
Las ejecuciones se efectuarían entre el 17 y el 27 de abril, lo cual significaría un ritmo sin precedentes para este tipo de castigos, reinstaurado en Estados Unidos hace 40 años.
Ese es uno de los tres componentes usados por el estado en su procedimiento de inyección letal, pero la industria farmacéutica se resiste a suministrarlo cuando será usado para acabar con la vida de condenados a muerte.
Robert Dunham, director ejecutivo del Centro de Información de la Pena Capital, comentó a la televisora CNN que desde la reanudación de la pena de muerte solo en dos ocasiones un estado ha fijado ocho ejecuciones en un mes.
Sin embargo, puntualizó, ‘ningún estado ha fijado ocho ejecuciones en un período de 10 días’.
Dicho plan resulta grotesco y sin precedentes, criticó en un comunicado la Coalición de Arkansas para abolir la pena de muerte.
Estadísticas citadas en las informaciones periodísticas señalan que Arkansas ejecutó a 27 reos desde 1990, ninguno de ellos durante los últimos 11 años, y actualmente existen 34 sentenciados con ese castigo.






