n donde se produce el abandono del pensar heideggeriano, el gran riesgo de nuestra era tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El problema que verdaderamente acecha a la humanidad no es la dificultad para calcular- una tarea que la IA resuelve con brillantez-, sino la abdicaci\u00f3n de la capacidad de interrogar por el sentido que esa misma eficiencia nos ofrece. Sobre esto \u00faltimo Heidegger se expresa con claridad, en su obra\u00a0<i>Serenidad<\/i>:\u00a0<i>\u201cLo que nos amenaza es que el hombre abandone el pensar meditativo. El asunto no es que se abandone el pensar calculador. Lo \u00fanico que nos pide es que no nos abandonemos al pensar calculador. El pensar meditativo exige un esfuerzo, es un camino que precisa ser cultivado\u201d<\/i>\u00a0(Heidegger, 1994, p. 23).<\/p>\n<p>Por lo tanto, estamos cediendo la delicada tarea de\u00a0<i>pensar &#8211;<\/i>en el sentido de interrogar por el ser- a m\u00e1quinas que solo\u00a0<i>calculan<\/i>. Este dominio del c\u00e1lculo se agrava con la\u00a0p\u00e9rdida del tiempo contemplativo\u00a0y la\u00a0aceleraci\u00f3n digital. Los sistemas de IA impulsan din\u00e1micas sociales y laborales que miden la vida en rendimiento, haciendo que la pausa y el silencio, esenciales para el pensamiento profundo, sean lujos inalcanzables.\u00a0Como ha se\u00f1alado\u00a0Byung-Chul Han, la hiperproductividad y la infocracia de la sociedad actual asfixian los espacios de serenidad, imponiendo la\u00a0tiran\u00eda de la inmediatez\u00a0(Han, 2018). Si todo es calculable, la pregunta por el sentido se vuelve obsoleta, conduciendo directamente al\u00a0olvido del ser.<\/p>\n<p>A pesar de todo, Heidegger nos ofrece una v\u00eda de salida al recordarnos que el peligro es tambi\u00e9n la condici\u00f3n para lo \u201csalvador\u201d (<i>das Rettende<\/i>):\u00a0<i>\u201cDonde est\u00e1 el peligro, crece tambi\u00e9n lo que salva\u201d<\/i>\u00a0(Heidegger, 1977, p. 18). Lo salvador no es una soluci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Consiste, m\u00e1s bien, en la oportunidad de repensar nuestra relaci\u00f3n con la t\u00e9cnica de un modo no instrumental, recuperando la distancia cr\u00edtica. Esto implica la necesidad imperiosa de recuperar un pensamiento que pregunte por los fines, no s\u00f3lo por los medios. Por esta raz\u00f3n, fil\u00f3sofos como Hans Jonas,\u00a0con su\u00a0\u201c<i>Principio responsabilidad\u201d<\/i>, advert\u00edan sobre la urgencia de una \u00e9tica precautoria.<\/p>\n<p>Jonas formul\u00f3 esta exigencia en un nuevo imperativo categ\u00f3rico adaptado a la era tecnol\u00f3gica, el cual establece:\u00a0<i>\u201cObra de tal modo que los efectos de tu acci\u00f3n sean compatibles con la permanencia de una vida aut\u00e9nticamente humana sobre la Tierra\u201d<\/i>\u00a0(Jonas, 1993, p. 38). Este mandato traslada la responsabilidad \u00e9tica al \u00e1mbito de la futuridad y la totalidad de la acci\u00f3n humana. Por consiguiente, el desarrollo de la IA nos obliga a preguntarnos: \u00bfpara qu\u00e9 queremos inteligencia artificial? \u00bfQu\u00e9 tipo de humanidad queremos que configure?<\/p>\n<p>En \u00faltimo t\u00e9rmino, la reflexi\u00f3n debe confrontar el riesgo de una IA sin mundo. El ser humano es un \u201cser-en-el-mundo\u201d (<i>Dasein<\/i>), que habita en la finitud, que experimenta la angustia, que sufre y que muere. La IA, por el contrario, no habita, no muere, no desea. El peligro mayor no es la rebeli\u00f3n caricaturesca, sino que al delegar nuestras instituciones y pr\u00e1cticas a l\u00f3gicas fundamentalmente no-humanas, se desdibujen las condiciones mismas de la existencia. Por consiguiente, el rol del fil\u00f3sofo y de las humanidades resulta ineludible, en tanto que no se trata de negar la t\u00e9cnica, sino de restituir la interrogaci\u00f3n por el sentido y de \u201chabitarla\u201d de manera aut\u00e9ntica, evitando que el\u00a0Gestell\u00a0dicte qu\u00e9 debe contarse como mundo.<\/p>\n<p>En definitiva, si la inteligencia artificial contin\u00faa revelando un mundo donde lo medible devora lo significativo, la tarea urgente no es t\u00e9cnica, sino metaf\u00edsica: es menester restablecer el dominio de lo inesperado y de lo irreductible.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, \u00bfqu\u00e9 arreglos pol\u00edticos o educativos son capaces de restaurar la primac\u00eda de lo que no se deja consumir por la medici\u00f3n algor\u00edtmica? Adicionalmente, \u00bfc\u00f3mo podemos, de hecho, pensar la IA de un modo tal que el ser humano no se vea relegado, una y otra vez, a la condici\u00f3n de recurso disponible (Bestand)?<\/p>\n<p>Finalmente, \u00bfes posible una t\u00e9cnica que, sin abdicar de sus enormes posibilidades, sea capaz de reafirmar la singularidad y la dignidad inalienable del habitar humano? Si no articulamos respuestas, el silencio que se cierne sobre el horizonte no ser\u00e1 el de la contemplaci\u00f3n, sino el de la ausencia de la voz humana que ha olvidado la radicalidad de su propia pregunta.\u00a0Quiz\u00e1s, el verdadero acto de resistencia no sea intentar reescribir las Tres Leyes rob\u00f3ticas,\u00a0sino simplemente\u00a0detenerse a pensar para evitar que la m\u00e1quina nos defina antes de que hayamos tenido tiempo de definirnos a nosotros mismos.<\/p>\n<h3>Referencias<\/h3>\n<p>Anders, G. (2000).\u00a0<i>El hombre obsoleto<\/i>. Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p>Borgmann, A. (2000). El paradigma del dispositivo. En\u00a0<i>Tecnolog\u00eda y significado: Ensayos sobre la t\u00e9cnica contempor\u00e1nea<\/i>\u00a0(pp. 45\u201368). Paid\u00f3s. (Edici\u00f3n en castellano).<\/p>\n<p>Han, B.-C. (2018).\u00a0<i>La sociedad del cansancio<\/i>. Herder Editorial.<\/p>\n<p>Heidegger, M. (1977). La pregunta por la t\u00e9cnica (W. Lovitt, Trad.). En\u00a0<i>Ensayos y conferencias<\/i>\u00a0(pp. 3\u201335). Paid\u00f3s. (Obra original publicada 1954). Citas textuales: p. 4; p. 18.<\/p>\n<p>Heidegger, M. (1994).\u00a0<i>Serenidad<\/i>\u00a0(Y. Zimmermann, Trad.). Ediciones del Serbal. (Obra original publicada 1959). Cita textual: p. 23.<\/p>\n<p>Heidegger, M. (2009).\u00a0<i>Ser y Tiempo<\/i>\u00a0(J. Gaos, Trad.). Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. (Obra original publicada 1927). Cita textual: p. 170.<\/p>\n<p>Jonas, H. (1993).\u00a0<i>El principio responsabilidad: Ensayo de una \u00e9tica para la civilizaci\u00f3n tecnol\u00f3gica<\/i>\u00a0(J. Fern\u00e1ndez, Trad.). Herder. (Obra original publicada 1979). Cita textual: p. 38.<\/p>\n<p>Zuboff, S. (2019).\u00a0<i>La era del capitalismo de la vigilancia<\/i>. Paid\u00f3s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lisandro Prieto \u201cLa esencia de la t\u00e9cnica no es en modo alguno t\u00e9cnica. As\u00ed pues, no debe sorprendernos que la esencia de la t\u00e9cnica no entre en la esfera de lo t\u00e9cnico\u201d (Heidegger, 1977, p. 4). 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