{"id":472704,"date":"2026-08-27T08:00:01","date_gmt":"2026-08-27T12:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/primermomento.com\/?p=472704"},"modified":"2026-08-27T15:12:08","modified_gmt":"2026-08-27T19:12:08","slug":"crianza-por-algoritmo-el-costo-de-delegar-el-hogar-en-la-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primermomento.com\/?p=472704","title":{"rendered":"Crianza por algoritmo: El costo de delegar el hogar en la Rep\u00fablica Dominicana"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Por <span style=\"color: #ff0000;\">Luis An\u00edbal Medrano Silverio<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p>La responsabilidad principal del cuidado, crianza y protecci\u00f3n de los hijos corresponde enteramente a los padres y tutores, no al Estado ni a las autoridades. El rol de las instituciones p\u00fablicas es subsidiario; su deber es ofrecer apoyo, educaci\u00f3n y seguridad, pero nunca sustituir la obligaci\u00f3n afectiva, formativa y de supervisi\u00f3n de la familia.<\/p>\n<p><strong>El Rol Fundamental de los Padres vs. el Estado<\/strong><\/p>\n<p>Crianza moral y afectiva: Los padres forman los valores, la disciplina y la estabilidad emocional. El Estado no puede proveer afecto ni guiar la conducta diaria.<\/p>\n<p>Supervisi\u00f3n directa: Conocer el entorno, las amistades y las actividades de los hijos es un deber dom\u00e9stico. Las autoridades solo intervienen cuando se quiebra la ley.<\/p>\n<figure id=\"attachment_460505\" aria-describedby=\"caption-attachment-460505\" style=\"width: 283px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-460505\" src=\"https:\/\/primermomento.com\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/LUIS-ANIBAL-MEDRANO-SILVERIO-.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"242\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-460505\" class=\"wp-caption-text\">El autor es periodista, municipalista, pol\u00edtico y director de medios de comunicaci\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Provisi\u00f3n b\u00e1sica: Alimentar, vestir y dar un hogar seguro es una obligaci\u00f3n legal y moral de los progenitores.<\/p>\n<p>Uso correcto de los servicios p\u00fablicos: Las escuelas y centros comunitarios son aliados educativos, no guarder\u00edas ni centros de correcci\u00f3n conductual.<\/p>\n<p><strong>Consecuencias de Delegar la Crianza en las Autoridades<\/strong><\/p>\n<p>Saturaci\u00f3n del sistema: Los recursos p\u00fablicos destinados a emergencias o vulnerabilidad real se agotan en atender negligencias familiares evitables.<\/p>\n<p>Vulnerabilidad en los j\u00f3venes: Los hijos que crecen sin l\u00edmites parentales claros tienen mayor riesgo de caer en la delincuencia o adicciones.<\/p>\n<p>Judicializaci\u00f3n de la familia: Cuando los padres fallan, el Estado se ve obligado a intervenir mediante trabajadoras sociales, multas o la p\u00e9rdida de la patria potestad.<\/p>\n<p>El nivel de desorientaci\u00f3n en la Rep\u00fablica Dominicana respecto a la responsabilidad de la crianza es cr\u00edtico y alarmante, impulsado por un fen\u00f3meno que soci\u00f3logos y comunicadores dominicanos describen como una abierta \u00abcrisis de valores\u00bb e \u00abinversi\u00f3n de la conducta\u00bb.<\/p>\n<p>Los medios digitales y tradicionales han transformado la percepci\u00f3n de la autoridad parental, creando una distorsi\u00f3n en la que se normaliza el traspaso de las obligaciones del hogar hacia entes externos.<\/p>\n<p>Esta desorientaci\u00f3n se manifiesta de forma muy espec\u00edfica a trav\u00e9s de las siguientes din\u00e1micas:<\/p>\n<p><strong>1. La cultura del \u00abSonido\u00bb y los antivalores<\/strong><\/p>\n<p>Validaci\u00f3n de la marginalidad: Las plataformas y programas de entretenimiento digital premian el lenguaje soez, la vulgaridad y la conducta antisocial.<\/p>\n<p>Esto genera una disonancia cognitiva en los j\u00f3venes, quienes ven que el \u00e9xito econ\u00f3mico y el reconocimiento social no provienen del esfuerzo o los valores promovidos en el hogar, sino de conductas disruptivas.<\/p>\n<p>Efecto algoritmos: La estimulaci\u00f3n constante a trav\u00e9s de contenidos nocivos de corta duraci\u00f3n debilita el desarrollo y fomenta la gratificaci\u00f3n inmediata, dificultando la disciplina impuesta por los padres.<\/p>\n<p><strong>2. Evasi\u00f3n de la culpa y victimizaci\u00f3n medi\u00e1tica<\/strong><\/p>\n<p>El Estado como chivo expiatorio: Ante tragedias, delincuencia juvenil o deserci\u00f3n escolar, los paneles de opini\u00f3n en radio, televisi\u00f3n y redes frecuentemente culpan de manera exclusiva a la Polic\u00eda Nacional, al Ministerio de Educaci\u00f3n o al Gobierno.<\/p>\n<p>Raras veces se cuestiona p\u00fablicamente la supervisi\u00f3n, el paradero o la complicidad de los padres de los menores involucrados.<\/p>\n<p>Normalizaci\u00f3n de la negligencia: Al presentar la falta de recursos econ\u00f3micos como la \u00fanica causa de la descomposici\u00f3n, los medios liberan a los progenitores de su carga moral, sugiriendo que la falta de dinero justifica la ausencia de supervisi\u00f3n y de gu\u00eda afectiva.<\/p>\n<p><strong>3. Espectacularizaci\u00f3n de los conflictos familiares<\/strong><\/p>\n<p>Monetizaci\u00f3n de la intimidad: Existe una tendencia creciente donde los propios padres exponen los conflictos, mal comportamiento o la vida privada de sus hijos menores en las redes sociales para ganar seguidores (\u00ablikes\u00bb) y monetizar. Esto quiebra el rol de protecci\u00f3n del tutor, convirtiendo la privacidad del menor en mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Exhibicionismo del castigo o la permisividad: Se difunden masivamente videos de violencia intrafamiliar como m\u00e9todo de disciplina, o, por el contrario, videos que celebran la hipersexualizaci\u00f3n o conductas adultas en ni\u00f1os, desorientando el criterio de lo que constituye una crianza saludable.<\/p>\n<p><strong>4. Sustituci\u00f3n de la autoridad por la pantalla<\/strong><\/p>\n<p>Ni\u00f1eras digitales: Los dispositivos m\u00f3viles y los creadores de contenido han reemplazado el tiempo de calidad, la conversaci\u00f3n y el acompa\u00f1amiento de los padres. Muchos progenitores delegan el cuidado emocional en influenciadores cuya prioridad es el entretenimiento masivo, no la educaci\u00f3n ni la formaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>Esta alarmante desconexi\u00f3n medi\u00e1tica ejerce una enorme presi\u00f3n sobre las familias dominicanas. Para contrarrestarla, l\u00edderes sociales y jur\u00eddicos recuerdan constantemente que, ante la ley de la Rep\u00fablica Dominicana, los padres mantienen la responsabilidad civil y penal absoluta por las acciones de sus hijos menores, record\u00e1ndoles que el entorno digital no los exime de sus obligaciones legales de supervisi\u00f3n y cuidado.<\/p>\n<p>1: \u00abLa crisis de valores en la Rep\u00fablica Dominicana no se solucionar\u00e1 con m\u00e1s patrullaje policial ni con presupuestos escolares m\u00e1s abultados mientras las pantallas sigan gobernando el hogar. Entregar la crianza de los hijos a los algoritmos de las redes y culpar al Estado de los fracasos dom\u00e9sticos es una renuncia moral insostenible.<\/p>\n<p>Los medios y las plataformas digitales seguir\u00e1n facturando con el &#8216;sonido&#8217; y la degradaci\u00f3n, porque ese es su negocio; pero la salvaci\u00f3n de nuestra sociedad no vendr\u00e1 de un like, sino del regreso a la autoridad, el respeto y la supervisi\u00f3n estricta dentro del hogar.<\/p>\n<p>El futuro de la naci\u00f3n se define hoy en la sala de la casa, no en las oficinas del Gobierno.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el verdadero peligro para el tejido social dominicano no es solo la proliferaci\u00f3n de contenidos nocivos en las redes, sino la comodidad con la que muchos padres han delegado su rol de gu\u00edas a las pantallas y las autoridades. La libertad de expresi\u00f3n no exime a los medios de su impacto \u00e9tico, pero la pobreza material jam\u00e1s justificar\u00e1 la pobreza moral en la crianza.<\/p>\n<p>Si aspiramos a una Rep\u00fablica Dominicana m\u00e1s segura y con un futuro real para su juventud, debemos entender que el Estado es un soporte, nunca un sustituto. Es hora de apagar los dispositivos, asumir las riendas familiares y recordar que un hijo con valores es la mayor obra que un ciudadano puede entregarle a su pa\u00eds.<\/p>\n<p>Ning\u00fan Gobierno podr\u00e1 enderezar la conducta de un ciudadano que creci\u00f3 hu\u00e9rfano de l\u00edmites en su propio hogar. Mientras la sociedad dominicana siga culpando a las autoridades de las fallas que nacen en la familia, seguiremos siendo rehenes de una desorientaci\u00f3n medi\u00e1tica que destruye el futuro. La patria no se cambia desde un Ministerio; se rescata desde la mesa del comedor.<\/p>\n<p>Dejar claro que el Estado apoya, pero la familia forma. Hay que se\u00f1alar que los medios buscan clics, no educar.<\/p>\n<p>El llamado a la acci\u00f3n: Buscamos el despertar la conciencia al asumir el rol parental.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Luis An\u00edbal Medrano Silverio La responsabilidad principal del cuidado, crianza y protecci\u00f3n de los hijos corresponde enteramente a los padres y tutores, no al Estado ni a las autoridades. 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